
PROVEA se trasladó el viernes 26 de junio a zonas afectadas de La Guaira para documentar en terreno y recoger testimonios de las víctimas del doble sismo del 24 de junio en Venezuela. Esto fue lo que nos encontramos.
Por la avenida principal de Caraballeda, PROVEA registró al menos 10 edificios colapsados. Las labores de búsqueda eran asumidas mayormente por vecinos y civiles, sin herramientas técnicas, con uno o dos rescatistas por edificio. La coordinación de funcionarios policiales y militares fue escasa o desordenada. Al menos un voluntario llevaba más de 24 horas en jornada continua de rescate.

Pasadas las 48 horas del sismo, el equipo percibió olor a descomposición en distintas zonas, alrededor de las 5:00 p.m. y las 7:00 p.m., señal de cuerpos aún sin recuperar. Vecinos reportaron cuerpos bajo los escombros, y el equipo observó cuerpos ya rescatados que permanecían horas a la espera de traslado.
Las cifras y su límite
El gobierno venezolano reportó, con corte al 27 de junio, al menos 1.430 fallecidos, 3.238 heridos y más de 200 réplicas. Tom Fletcher, Secretario General Adjunto de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios, declaró al medio AFP que más de 50.000 personas permanecían desaparecidas.
Estas cifras preliminares podrían presentar subregistro: hay decenas de edificios colapsados o en estado crítico donde la búsqueda no se ha completado.

Fallas preliminares del Estado identificadas por PROVEA
- Presencia de colectivos armados controlando el acceso a hospitales y puntos de operación, y de militares con armas largas en medio de labores de rescate.
- Respuesta tardía del Estado en el terreno y presencia insuficiente de rescatistas especializados.
- Cuerpos rescatados sin traslado oportuno; sistema funerario colapsado; familias trasladando cuerpos por cuenta propia.
- Condiciones adversas en albergues, con personas damnificadas durmiendo en el piso sin condiciones dignas.
- Restricción de acceso a La Guaira sin garantizar un canal operativo eficiente para voluntarios y periodistas.
- Ausencia de una plataforma independiente para reportar desaparecidos y de puestos de conectividad en las zonas afectadas.
Testimonios en terreno
Una sobreviviente de un edificio colapsado de la Gran Misión Vivienda Venezuela relató que perdió a su hija bajo los escombros mientras ella lograba salir por un hueco entre las placas caídas. Distinguió entre la atención inmediata del Estado, como alimentación, agua y atención médica, que calificó de adecuada, pero denunció la lentitud en el despliegue de maquinaria pesada para las labores de rescate. Su pedido no fue una reubicación temporal, sino una solución habitacional definitiva.
Otra afectada, cuya vivienda quedó con paredes agrietadas y escaleras colapsadas, señaló que no ha recibido apoyo directo del Estado en agua ni alimentación, y que desconoce el origen de la ayuda que sí ha llegado. Pidió que los hospitales prioricen a quienes tienen heridas verificables.
Un residente que participó en labores de rescate indicó que, durante las primeras 24 horas, la única autoridad con presencia visible fue la alcaldía local. Describió las labores de rescate como sostenidas principalmente por vecinos y voluntarios, no por cuerpos estatales.
Formas de apoyo de la sociedad civil

Ante la magnitud de los daños, la sociedad civil puede contribuir de varias formas: difundiendo nombres de personas desaparecidas, apoyando a periodistas, medios y ONG que están documentando la situación, como Cáritas Venezuela en la respuesta humanitaria, y donando insumos, materiales de búsqueda o recursos a organizaciones y movimientos activos en el terreno.
Llamado urgente al Estado venezolano
Esta tragedia no puede tener partidismo político. PROVEA es una organización no gubernamental de derechos humanos, no humanitaria, pero no puede desviar la mirada ante la ausencia de un Estado garante de respuestas oportunas.
Desde PROVEA exigimos al Estado venezolano:
- Garantizar de forma inmediata soluciones habitacionales para las familias que perdieron su vivienda.
- Desplegar con urgencia maquinaria pesada y personal especializado en las zonas donde persisten labores de rescate.
- Habilitar un canal operativo eficiente para voluntarios, periodistas y organismos humanitarios.
- Retirar a los colectivos armados de hospitales y puntos de operación, y garantizar que la seguridad en zonas de rescate esté a cargo de cuerpos capacitados para ello.
- Establecer una plataforma independiente y puestos de conectividad para el reporte de personas desaparecidas.
PROVEA continuará documentando en terreno y alertando a los organismos internacionales sobre la respuesta del Estado ante esta emergencia.







