Luis Alberto Crespo | El Bolívar está destruido.

En la Venezuela de hoy el Bolívar es una moneda de muy poco valor, nuestro signo monetario perdió sus cualidades, apenas cumple su función como medio de cambio en medio de un contexto hiperinflacionario que acelera su destrucción.

La hiperinflación es un fenómeno económico que surge en nuestro país por el  nefasto manejo monetario del régimen de Nicolás Maduro, que opera con un enorme déficit fiscal y lo incrementa constantemente, actuación irresponsable porque implica gastar recursos que no produce ni posee. Como hemos denunciado en oportunidades anteriores el régimen actúa con la colaboración del Banco Central de Venezuela, el cual es su cómplice al financiar el déficit fiscal con la impresión de dinero inorgánico.

Es importante entender las funciones e importancia del dinero en la estabilidad económica de los países, dado que juega un papel fundamental como medio de pago y porque permite que se realicen los intercambios de bienes y servicios por la gran aceptación que tiene.

El dinero desterró al trueque dado que este generaba múltiples dificultades para el intercambio de mercancías, en contraste el dinero es un instrumento eficaz para el cambio que genera seguridad, funge como unidad de cuenta para establecer los precios, es reserva de valor y permite contabilizar, además de ser un patrón de pagos diferidos para los préstamos. La mayoría del tiempo solo lo vemos como billetes y monedas con los cuales podemos, pagar los consumos, pero también sirve para acumular valor.

El dólar se impone en Venezuela

El Bolívar hoy día no cumple su papel, el colapso del sistema de pagos en el país exacerbó el uso del dólar norteamericano en las transacciones de bienes y servicios. Esto aunado a la pérdida de poder adquisitivo de la moneda nacional y los daños en el patrimonio de las familias, el sistema de precios está severamente distorsionado y a mediados de este año el régimen tuvo que emitir nuevos billetes para agregarlos al recién nacido cono monetario que ya sufrió rezago por el alza acelerada de los precios.

Venezuela vive en este momento la destrucción de su símbolo monetario (el Bolívar) como resultado de la nefasta gestión económica del régimen, dando paso al uso del dólar norteamericano, por ser una moneda dura; mientras tanto el país se mantiene sumergido en un proceso de hiperinflación, transcurren los días y arrecia el daño de este fenómeno con todas sus implicaciones: pobreza, hambre y miseria

Aunque el dictador le llame “fuerte” o “soberano” al Bolívar la realidad es que no existe confianza en el mismo y las cualidades que debería poseer desaparecieron; por lo cual, en una parte importante del país se están realizando transacciones en divisas, resaltado el dólar norteamericano, que se utiliza desde hace tiempo como valor referencial para establecer el precio de los bienes y servicios.

El rechazo al Bolívar como medio de cambio es una realidad, según datos de Ecoanalítica, cerca de 30% de la población maneja divisas, ya es natural ver negocios que aceptan abiertamente pagos en dólares, inicialmente en el país las divisas se utilizaban para la compra de equipos electrónicos o repuestos de vehículos, hoy incluso las panaderías aceptan dólares también se observan en gran magnitud transacciones en pesos colombianos en la zona fronteriza de Táchira  y Zulia, donde se desprecia abiertamente el bolívar como moneda de intercambio. Estos hechos indican que el uso del dólar y otras divisas se mantendrá en el tiempo, además, la población está escéptica, no cree que el régimen aplicará correctivos en la política económica que detengan el deterioro del Bolívar.

En esta situación los trabajadores son los más afectados, porque la mayoría recibe su remuneración en bolívares y la dolarización genera una dinámica complicada, porque si todo se dolariza excepto los salarios, la población que no tiene acceso a dólares se empobrece aceleradamente, mientras que una parte hace todo tipo de transacciones en divisas, esta especie de espiral monetaria se profundiza generando desigualdad y más distorsiones, por ejemplo, el alza agresiva de precios en dólares. Urge un cambio político, el régimen actual ya ha demostrado con creces, su tozudez y su nefasto manejo económico, político y social del país.

ACERCA DEL AUTOR:

Economista, Msc. en Moneda e Inst. Financieras, Prof de Economía UCV.