
Provea publica este trabajo del historiador Jesús Piñero que rescata la figura de José Rafael Pocaterra, un escritor y periodista venezolano que, hace un siglo, se enfrentó al régimen de Juan Vicente Gómez desde las mazmorras de La Rotunda, convirtiéndose en un símbolo de la lucha por la libertad de expresión y la memoria histórica.
Jesús Piñero es historiador y periodista egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Su investigación se centra en el análisis de la faceta política del escritor, periodista y diplomático José Rafael Pocaterra, con énfasis en su detención y su legado como crítico de las dictaduras.
Pocaterra: testigo y cronista de la opresión
El texto de Piñero sitúa a Pocaterra como una figura central en la resistencia contra la dictadura de Juan Vicente Gómez (1908-1935), un período en el que el ejercicio del poder se caracterizó por la sistemática violación de los derechos ciudadanos y del uso excesivo del poder a manos de una sola persona.
Bajo el régimen de Gómez, no hubo cabida para el derecho a la libertad de expresión y el libre discernimiento, y las garantías ciudadanas eran reemplazadas por el castigo severo con cárcel y tortura, así como el cierre a la prensa y persecución a todos los críticos del gobierno.
El trabajo detalla la experiencia de Pocaterra en la prisión de La Rotunda, donde fue recluido a principios de 1919. El escritor, conocido por su sagaz crítica, se refugió en la escritura como «un arma de liberación«. Fue en ese ambiente de «incomunicación, grillos y tortura psicológica» donde comenzó a redactar su obra cumbre, las Memorias de un venezolano de la decadencia, «sacadas en rollos de papel diminutos, simulando cigarrillos«, como un acto de resistencia y un testimonio de las «verdades ocultas del rigor de ambas dictaduras (Castro-Gómez)».
Un legado de denuncia y memoria histórica
El análisis de Piñero subraya que la obra de Pocaterra no solo fue una denuncia contra la tiranía, sino también «contra todos aquellos cómplices que, al salvaguardar sus propios intereses, se volvieron fieles en la legitimación de la dictadura«.
Este reclamo se extendía desde «la filosofía positivista que justificaba al llamado césar democrático hasta las grandes potencias que lo respaldaban por petróleo«.
El testimonio de Pocaterra se ha convertido en un pilar de la «leyenda negra del gomecismo«, erigiéndose como un «bastión de su memoria histórica y guardián del testimonio«.
La publicación de esta investigación cobra especial relevancia en el contexto actual de Venezuela.
Los hechos históricos tienden a repetirse si no hay fundamentos cuestionables y cambios de los sucesos del pasado. En la actualidad, la figura de Pocaterra se vuelve más vigente que nunca ante la criminalización a la disidencia que se ha vuelto una constante en el país.
El texto concluye con una reflexión poderosa: «En un país como Venezuela, todos somos Rafael Pocaterra«.







