Luis Crespo |

Nicolás Maduro es reiterativo en su desastre económico

Durante el primer trimestre del 2019 Venezuela enfrentó un escenario macroeconómico complejo, el cual podemos calificar como: dantesco, en este periodo el régimen continuó con sus medidas económicas inefectivas que no resuelven los graves problemas del país, como la hiperinflación que persiste, esto se puede observar a partir de sus magnitudes en el primer trimestre del año: la inflación interanual fue de 1.623.656% y la acumulada enero-marzo en 429,3% (cifras INPCAN). Este comportamiento evidencia una inequívoca tendencia alcista, por lo cual reiteramos la necesidad de un programa que detenga este fenómeno por su carácter altamente destructivo.

Al mismo tiempo, la depresión económica se agudiza y la caída de la producción interna se proyecta para este año en un 25% (cifras:BM). Continúan las distorsiones en el tipo de cambio que afectan negativamente la dinámica económica del país con constates depreciaciones del bolívar y grandes limitaciones en la oferta de divisas, junto al control ejercido por el Banco Central y su política de intervención cambiaria en articulación con el régimen y el falaz Programa de Recuperación Económica, Crecimiento y Prosperidad (ver gráfico).

El día 16 de abril se observó con la subasta del DICOM una depreciación en el tipo de cambio oficial de 23,53% con respecto al 12 de abril, con una variación en el precio de la subasta de Bs.3.314,34 a Bs.4.100 y para el lunes 22 de abril se proyecta pactar a Bs. 4.113,36 que expresaría depreciación de 23,73%. Ya la brecha entre el DICOM y el paralelo se amplió en 27% aproximadamente para la fecha, lo que derrumba la promesa de la supuesta efectividad de las medidas tomadas por el BCV. Estas decisiones inefectivas tienen en situación de riesgo al maltrecho sistema financiero nacional y liquidó toda posibilidad de estimular el crédito en la economía nacional.

La caída de la producción petrolera y sus implicaciones en las mermadas finanzas del país empeoraron durante el primer trimestre de este año, para el mes de marzo se registró un desplome a 870.000 barriles por día (bpd) según la Agencia Internacional de Energía (AIE) mientras que según la OPEP reflejó una producción de 960.000 bpd en el mismo mes, en la cual se muestra una caída de casi 500.000 bpd con respecto a febrero donde PDVSA reportó niveles de producción diarios de 1.432.000 bpd, los motivos que influyeron en estos comportamientos; además de la desinversión que atraviesa el sector que afectan su funcionamiento y operatividad, se agregan los cortes de energía eléctrica que impactan al país junto con las sanciones de Estados Unidos.

En medio de este panorama el régimen incumple sistemáticamente los compromisos financieros internacionales, lo cual mantiene a la república en una situación de insolvencia o default por el orden de 5.900 MMUSD de intereses en 2018, debido  al nefasto manejo financiero de la nación y a la corrupción reinante en la gestión pública incluyendo a PDVSA. Los niveles de endeudamiento de la nación se ubican entre 155.000 a 175.000 MMUSD, la estatal petrolera con niveles de deuda de 70.000 MMUSD aproximadamente, la república con deudas por laudos (CIADI) en 38.900 MMUSD y más grave aún PDVSA en situación de impago con contratistas por servicios. Las exportaciones continúan disminuyendo, lo que vislumbra un escenario de mayores carencias de bienes y servicios. Los anuncios en materia económica del régimen han sido contrarios a lo que verdaderamente requiere el país; Venezuela necesita un cambio político y un programa económico que saque al país del desastre económico de Nicolás Maduro.

El régimen no da respuestas efectivas a la crisis económica que creó

Transcurrió el primer trimestre del año y el régimen no logró dar respuestas efectivas a la crisis económica, en este período continuó la nefasta estrategia de financiar su déficit y gasto con la emisión de dinero inorgánico, inundando la economía con bolívares que no produce, abonando el terreno hiperinflacionario, al mismo tiempo, el Banco Central decidió utilizar el encaje legal como supuesta arma para combatir el mercado cambiario paralelo, absorbiendo en niveles extraordinarios la liquidez monetaria en el sistema financiero, esta medida mantuvo momentáneamente fijos los tipos de cambio (DICOM y paralelo) con una estabilidad circunstancial que se esfumó por lo ineficaz de estas políticas.

La crisis económica para este año 2019 es de gran escala, continúa la caída en la producción nacional, la cual se agudizó con el colapso en el sistema eléctrico ocurrido el 07 de marzo que paralizó al país e impactó de manera devastadora en las menguadas actividades productivas que sobreviven en el país, provocando pérdidas de 1.35% del PIB aproximadamente, equivalentes a millardos de dólares; persisten los problemas de conexión y el suministro eléctrico es intermitente, ocurriendo apagones en el territorio nacional, la imposibilidad de normalizar la prestación del servicio tiene graves consecuencias en la dinámica económica y social; esta situación motivó al régimen a presentar un plan de racionamiento del servicio eléctrico a nivel nacional, lo primordial de este sector y su importancia en la vida diaria del país ha afectado contundentemente la prestación de los demás servicios públicos, fundamentales para la nación como lo son: agua, transporte, salud, telecomunicaciones, el comercio, entre otros y, por ende, en la jornada laboral de los venezolanos.

Avanza el 2019 y con él también las penurias que viven los venezolanos en medio del mayor desastre económico del país en medio de la “Emergencia Humanitaria Compleja” en la que se encuentra la nación. Es irrefutable, que Nicolás Maduro no da respuesta a los principales problemas de la nación y, por el contrario, hunde en la miseria, el caos y la desesperanza a la población. Venezuela necesita un cambio político y un programa económico que saque al país del desastre económico de Nicolás Maduro.

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Luis Alberto Crespo

Economista, Msc. en Moneda e Inst. Financieras, Prof de Economía UCV.