Destrucción, pulverización, bonificación, desaparición y desalarización son algunas de las palabras utilizadas para describir lo ocurrido con el salario de los trabajadores venezolanos en los últimos 8 años. La nefasta gestión de Nicolás Maduro en materia económica desalarizó el trabajo y destruyó las condiciones de vida de los trabajadores.

Como bien lo expresa la Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela (FAPUV) la pulverización de los salarios es el resultado de la sustitución del derecho a la negociación colectiva, política impulsada por el régimen. Al mismo tiempo, desaparecieron condiciones de trabajo y seguridad social esfumándose así: contratos colectivos, convenciones de trabajo, prestaciones sociales, cajas de ahorros, entre otras reivindicaciones, lo cual debe quedar registrado como el mayor atropello a los trabajadores venezolanos y sus familias.

Tenemos entonces en Venezuela un régimen que condena a los trabajadores venezolanos a condiciones de pobreza, no retribuye el trabajo realizado por estos y no quiere hablar de la reconstrucción de los salarios, sus medidas de ajustes no incluyen la recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores con referencia a la cesta básica.

Al mismo tiempo, el país enfrenta la destrucción de su moneda y en medio de un proceso de dolarización desordenada, donde existen trabajadores que reciben sus salarios en bolívares y son los más afectados, dado que los precios y las transacciones están dolarizadas, mientras sus salarios de hambre son una moneda destruida en medio de una alta inflación que anualizada de 405% al mes de enero 2022 según el OVF.

La actuación del régimen de Nicolás Maduro en contra de los trabajadores venezolanos ha sido un despropósito quienes enfrentan a diario las penurias, miseria, desigualdad e inequidad a las que están expuestos hoy en Venezuela. El salario mínimo que reciben los trabajadores venezolanos, en particular en el sector público, los condena a condiciones de pobreza extrema donde el 76,6% hogares venezolanos se encuentran ubicados según ENCOVI 2021, al mismo tiempo al contrastar con lo establecido por el Banco Mundial referente a una linea de ingreso que permite clasificar a aquellas personas que tienen un ingreso menor a 1,9 dólares diarios dentro de una situación de extremadamente pobres, y que solo pueden satisfacer un mínimo de sus necesidades básicas.

En ese contexto se debe abrir un debate sobre la reconstrucción de los salarios en Venezuela, y en especial, en el sector público que permitan que el mismo cumpla sus funciones como fuente de retribución del trabajo y satisfaga las necesidades básicas a los trabajadores y sus familias dado que las medidas de ajuste para desacelerar la inflación y estabilizar el tipo de cambio implementadas por el régimen tienen a los trabajadores venezolanos, en particular, del sector público, pagando la crisis económica en el país con salarios de hambre, mientras funcionarios públicos de Nicolás Maduro reciben ingresos en divisas.

En la actualidad el régimen actúa para preservar condiciones materiales que le signifiquen mayores ingresos fiscales y le permitan mantenerse en el poder e impulsa una serie de medidas económicas orientadas en ese sentido, desmontando controles y presentando un perfil ultraliberal que dio al traste los tan anunciados planes socialistas de la nación. Hemos advertido que la dolarización desordenada provoca una dinámica perversa, porque si todo se dolariza excepto los salarios, la población sin acceso a dólares se empobrece muy rápido.

El carácter antitrabajador y antiobrero del régimen se acentúa, no aborda el tema salarial y en medio de un gran silencio actúa con represión, amenazas y persecución de los trabajadores y desconoce los contratos colectivos desde el año 2018, hecho que, acompañado de salarios miserables, impuso la depauperación y precariedad a una parte importante de la población.

Nicolás Maduro impulsa mesas de trabajo con la banca, empresas, inversionistas y se jactan de eso, pero en su agenda no están incluidos los trabajadores. En Venezuela el salario mínimo ronda los 2,5 dólares mensuales, lo que vulnera derechos fundamentales.

El régimen hace propaganda política con anuncios sobre bonos que otorga vía sistema patria a los trabajadores venezolanos, pero la verdad es que se alejan de un monto que les permita recobrar su poder adquisitivo. 

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Luis Alberto Crespo

Economista, Msc. en Moneda e Inst. Financieras, Prof de Economía UCV.