El Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó este martes su más reciente informe “Perspectivas de la Economía Mundial“, en el que analiza el comportamiento y las proyecciones de las economías a escala global.

En el reporte, el órgano califica a Venezuela como un “lastre considerable” para el desarrollo económico de la región. “La economía venezolana se espera que se contraiga un cuarto en 2019 y otro 10% en 2020, un colapso mayor que el proyectado en el informe de octubre de 2018 y que genera un lastre considerable en el crecimiento proyectado para la región y para el grupo de mercados emergentes y economías en desarrollo en ambos años”, destaca el informe.

Reporte: “Perspectivas de la Economía Mundial”. FMI (Abril 2019)

En octubre pasado el FMI había proyectado una reducción del PIB real de 18% en 2018 y del 5% para 2019, “[…] provocada por el desplome de la producción de petróleo y la inestabilidad política y social”. El organismo estimó entonces que el Producto Interno Bruto per cápita de los venezolanos se redujo en más del 35% durante el período 2013–2017 y previó una disminución de casi un 60% entre 2013 y 2023. De acuerdo a esa proyección, Venezuela se situaría, junto a Arabia Saudita; Azerbaiyán; República Democrática del Congo; Georgia; Iraq; Líbano; Liberia; Libia y Qatar, como las naciones en las que, en distintos períodos históricos, se ha registrado una caída del PIB per cápita superior al 60%.

La proyección actualizada del FMI para la Venezuela de 2019 augura una catástrofe para los derechos humanos. Una caída del PIB real de 25% -con serias posibilidades de ser aún mayor debido a la grave crisis económica, política y social del país-; una tasa de inflación de 10.000.000% y un índice de desempleo de 44,3% para el cierre del presente año. En su reporte de octubre, el órgano proyectaba una tasa de inflación similar y un índice de desempleo de 38%. Para 2020, el organismo proyecta una caída del PIB de 10%; una inflación de 10.000.000% y una tasa de desempleo de 47,9%.

Reporte: “Perspectivas de la Economía Mundial”. FMI (Octubre 2018)

En diciembre pasado la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) había informado que las economías de la región experimentarían un crecimiento promedio de 1,7% para el 2019 debido al incremento de la incertidumbre económica mundial y su impacto en América Latina, corrigiendo así la proyección ofrecida en octubre que vislumbraba un escenario de 1,8% de crecimiento. El órgano previó que América Central (excluido México) crecería 3,3% en 2019; América del Sur 1,4% y el Caribe 2,1%. A nivel de países, la isla caribeña de Dominica encabezaría el crecimiento regional, con una expansión de 9,0%, seguida por República Dominicana (5,7%), Panamá (5,6%), Antigua y Barbuda (4,7%) y Guyana (4,6%). Venezuela sufriría -de acuerdo a las proyecciones-, la contracción más alta de la región con -10,0%, seguida por Nicaragua con -2,0% y Argentina con -1,8%. Para ese momento, la CEPAL duplicaba así las proyecciones del FMI sobre caída del PIB real para Venezuela en 2019. Ahora, las propias proyecciones del organismo regional son superadas por las del órgano mundial.

El más reciente reporte del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) publicado en septiembre pasado, reflejó que entre 2012 y 2017 Venezuela había caído dieciséis puestos en el índice global de Desarrollo Humano (IDH). El Informe ubicó a Venezuela en el puesto 78 de 189 países analizados por el organismo, y en 8º lugar entre los países de América Latina, en una lista que lidera Chile con el índice más alto de la región, y que cierra Haiti -en el puesto 168 global-, con el IDH más bajo del continente. El informe del PNUD advirtió que el retroceso experimentado por Venezuela es uno de los mayores en el indicador que refleja los logros nacionales en materia de salud, educación y nivel de ingresos. “Solo Siria, Libia y Yemen, tres países con prolongados conflictos, han perdido más puestos” alertó el organismo.

El PNUD destacó también que la renta per cápita de Venezuela había disminuido un 25,8% entre 1990 y 2017. De acuerdo al informe del IDH del año 2012, el ingreso nacional bruto per cápita de Venezuela se situaba en 11.475 dólares; mientras que para el 2017 el PNUD reportó un ingreso per cápita de 10,672 dólares.

El FMI, PNUD y CEPAL, coinciden en que los peores registros en materia de indicadores socioeconómicos en Venezuela comenzaron a producirse a partir del 2013, año en el cual Nicolás Maduro asumió la presidencia del país. También, los reportes de estas instituciones coinciden en comparar la situación venezolana con la de países que han atravesado conflictos bélicos o han sido sacudidos por desastres naturales que generaron inestabilidad en sus economías. La diferencia es que en el caso venezolano la severa caída de la economía y de los indicadores sociales, no es consecuencia de ninguno de los dos escenarios descritos anteriormente. Se trata entonces de una situación generada por el propio Estado venezolano como consecuencia de una actuación deliberada y en el contexto de una crisis política aguda, que se ha convertido en emergencia humanitaria compleja.

El histórico retroceso de la economía venezolana y su impacto en el aumento de la pobreza y la exclusión de grandes sectores de la población, coincide con la finalización de la mayor bonanza petrolera de nuestra historia, un período en el cual aumentó la corrupción, el manejo irresponsable de los recursos públicos y el endeudamiento del país. Sumado a estos factores, la agudización de la crisis y la ausencia de respuestas para superarla, obedece fundamentalmente al cierre de los espacios democráticos y la extinción del Estado de Derecho. La adopción de medidas antipopulares y antidemocráticas en el terreno económico, ha erosionado la garantía de los derechos sociales y hace ilusoria la posibilidad de superar la crisis en el menor tiempo posible para mitigar su impacto en la vida de los sectores más empobrecidos y vulnerables.


Inti Rodríguez | Prensa Provea