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La población de la guajira sumergida en el  abandono

La guajira es el territorio ancestral y cultural del pueblo wayuu ubicado entre Venezuela y Colombia, hoy es un territorio vulnerado, abandonado y en la peor crisis de inseguridad, el contrabando de extracción, la falta de agua, electrificación y otros servicios básicos han hecho de esta zona un territorio sin ley, donde se subsisten gracias a actividades ilícitas, que se realizan a narices de los cuerpos de seguridad.

El contrabando  en estos dos (2) últimos años ha venido creciendo en el territorio wayuu y añu,   hoy en día es un fenómeno  que beneficia a los terrateniente y militares de la zona, la devaluación de la moneda venezolana frente al peso colombiano, es sin duda el eje que promueve esta actividad ilícita, la gasolina y el gasoil no son los únicos productos que tiene mercado comercial del lado colombiano,  ahora se remota a un cambio viceversa, el arroz, la harina, pasta, aceite, harina de trigo y otros productos  son traído de Colombia  por medio de los comerciantes ilegales que  garantizan  a la población  del Zulia y el resto del país. Sumado a un abastecimiento lento de productos en Venezuela.

Municipio Guajira una frontera que es controlada por los militares, una frontera que tiene más de 120 trochas  según datos del centro de atención al migrante y refugiados, una frontera que solo permitió que los grandes terratenientes del contrabando hicieran grandiosos negocios en la zona.

No existen cifras que demuestren la corrupción del contrabando, la vía internacional troncal del caribe adornada con alcabalas o puntos de controles de la GNB y de la FANB, pero esto no es  una medida para controlar ni para garantizar la seguridad de la frontera.

Los derechos humanos del wayuu  son vulnerable frecuentemente en la guajira por los funcionarios del Fuerza Armada Nacional Bolivariana; así lo afirma José David González  coordinador del comité de DDHH de la guajira, al señalar que no existe garantía tampoco seguridad jurídica  un problema que afecta a propios y a la  población que habita esta zona fronteriza.

Familias enteras han hecho fuertes denuncias sobre violaciones a sus usos y costumbres, estas actuaciones dejan muchas historias amargas que hoy en día siguen presentes por el cierre de la frontera. El paso en la frontera de Paraguachón en los últimos meses se abre paso a gandolas de carga pesada sin ningún tipo de restricción.

Los niveles de pobreza y  exclusión según el  informe del año 2017 del comité de DDHH  de la guajira ha marcado un índice muy alto, donde se ha registrado más de 30 casos de familia con problemas de desnutrición severa y crónicas, que indica una alerta a las familias que sufren por el alto índice de pobreza, hasta ahora no hay claridad en los planes de trabajo para el beneficio, hay ausencia de política orientada para fortalecer el tema de alimentación y de las inversiones en la región, en cuanto a vivienda, agua potable, salud y educación ocasionando descontento en las familias de la guajira, los niños en edad de escolaridad están en la calle trabajando de forma ilegal.

A los  habitantes  de  esta zona de la guajira les tocó la peor tajada de la realidad,  y es que para el momento del cierre se hicieron grandes promesas por parte del tren ejecutivo del gobierno nacional, lo que ha marcado un cambio radical en la estructura familiar.

La situación no es nueva en este territorio y obedece a problemas estructurales alimentados por el abandono y marginalidad con que los gobiernos centrales han mantenido la frontera colombo-venezolana, basta con ver los niveles de pobreza, exclusión e inversión en el territorio y  dinámicas que han favorecido la activación e instalación de prácticas como el contrabando, la ilegalidad e informalidad como expresiones a través de las cuales una parte de la población deriva recursos para la subsistencia de los suyos. De igual manera se ha convertido en una oportunidad para que organizaciones instalen mafias con las cuales enriquecerse acosta de la miseria de los que viven en la Guajira venezolana.

Otra de las situaciones que viene preocupando a la población de la guajira es que las  autoridades competentes  y a los representantes indígena que cumplen una función ante el estado venezolano no han hecho mayor esfuerzo para frenar la situación  de la guajira sobre la presencia masiva de los militares en zona indígena y que han violentado la convivencia  y la cosmovisión indígena, teniendo en cuenta la manera como se han presentado los hechos no es de extrañar que la situación se mantenga. Mientras tantos  en la Guajira el pueblo wayuu sobrevive reclamando sus derechos como comunidades indígenas y de frontera.

Texto por Sailyn Fernández