Luis Crespo | La hiperinflación: un fenómeno que persiste: Con la intención de ocultar el desastre económico del régimen de Nicolás Maduro y poniéndose al margen de la Constitución Nacional, el Banco Central de Venezuela no ha publicado las cifras de inflación en Venezuela desde hace 38 meses (3 años y 2 meses). Ante este hecho, la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional asumió la responsabilidad de presentar mensualmente un informe y dar a conocer el “Índice Nacional de Precios al Consumidor de la Asamblea Nacional”.

El 14 de marzo la Comisión de Finanzas presentó el informe mensual sobre inflación, arrojando los siguientes resultados:

  • Inflación mensual (febrero 2019): 53%
  • Inflación interanual (precios febrero 2018 – febrero 2019): 295.981,8%
  • Inflación acumulada durante 2019: 245,3%

El comportamiento de la inflación mensual demuestra una desaceleración de 191,6% en el mes de enero 2019 a un 53% para febrero, ahora bien, esto no puede interpretarse como el resultado de una estrategia antiinflacionaria del régimen, por el contrario, se debe al colapso del consumo de las familias; la Encuestadora Datos para el mes de enero señaló que el 87% de los venezolanos ya no pueden comprar los bienes y servicios que requieren, porque sufren el impacto demoledor de una hiperinflación interanual de 2.295.981,8%, esto evidencia un colapso de gran magnitud en la capacidad de consumo del venezolano.

Hay que detener esta crisis de Nicolás Maduro 

El país sufre penurias, como nunca antes en su historia, ocasionadas por  el gran desastre económico de Nicolás Maduro; la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI 2018) destaca que el 94% de los hogares venezolanos están en situación de pobreza por ingreso, el 51% registran pobreza multidimensional, concepto que considera elementos como las condiciones de la  vivienda, servicios, calidad de vida, educación, trabajo y protección social.

En ese sentido, Venezuela atraviesa por una emergencia humanitaria compleja causada por la desastrosa y desquiciada gestión del dictador Nicolás Maduro, quien destruyó la capacidad adquisitiva, el salario de los trabajadores, los ingresos de las familias venezolanas y el significado del trabajo como un medio de libertad, ya que se requieren 71 salarios mínimos para poder acceder a la Canasta Alimentaria Familiar, cuyo costo es de Bs.S. 1.272.659,29 según CENDAS-FVM.

El régimen no define estrategias económicas que vislumbren un cambio de rumbo, muy por el contrario, día a día  expone a población venezolana a  carencias de alimentos, gas, deterioro de los servicios de electricidad, transporte público, agua, saneamiento ambiental y el colapso del sistema de salud.

El pueblo venezolano sufre la mayor penuria, hambre, miseria y desasosiego que jamás hayan vivido, por lo cual reitero lo expresado en publicaciones anteriores, apremia salir de la crisis económica y social más grave de la historia venezolana, el futuro del país está comprometido, impera un cambio de rumbo para reconducirlo aplicando los correctivos necesarios en los diversos sectores de la vida nacional.

ACERCA DEL AUTOR:

Economista, Msc. en Moneda e Inst. Financieras, Prof de Economía UCV.