Marino Alvarado | El 04 de diciembre de 2013 fue publicado en Gaceta Oficial el denominado Plan de la Patria 2013-2019. Denominado también Segundo Plan Socialista de Desarrollo Económico y Social de la Nación.  A solo un año que termine dicho plan es interesante evaluar los resultados, cuando ya se está anunciando el próximo Plan hasta el 2025.

Se afirma en el Plan que el fin es seguir avanzando en la plena satisfacción de las necesidades básicas para la vida de nuestro pueblo: la alimentación, el agua, la electricidad, la vivienda y el hábitat, el transporte público, la salud, la educación, la seguridad pública, el acceso a la cultura, la comunicación libre, la ciencia y la tecnología, el deporte, la sana recreación y al trabajo digno, liberado y liberador.

Lo anterior se lograría a partir de alcanzar de manera satisfactoria las metas nacionales macroeconómicas y las metas macrosociales. En la primera se indicó entre otros aspectos lo siguiente: a) Tasa de crecimiento promedio anual entre 3,0% y 4,0%. b) Tasa de inflación promedio anual 20%. c) Producción de crudo: 6MMBD para el año 2019 d) Tasa promedio de desempleo entre 5% y 7%. Contrastemos con la realidad. Desde el 2015 el Banco Central de Venezuela decidió no informar sobre el Producto Interno Bruto que es un indicador para definir si creció o no la economía. La razón del silencio del BCV es que la economía se vino abajo de manera acelerada desde 2013, es decir, con la gestión de Maduro. Entre los años 2014 y 2017 la economía se contrajo más del 30% es decir, a un promedio de 10% anual.  Si analizamos la economía con el indicador inflación nos encontramos que  en el primer año del plan la tasa reconocida por el Banco Central de Venezuela en 2014 fue de 68, 5%, es decir, triplicó la meta establecida de 20%. Pero cinco años después la tasa de inflación es en miles y para este año se calcula pudiera llegar a 100.000%. El asunto no es de números. Es que cuando hablamos de inflación tenemos que pensar en la capacidad económica de las familias para sobrellevar el día a día. Así, un gobierno que se dice obrerista pulverizó el salario de los y las trabajadoras y llevó más penurias a la población. Si se evalúa la producción petrolera después de haber declarado a Petróleos de Venezuela “roja rojita” los resultados son preocupantes.  Calcularon una producción petrolera de 6 millones de barriles diarios y hoy la producción escasamente llega a millón y medio. Como decía el ex presidente Chávez “quien tenga ojos que vea”. El balance del gobierno de Maduro es altamente negativo.

Si algo caracteriza a Maduro y su gobierno es negar la realidad y hablar de una supuesta prosperidad que no existe

Si revisamos las metas macro sociales la situación es peor. Calcularon que para el 2019 la pobreza sería de 15% y no habría pobreza extrema. Hoy la pobreza sobrepasa el 80% y los miles de basureros que existen en la geografía nacional se han convertido en los comedores de las familias más pobres. Cada semana se reportan niños y niñas muertos por hambre y la desnutrición se expande en la población pobre.  Hoy los niveles de pobreza son mayores a los que existían en 2013 y peor aún a lo que padecía el país ante que ganara Chávez en 1998 la contienda electoral. 20 años perdidos en lucha contra la pobreza.

En materia de servicios públicos, prometieron mejorar la distribución de electricidad y fortalecer el sistema eléctrico. Todo lo contrario ha sucedido y los apagones se han convertido en una vivencia diaria sobre todo en los estados del occidente del país.

Con relación al servicio de agua se estableció la protección de cuencas hidrográficas y ambientes naturales; el fortalecimiento y mejoras de los sistemas de agua potable y la consolidación del Plan Nacional de Aguas con la participación protagónica de los comités de agua y otras organizaciones del Poder Popular”. Hoy lo que tenemos es una profunda crisis del servicio de agua detonante de cientos de protestas a lo largo y ancho de la geografía nacional. La escasez de agua ha obligado  a escuelas públicas y privadas a suspender clases por varios días. A centros de trabajo a suspender actividades. A centros de salud  no prestar servicios en algunas áreas.

El Plan de la Patria es realmente el Plan del Fracaso. Es la más palpable demostración que Maduro ha sido una fábrica de pobreza y conducido a Venezuela a una ruina sin precedentes. Por supuesto no lo reconocerá. Si algo caracteriza a Maduro y su gobierno es negar la realidad y hablar de una supuesta prosperidad que no existe. La ineficacia y la indolencia como forma de gobernar viene produciendo malos tratos generalizados a la población y elevando el sufrimiento de los más pobres.

ACERCA DEL AUTOR:

Abogado, Coordinador de Investigación, Monitoreo y Difusión de Provea.