English Spanish

Desde finales del mes de diciembre se han producido a lo largo del territorio nacional protestas y saqueos motivados por la grave crisis alimentaria y la creciente pobreza. Hasta la fecha, la organización Movimiento Vinotinto contabiliza más de 50 protestas por alimentos, 75 saqueos y 311 detenciones. En sólo 12 días, desde el 31 de diciembre hasta el 11 de enero, siete personas han sido asesinadas en situaciones vinculadas a la obtención de alimentos. En al menos tres de los casos de muertes registradas, es clara la responsabilidad de agentes de la fuerza pública en la comisión de los hechos.

Este jueves 11 de enero, resultaron asesinados durante una protesta y saqueo de alimentos en las poblaciones de Caño La Yuca, El Pinar, Tucaní, Palmarito y Arapuey del estado Mérida, Manuel Alberto Oria Márquez (23); Arturo Lino Volcanes Guillén (23); Elizabeth Sierra (26), y un adolescente de 17 años, quienes junto a Esterfan Colopy Herrera (18); Grenyer Manuel Meléndez (16) y José Alberto Materán Valero (19), componen la lista de personas asesinadas por comida en los últimos 12 días.

Para Provea, la indolencia de la dictadura frente a la crisis alimentaria y el acelerado empobrecimiento de la población, son las principales causas de la espiral de protestas, violencia y saqueos que se han registrado en los últimos días en Venezuela.

La dictadura de Nicolás Maduro destruyó las capacidades productivas del país, generando una mayor dependencia de las importaciones y favoreciendo una enorme red de corrupción asociada al hecho alimentario. En 2016 y 2017 se consolidó el control del sistema alimentario nacional como estrategia y política de Estado. Todas las funciones alimentarias del país están bajo control militar. En 2017, la inflación anual que cerró en 2.616% según la Asamblea Nacional, pulverizó el poder adquisitivo de los trabajadores y acabó con la independencia alimentaria de las familias más pobres, hasta el punto que más del 80% de la población es incapaz de satisfacer sus necesidades mínimas de alimentación, el hambre empujó a muchas personas a los basureros, mientras que el daño sobre el estado nutricional de niños y adultos es evidente.

Frente a esta situación, la dictadura ha negado reiteradamente la existencia de una emergencia humanitaria compleja y la profunda crisis en alimentación y salud, cerrando con ello las posibilidades para que se activen los mecanismos de cooperación internacional que coadyuven a solucionar la grave crisis y el severo daño nutricional a la población en mayor situación de vulnerabilidad. Por el contrario, las escasas medidas adoptadas por el Ejecutivo en materia alimentaria, han estado dirigidas a consolidar los mecanismos de control social de la población como los excluyentes e inconstitucionales Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) y el recién creado Carnet de la Patria, que condicionan el acceso a los alimentos a la identificación con el partido oficial o las estructuras vinculadas al proyecto político bolivariano.

La dictadura somete a los más pobres a una permanente situación de angustia e incertidumbre. Venezuela ha entrado en un período de hiperinflación y acelerada caída de la economía que aumentará aún más los niveles de pobreza, escasez de alimentos y medicinas, y deterioro generalizado de los servicios públicos. Las acciones y omisiones del gobierno de Nicolás Maduro ante la crisis han puesto al país al borde de un abismo en materia social.

La erosión de los derechos sociales de los venezolanos y la desesperación de millones de familias atizan un estallido social cuyas consecuencias para los derechos humanos serían impredecibles, debido al claro y abierto aliento a la comisión de abusos brindado por los voceros gubernamentales a los agentes de la fuerza pública, y al patrón sistemático y generalizado de violaciones de derechos humanos contra la población ejercido por las fuerzas de seguridad del Estado en el más reciente ciclo de protestas.

Provea exige investigación y sanción para los responsables materiales e intelectuales de las muertes ocurridas en las recientes protestas por alimentos, y exhorta a la población a evitar la práctica de los saqueos que sólo generan más penurias, escasez y enfrentan al pueblo contra el pueblo. Sólo la unidad, la organización y la movilización pacífica de la ciudadanía, permitirá el rescate de la democracia y la superación de la penosa crisis que afecta la vida de millones de venezolanos.


Prensa Provea