Oly Millán |​ Los trabajadores, jubilados y pensionados vienen exigiendo una remuneración real que les permita tener capacidad para adquirir, por lo menos, el valor de la Canasta Alimentaría y el gobierno, por su parte,  ha venido respondiendo con un incremento nominal del salario mínimo. Entonces,  nos preguntamos en este no diálogo, donde está la incomprensión y la base del problema?

Durante la gestión del presidente Maduro el salario mínimo se ha incrementado en más de 26 oportunidades, pero como dice el dicho popular: los salarios suben por las escaleras, mientras que los precios lo hacen por el ascensor y de eso está muy consciente tanto el gobierno que actúa con mucho cinismo como los empobrecidos trabajadores de este país.

La realidad es que con el actual ingreso mínimo que se ubica en Bs. 800.000 mensuales, que equivale aproximadamente  a  2,5 USD (BCV al 29/08/20) la situación de existencia de un número importante de familias venezolanas, que no tienen salarios en dólares, se encuentra en franca situación de vulnerabilidad, manejada, en muchos casos, porque los mismos se ven relativamente compensados por la ayuda monetaria que reciben de algún familiar que ha tenido que emigrar al exterior.

Es obvio que en Venezuela existe una drástica destrucción del valor monetario del trabajo, es decir, lo que percibe el trabajador en forma de bolívares e inclusive en divisas no refleja el valor real de su esfuerzo laboral y, para colmo de males, es el trabajo y no el capital el que está soportando a los ingresos fiscales formales que mensualmente percibe el Estado, cuando tenemos que entre lo que se paga por  IVA,  más otras rentas (ejemplo impuesto a los cigarrillos, entre otros) todo ello sumado, representa un poco más del 70% de la recaudación que realiza el Seniat.

Por otra parte, en la última encuesta del 2 de agosto realizada por Datincorp sobre la pregunta de cuál debe ser la crisis a resolver con mayor urgencia, los resultados son: en primer lugar,  y como es de esperarse,  la crisis económica (inflación, escasez, etc)  ocupa un 39%, en segundo lugar con un 19.21% la crisis de los servicios públicos y en tercer lugar, por encima de la crisis de salud, con un 16,96% la crisis política.

En esa misma encuesta sobre el tema del liderazgo político, al preguntar cuanta confianza se le tiene a los líderes venezolanos; un 87% opina que le tiene entre poca y ninguna confianza.

Estos números le tienen que decir algo a quienes aspiran un curul en la próxima Asamblea Nacional, porque como decía el economista chileno Carlos Matus: la política es arte pero también es ciencia. La lectura inicial de esos indicadores es la evidencia del importante peso que tiene para el pueblo venezolano la solución a la crisis económica y de los servicios que hoy padecen la mayoría de las familias.

Plantear una solución a la crisis económica y de los servicios implica resolver la profunda crisis política e institucional que es como hemos venido diciendo, el pivote central de la actual megacrisis. Como sabemos esto no es fácil, porque como estamos viendo en el actual escenario electoral; en términos generales la gente percibe que la política y los políticos están de espaldas al país.

El papel de los políticos y con más razón en estos tiempos de crisis y de pandemia, es darle contenido de “carne y hueso” a la dimensión política, pero eso requiere inteligencia y compresión por parte de los liderazgos, lo que conlleva a concebir y a tener que hacer ejercicio de la política colocando, por encima de las apetencias personales y/o grupales, los intereses del país y el sentir del pueblo venezolano en cuanto a la búsqueda de soluciones a la profunda crisis que padecemos.

La gente está cansada de demagogia y engaños y esta “curada en salud” en cuanto a ilusiones monetarias se refiere, y eso es lo que representa el constante incremento nominal de los salarios. Hay que resolver los problemas estructurales y medulares de la crisis por ello es importante abonar en la dirección de un multidialogo para construir un Acuerdo pre-electoral para atender la emergencia social  y darle contenido de carne y hueso a la política.

La misma para junio se ubicaba según el CENDA en 202.46 USD

Ver las denuncias que en este sentido viene realizando Juan García Viloria  a través de sus trabajos publicados en Aporrea: https://www.aporrea.org/actualidad/a288088.html

ACERCA DEL AUTOR:

Economista (UCV) y exministra del Ministerio para la Economía Popular (2006). Integrante de la Plataforma Ciudadana en Defensa de la CRBV y de la Plataforma Contra el Desfalco a la Nación.