Informe PROVEA 2025

El eclipse de la Constitución:
Venezuela exige justicia y democracia

En 2025 se consolidó la mayor regresión antidemocrática de la región latinoamericana en décadas. Las desapariciones forzadas aumentaron un 196 % respecto a 2024 y las detenciones por razones políticas crecieron un 102 % sobre el promedio de los últimos 17 años. El salario mínimo cerró en 0,45 dólares, el 62 % de la población sufre graves restricciones de agua potable y el 88 % de los hospitales carece de medicamentos.

El 3 de enero 2026, la detención de Nicolás Maduro y Cilia Flores por Estados Unidos cerró un ciclo de 27 años de gobierno chavista-madurista y abrió una etapa incierta. En esta sección especial detallamos cómo se desarrolló este proceso que significó el desconocimiento sostenido de la Constitución y planteamos las demandas de la sociedad civil para que la transición ponga la verdad, la justicia y la democracia en el centro.

Prólogo

Gina Romero

Relatora especial de las Naciones Unidas sobre la libertad de reunión pacífica y asociación

“El informe detalla un panorama de regresión sostenida y asedio estructural. Uno de los hallazgos más alarmantes es la consolidación de un efecto de enfriamiento profundo; aunque las cifras brutas de detenciones o protestas puedan mostrar un descenso respecto a picos históricos, esto no se debe a una mejora en las garantías, sino a la eficacia del miedo. La represión se ha vuelto más selectiva y focalizada, golpeando con precisión a líderes y lideresas sociales, sindicalistas y personas defensoras de derechos humanos.

En un contexto de opacidad estadística sistemática, la labor de documentación de Provea adquiere una dimensión heroica. El monitoreo que realizan impide que el olvido se convierta en ley”​.

Contexto | Venezuela 2025

Contexto | Venezuela 2025

Una transición por construir

La lucha por la reconquista de los derechos y la democracia es de largo aliento y no solo implica el cambio de las personas o del partido político en el poder; debe buscar que las instituciones, además de atenerse a lo establecido en nuestras leyes, tengan la capacidad de responder de forma efectiva a las demandas de la ciudadanía.

Durante los últimos diez años, esta capacidad ha estado ausente y ello contribuyó a que el conflicto político no encontrara un cauce nacional para su resolución.

Por ello afirmamos que el único camino para el desarrollo sostenible de Venezuela requiere que se escuche a la gente con el foco puesto en el respeto a la Constitución y los derechos humanos.

1. Derechos económicos, sociales, culturales y ambientales

Derecho a la alimentación

Comer en Venezuela es un privilegio

El salario mínimo cubrió apenas el 1% de la Canasta Alimentaria Familiar, cuyo costo llegó a USD 565 en 2025. La inflación en alimentos durante 2025 fue de 259,3% según datos del BCV. Se mantiene una brecha entre ingresos y precios que el Estado no tiene voluntad de resolver.

Cáritas de Venezuela documentó 9,1% de desnutrición aguda en comunidades vulnerables. El 24,2% de las mujeres en edad reproductiva presenta anemia. Más de la mitad de la población redujo la calidad y cantidad de sus comidas; 1 de cada 3 recurrió a la mendicidad para alimentarse.

Los CLAP, única respuesta estatal directa, cubrieron menos del 20% del aporte calórico y nutricional que necesita una familia. La respuesta humanitaria internacional solo alcanzó el 35% de su meta poblacional, con apenas 25% de los fondos requeridos recaudados.

Derecho al Ambiente Sano

La crisis ambiental no está llegando: ya comenzó

El 77% de los venezolanos no recibe agua por tuberías de manera regular. Durante 2025 se registraron derrames petroleros en Falcón, Zulia, Anzoátegui y Monagas, mientras la censura y la represión limitaron las denuncias de las comunidades afectadas. El Estado priorizó los intereses extractivos sobre la protección de ecosistemas y comunidades.

La minería (legal e ilegal) se expandió a casi todas las regiones del país con grupos criminales activos en la Amazonía y extracción de carbón vegetal en Lara. La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) actuó como cómplice de esta expansión, no como garante de los territorios.

La Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales proyecta para Venezuela mayores sequías, inundaciones, pérdida de biodiversidad y afectación a la generación hidroeléctrica por efecto del cambio climático. La desinversión institucional y la impunidad ambiental aceleran un deterioro que ya no es reversible en el corto plazo.

Derecho a la educación

Presupuesto en caída, aulas en crisis

El presupuesto educativo representó 12,8% del gasto público en 2025, por debajo del 20% recomendado por la UNESCO y en caída por segundo año consecutivo. En una escala de 0 a 20, el promedio estudiantil fue 07,5 en matemáticas y 07,8 en comprensión lectora. Por debajo de la nota aprobatoria.

Un 63% de los estudiantes no recibió alimentación escolar durante 2025. En un contexto de alta inflación y empobrecimiento masivo, las familias enfrentaron serias dificultades para costear útiles, uniformes y transporte.

Las denuncias de violaciones a la autonomía universitaria aumentaron 309% durante el primer semestre de 2025. 37 universitarios fueron detenidos u hostigados por razones políticas. El gremio docente protagonizó 38% de la conflictividad laboral del país, trabajadores que llevan años sin aumento salarial y sin cumplimiento de sus convenciones colectivas.

Derechos laborales

Más de 1000 días con salarios de hambre

El salario mínimo permaneció congelado en 130 bolívares durante más de 1.300 días. En diciembre de 2025 equivalía a 0,45$ al mes, el más bajo de América Latina. El ingreso mínimo integral llegó a 160$ en mayo de 2025, pero incluye bonos discrecionales no formalizados como salario, lo que excluye a millones de trabajadores de prestaciones sociales, pensiones y seguridad social.

Un 34,1% de los trabajadores se desempeña en el sector informal en 2025 y la estimación del desempleo en 2024 alcanzó 40,3%. La brecha entre quienes perciben ingresos en divisas y quienes dependen exclusivamente del salario oficial profundizó la desigualdad estructural. Las protestas laborales representaron 26% de las movilizaciones registradas en 2025, a pesar de la represión.

Más de 130 trabajadores y dirigentes sindicales fueron detenidos arbitrariamente. Entre 1987 y 2025, Venezuela acumuló 80 Solicitudes de Queja ante el Comité de Libertad Sindical de la Organización Internacional del Trabajo, cifra que refleja años de criminalización del sindicalismo independiente y desmantelamiento de los mecanismos de protección colectiva.

Derechos de los pueblos indígenas

Territorios ocupados, derechos ignorados

El proceso de demarcación de territorios indígenas está detenido desde 2015. Durante 2025, territorios en Delta Amacuro, Amazonas, Bolívar y Zulia fueron ocupados por grupos armados, disidencias de las FARC y redes extractivas. La expansión minera continuó con la complicidad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), dejando en evidencia la ineficacia de la Operación Neblina 2025 / operaciones militares en terreno.

Se reportaron fallecidos por derrumbes en zonas mineras en Alto Paragua, agresiones de militares a indígenas en Amazonas, contaminación mercurial en Amazonas y Bolívar, e impunidad en los asesinatos de guardianes territoriales. La migración forzada de pueblos como los warao hacia Colombia, Brasil y Trinidad y Tobago continuó durante 2025, impulsada por la violencia, la pobreza y la ausencia del Estado.

La mayoría de las comunidades indígenas no tiene acceso a agua potable, transporte, electricidad, cobertura telefónica, gas, centros de salud. Muchos ni siquiera pueden actualizar sus cédulas de identidad por falta de partidas de nacimiento. El censo de población indígena no se actualiza desde 2011. Sin datos oficiales, el Estado no puede, ni quiere, dimensionar la emergencia.

Derecho a la salud

La salud en colapso permanente

En 2025 se registraron 94.056 denuncias de violaciones al derecho a la salud, quinto año consecutivo en máximos históricos. El presupuesto de salud representó apenas 4,24% del gasto público, con una caída de 28% respecto a 2024 y tercer año consecutivo de reducción.

Con un sistema sanitario público que opera con una reducción cercana al 80% de sus capacidades de atención, el 94,6% de los venezolanos sigue dependiendo exclusivamente de él para atender su salud. Los hospitales reportaron que 89,8% no tenía medicamentos, 88,5% carecía de insumos básicos y 87,7% no contaba con equipos médicos. Venezuela lleva desde 2016 sin publicar datos epidemiológicos.

La respuesta humanitaria de la ONU cubrió solo 27% de su meta en salud durante 2025, apenas se recaudó 15,1% del presupuesto requerido. La ausencia de una Ley Orgánica de Salud, pendiente desde 1999, perpetúa la desinstitucionalización de un sistema que el Estado ha usado históricamente como instrumento político, no como garantía de derechos.

Derecho a la seguridad social

Sin pensiones dignas ni transparencia

Las pensiones no han aumentado en más de dos años y los recursos recaudados por la Ley de Protección de las Pensiones de Seguridad Social frente al “Bloqueo Imperialista” llevan más de un año sin ser destinados a los beneficiarios, convertida en herramienta política y de desvío de recursos antes que en garantía social.

El presupuesto de seguridad social cayó 2,5% y cubre casi exclusivamente a pensionados: las demás contingencias que ampara este derecho (enfermedad, maternidad, accidentes laborales) llevan años sin atención. Una familia de cuatro integrantes recibió 30,09$ en cinco meses con Hogares de la Patria y 104,10$ en siete meses con el Bono Único Familiar, bonos discrecionales, sin periodicidad fija ni rendición de cuentas.

Las protestas por la seguridad social cayeron 43,51% respecto a 2024, principalmente por represión y coacción social. El derecho a la seguridad social se redujo en la práctica a la atención parcial de pensionados, mientras el resto de la población enfrenta desprotección total.

Derecho a la tierra

Tierra sin garantías, campesinos sin respaldo

Durante 2025 el Instituto Nacional de Tierras (INTI) anunció la entrega de 4.182 títulos agrarios y 684 certificados agrarios que abarcan una superficie adjudicada de 225.025,03 ha., pero solo se conoce la ubicación por entidad federal de 12% de estas tierras. El Instituto Nacional de Tierras Urbanas (INTU) reportó la entrega de 6.027 títulos de tierra urbana y 11.822 protocolizaciones, PROVEA verificó 2.381 y 5.996 respectivamente, una brecha sin explicación oficial.

El INTI actúa con discrecionalidad y sin garantizar el debido proceso, según sentencias de la Sala de Casación Agraria del Tribunal Supremo de Justicia. Se registraron 11 denuncias de conflictos vinculados a violaciones al derecho a la tierra en siete estados: contrabando agrícola, abigeato, secuestros y despojos.

El Estado no implementó una política clara de financiamiento y apoyo al sector agrario. Las medidas anunciadas son respuestas puntuales, no hay una política nacional coordinada y con metas evaluables. Campesinos y gremios denuncian, falta de financiamiento y equipamiento, abandono institucional que se traduce en deterioro de la vialidad rural, déficit de combustible y vulnerabilidad ante fenómenos climáticos.

Derecho a la vivienda

Más promesas, menos viviendas

Venezuela acumula un déficit de 2,2 millones de viviendas. El gobierno prometió construir 400.000 en 2025, alcanzar esa meta habría requerido terminar 45 unidades por hora. Según el seguimiento independiente de PROVEA, solo se entregaron 1.415 viviendas nuevas. La Gran Misión Vivienda Venezuela reportó en enero de 2026 las mismas 5.258.000 viviendas entregadas desde 2011 que había anunciado ocho meses antes, una cifra inauditable.

53,8% de los hogares requiere rehabilitación física prioritaria. 77,6% enfrenta crisis de gas; 73% sufre interrupciones en la recolección de basura; 62,3% tiene restricciones de agua potable. El dinamismo anunciado en el sector construcción se concentró en proyectos de lujo, dejando de lado a la clase media y los sectores populares.

La mayoría de los beneficiarios de viviendas estatales habitan bajo tenencia precaria, sin títulos definitivos. La ausencia de documentos funciona como mecanismo de control social sobre las familias beneficiarias.

2. Derechos civiles y políticos

Derecho a la integridad personal

Torturas, amenazas y silencio forzado

Unas 659 denuncias de violaciones al derecho a la integridad personal fueron registradas por PROVEA en 2025: tortura, tratos crueles, amenazas y hostigamiento. El 76,02% de las víctimas son hombres; 16,2% mujeres. El Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) fue señalado como responsable en 18,38% de los casos.

Al menos 42 personas reportaron haber sido víctimas de torturas, una disminución de 30% en comparación con las cifras registradas en 2024. Una persona fue asesinada en el estado Barinas, a consecuencia de torturas. Se extendió la política de trato cruel, inhumano y degradante contra los presos políticos y sus familiares. Al menos 463 privados de libertad por razones políticas, denunciaron haber sido víctimas de tratos crueles, tras la negación de servicios de salud y acceso a contacto con sus familias.

La Misión de Determinación de Hechos de la ONU advirtió que “la maquinaria represiva del Estado sigue asfixiando a la sociedad civil venezolana, sea o no opositora.” El Alto Comisionado Volker Türk denunció ante el Consejo de Derechos Humanos la militarización progresiva de la vida pública en Venezuela, advirtiendo que esta dinámica incrementa el riesgo de violencia en un país que ya enfrenta altos niveles de criminalidad.

Derecho a la justicia

Impunidad institucionalizada

Venezuela ocupa, por décimo año consecutivo, el último lugar mundial, 143 de 143 países, en el índice del Estado de Derecho del World Justice Project. El deteriorado sistema de justicia nacional comparte los últimos lugares con Camboya, Myanmar y Haití.

89% de opacidad en los Tribunales Ordinarios: 85.945 decisiones publicadas frente a 781.403 anunciadas en la apertura judicial. Las instituciones del sistema de justicia siguen sin publicar sus informes anuales de gestión. Entre 2018 y 2025, el Ministerio Público reportó 825 funcionarios de seguridad condenados, sin informar los delitos ni su vinculación con violaciones de derechos humanos.

La oficina de la Corte Penal Internacional (CPI) cerró en Venezuela por falta de “progreso real” y ausencia de resultados concretos. La consolidación de un patrón de impunidad generalizado abarca encarcelamientos arbitrarios, tortura, violencia sexual, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales, crímenes que el Estado venezolano no investiga, no sanciona y no reconoce.

Derecho a la libertad personal

Desapariciones, detenciones y miedo

596 presuntas violaciones a la libertad personal fueron registradas en 2025: 85,4% correspondieron a detenciones por razones políticas. 75% de las víctimas fueron hombres; 11% niños, niñas y adolescentes.

Las desapariciones forzadas aumentaron 196% respecto a 2024 y 841% respecto al promedio histórico registrado por PROVEA. En 2025 se documentaron 95 casos con 160 víctimas.

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) fue responsable del 43% de las detenciones arbitrarias. La Dirección de Contrainteligencia Militar (DGCIM) estuvo involucrada en el 25% de los casos. 2025 fue el segundo año con más detenciones políticas en el registro histórico de PROVEA: 513 víctimas. Solo 2024 lo supera, con al menos 2.229 personas detenidas.

Derecho a la asociación y participación

Espacio cívico bajo asedio

La Ley de ONG entró en plena vigencia en 2025. Muchas organizaciones de la sociedad civil operan ahora sin personalidad jurídica ni financiamiento formal, forzadas a la informalidad por un marco legal diseñado para restringir su actuación. Seis personas defensoras de derechos humanos y cinco promotores culturales fueron detenidos arbitrariamente por promoción cultural.

Las elecciones regionales y locales de 2025 registraron múltiples irregularidades: retraso en las postulaciones, inhabilitaciones a alcaldes y eliminación del código QR en las actas de escrutinio. La página web del CNE permanece inactiva por lo que no hay resultados electorales verificables. El Tribunal Supremo de Justicia utilizó medidas cautelares de amparo para intervenir instancias de participación y limitar el derecho a la asociación.

Los comités de víctimas de violaciones de derechos sufrieron 12 incidentes represivos en 2025 por su campaña pacífica de exigencia de libertad para presos políticos. El Comité por la Libertad de los Presos Políticos de Venezuela (CLIPPVE) sufrió 10 incidentes y el Comité Madres en Defensa de la Verdad sufrió 2.

Derecho a la vida

El Estado como verdugo

Unas 10.853 personas fueron asesinadas por agentes del Estado venezolano desde el inicio del gobierno de Nicolás Maduro hasta 2025. En 2025 se registraron 336 víctimas, una reducción de 35,8% respecto a 2024, que no interrumpe un patrón sistemático: persistieron 21 operativos en los que se asesinó a 3 o más personas.

76% de las presuntas ejecuciones ocurrió en pleno día. 54% de las víctimas tenía entre 18 y 30 años; 4% eran menores de edad. La Policía Nacional Bolivariana (PNB) y el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) encabezan la responsabilidad: 96 presuntas ejecuciones cada uno durante 2025.

El Ministerio Público no investigó estas muertes. La Defensoría del Pueblo guardó silencio. 

Gestiones en los Organismos de Protección Internacional de Derechos Humanos

Venezuela bajo escrutinio internacional permanente

La ONU mantuvo vigilancia crítica sobre Venezuela durante 2025. El Alto Comisionado Volker Türk advirtió en diciembre que la situación no había mejorado: persisten las detenciones arbitrarias, las desapariciones forzadas, las restricciones al espacio cívico y la militarización progresiva de la vida pública. Ocho instancias del Consejo de Derechos Humanos denunciaron en enero de 2025 hacinamiento extremo, tortura y violencia de género en centros como Rodeo I, El Helicoide y Fuerte Guaicaipuro.

La Misión Internacional Independiente de Determinación de Hechos, con mandato renovado hasta octubre de 2026, concluyó que funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana han cometido crímenes de lesa humanidad durante más de una década, bajo una cadena de mando centralizada en el Presidente. La Corte Penal Internacional cerró su oficina en Caracas en diciembre de 2025 por falta de “progreso real”, aunque mantiene activa su investigación por crímenes de lesa humanidad desde 2014, con más de 8.000 testimonios recabados.

La CIDH se pronunció en más de 45 ocasiones sobre Venezuela en 2025 y adoptó 33 medidas cautelares, un aumento de 22,2% respecto a 2024 y el nivel más alto en la última década. La Corte Interamericana emitió 6 sentencias, entre ellas la del caso Chirinos Salamanca, que reafirma que la justicia internacional es un derecho de las personas, no un privilegio que los gobiernos pueden retirar.

Informe especial:
"Venezuela: el fin de una época"

Informe especial:

"Venezuela: el fin de una época"

El 3 de enero de 2026 cerró una era de 27 años marcada por el desmantelamiento progresivo de la democracia, la crisis humanitaria compleja y la violación sistemática de los derechos humanos. La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses abrió una situación inédita para Venezuela: un país bajo tutela externa, con cientos de presos políticos aún detenidos, una economía reducida en más del 75%  y una sociedad que lleva años reconstruyendo su tejido desde la resistencia.

¿Cómo llegó Venezuela hasta aquí? ¿Qué transformaciones convirtieron un proyecto de democracia participativa en una de las autocracias más crueles de la región? ¿Qué escenarios se abren para la sociedad venezolana?

La historiadora y politóloga Margarita López Maya recorre en este ensayo el proceso sociopolítico desde 1999 al presente: los gobiernos de Chávez y Maduro, la ruptura del hilo constitucional, los ciclos de protesta, la crisis humanitaria en cifras y los desafíos que enfrenta la sociedad para construir una ruta democrática.»

Exigencias y recomendaciones

Exigencias y recomendaciones

Retomar el camino de la Constitución para garantizar el respeto a los Derechos Humanos en Venezuela

La protección de los derechos humanos y las garantías para el pluralismo deben ser las bases de la reconstrucción institucional y social que los venezolanos demandan en esta nueva y compleja coyuntura política.

La estabilidad nacional debe ser garantizada mediante la adopción de medidas que contribuyan a la superación de la grave crisis económica, teniendo como foco las conquistas sociales.

La reinstitucionalización del país solo será posible si existe un compromiso real, por parte de las autoridades, de avanzar en el desmantelamiento del andamiaje represivo construido a lo largo de los últimos 25 años y en recuperar la separación e independencia de los otros poderes públicos de las directrices del Ejecutivo Nacional.

Alimentación

Se debe garantizar programas alimentarios y en nutrición, focalizados en grupos vulnerables como la población infantil, las mujeres embarazadas, los adultos mayores, las comunidades indígenas y la población bajo tutela del Estado, especialmente los privados de libertad.

Ambiente

Es crucial incorporar los aspectos ambientales y climáticos en la reorganización político-económica del país. Es conveniente la declaración de una emergencia climática, que pueda facilitar la aplicación de políticas para abordar los urgentes problemas vinculados a los actuales y próximos escenarios que conlleva la agudización de la crisis climática.

Educación

El Estado venezolano debe cumplir con su obligación de presentar cuentas públicas sobre las políticas educativas, así como diseñar e implantar sistemas de medición de la calidad de la enseñanza que permitan identificar las fallas existentes en el sistema público y adoptar los correctivos pertinentes.

Laborales

Garantizar un salario mínimo suficiente y constitucionalmente protegido. El Estado debe implementar mecanismos urgentes para recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores, estableciendo un salario mínimo que cubrir el costo de la canasta básica y que sea acordado mediante diálogo social tripartito, conforme a lo establecido en la Constitución y en los convenios colectivos.

Pueblos indígenas

Activación de la Comisión Nacional de Demarcación de Territorios y activación de la aprobación y entrega de los títulos de propiedad colectiva de los pueblos y comunidades indígenas.

Vivienda

Sancionar el uso proselitista de los programas sociales de vivienda, por constituir formas de discriminación. El sistema de adjudicación de las viviendas debe ser transparente y contar con criterios de elegibilidad que sean ampliamente conocidos por los aspirantes.

Salud

Dedicar el máximo esfuerzo del Estado y con absoluta urgencia al restablecimiento de la institucionalidad y recuperación de las capacidades del sistema sanitario público en todo el país, comenzando por crear una Ley Orgánica de Salud, con una amplia consulta de los gremios de salud, la comunidad científica y académica, la sociedad civil, el sector privado, los ciudadanos y comunidades en general, y la integración orgánica de los distintos sistemas de salud, bajo una autoridad sanitaria con capacidades rectoras y presupuestarias.

Seguridad Social

Desarrollar desde el gobierno nacional, conforme a la promulgación de la Ley del Sistema de Seguridad Social, la legislación de dos de los cinco regímenes prestacionales: pensiones y otras asignaciones económicas, y salud.

Tierras

Garantizar de manera amplia y efectiva el derecho a la tierra a los pequeños productores, campesinos y productores agrarios en general, incluyendo la titularidad, asumiendo como política de Estado un plan sistemático de asignación, entrega y titularidad de las tierras, los recursos económicos para impulsar la actividad agropecuaria y la seguridad alimentaria de la población.

Vivienda

Garantía de servicios básicos esenciales para la habitabilidad: el Estado debe priorizar la inversión masiva y urgente en la infraestructura de servicios públicos (agua, electricidad, saneamiento y gas), componentes inalienables de una vivienda adecuada.

Integridad Personal

Impulsar un genuino proceso de redemocratización y reinstitucionalización del país que conduzca al desmantelamiento del andamiaje jurídico que limita y criminaliza el goce del espacio cívico ciudadano y que, junto a la impunidad estructural, brinda un largo aliento a los agentes de la fuerza pública para la comisión de abusos contra el derecho a la integridad personal.

Justicia

Implementar reformas estructurales para garantizar una justicia independiente, transparente, expedita e imparcial, que finalice con los obstáculos generalizados al acceso a la justicia y al cumplimiento del debido proceso.

Libertad Personal

Desjudicializar la política nacional y dejar de utilizar a cuerpos de seguridad del Estado –en especial a las policías políticas (civil y militar), así como a los tribunales de terrorismo– como instrumentos de intimidación y persecución política o como instrumento para intereses grupales, particulares o privados.

Libertad de Asociación y Participación:

La Asamblea Nacional (AN) debe derogar la Ley de Fiscalización, Regularización, Actuación y Financiamiento de las Organizaciones No Gubernamentales y Organizaciones Sociales sin Fines de Lucro.

Vida

Determinación de responsabilidades penales en todos los niveles: establecimiento de responsabilidades penales no solo para los autores materiales de violaciones al derecho a la vida, sino también para las cadenas de mando intermedias y superiores de los organismos policiales y militares.