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El Derecho a la Salud de los merideños está en riesgo debido a problemas de infraestructura y falta de suministro de medicamentos en los centros asistenciales del estado Mérida.

Las instalaciones de salud del estado Mérida necesitan, urgentemente, la intervención de las autoridades con miras a mejorar las infraestructuras, suministrar medicamentos a los pacientes y contar con unidades para exámenes especiales, entre otras cosas, que permita garantizar el derecho a la salud a los ciudadanos merideños.

Hospitales en cuidados intensivos

El apagón registrado el viernes 17 de diciembre de 2021, confirmó la crítica realidad del Hospital «Adán Muñoz Calleja» en El Vigia. La planta eléctrica explotó, funcionarios del gobierno regional, el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) y los Bomberos Mérida iniciaron las investigaciones para determinar las causas del trágico evento y buscar a los responsables, según el gobernador Jehyson Guzmán el daño a la planta eléctrica fue provocado.

Uno de los funcionarios, identificado como Gerardo Molina, de la Secretaría de Desarrollo Social y el Buen Vivir de la Familias Merideñas, denunció el deterioro del centro asistencial, afirmando que el mismo “se encuentra en tinieblas y técnicamente cerrado”. Señaló que solo dos médicos atienden el área de obstetricia y la emergencia de adultos. 

Molina indicó que hay filtraciones en la mayor parte del techo; de cuatro quirófanos, solo funciona uno; no hay dotación de medicamentos e insumos para pacientes los fines de semana; las lámparas dialíticas están inoperativas; el suministro interno de agua sigue inoperativo y un camión cisterna debe surtir el líquido cada día.

Este panorama obliga a los ciudadanos a buscar alivio a sus males en el Hospital General ‘Hugo Chávez Frías’, donde se atienden a ciudadanos del municipio Alberto Adriani y el eje panamericano de Mérida.

Ayuda para el Juana Inés

El Hospital Sor Juana Inés de La Cruz, ubicado en la ciudad de Mérida, nació como la Unidad de Larga Estancia, para la atención de enfermos de tuberculosis.

Progresivamente, fue ampliando sus espacios y funciones y hoy, atiende a pacientes que normalmente asistían al Instituto Autónomo Hospital Universitario de Los Andes (IAHULA), declarado centinela para la atención de pacientes contagiados con COVID-19.

La estructura necesita arreglos, urgentemente, debido a daños ocasionados por filtraciones, rotura de vidrios, techos y pintura. Además, requiere de la reactivación del ascensor de emergencias, la reposición de láminas en algunos techos y arreglos de sillas para pacientes en espera. Igualmente, debe implementarse una mejor recolección de los desechos de basura. mediante el uso de contenedor.

Finalmente, es necesario que al hospital se le proporcionen medicamentos para la atención y control médico de pacientes, actualmente los pacientes deben hacerse responsables por su cuenta del alto costo de las medicinas, familiares denuncian que no cuentan con recursos económicos suficientes para enfrentar los gastos, por lo que esperan a personas que deseen colaborar.

El IAHULA: El grande de los Andes

El Instituto Autónomo Hospital Universitario de Los Andes (IAHULA), es el centro de salud más grande de la región andina y atiende a personas provenientes de los estados Falcón, Zulia, Táchira, Trujillo y Barinas.

En el IAHULA laboran especialistas de distintas ramas médicas, quienes en su mayoría son egresados de pregrado y postgrado de la Universidad de Los Andes (ULA) o son docentes de esa institución universitaria.

Uno de los graves problemas del Hospital es el de la basura, la cual es depositada a un costado de la parte sur del centro asistencial, el servicio del aseo urbano tarda varios días para recoger los desechos, y todos estos se dispersan en las áreas adyacentes a un estacionamiento y a las áreas físicas del Hospital.

El Hospital se ha convertido en un vertedero de basura

El problema de la basura ha empeorado con la decisión de algunos vecinos, residenciados en las cercanías del IAHULA, como los de Campo de Oro, San José Obrero y Santa Elena, quienes depositan sus desechos sólidos en el área donde hay desechos biológicos. El Hospital se ha convertido en un vertedero de basura, en el lugar es común observar la presencia de roedores y zamuros.

Al principal centro asistencial se le suma la falta de personal médico, enfermeras(os), camilleros, obreros, de seguridad, entre otros. 

En algunas áreas del Hospital se observan filtraciones y falta de mantenimiento. Además, hay carencia de insumos médicos lo que implica que los familiares deban adquirir los medicamentos para que su ser querido no muera, a pesar que es deber del Estado venezolano garantizar el acceso al derecho a la salud.

El Instituto Autónomo Hospital Universitario de Los Andes pide a gritos ser atendido para no morir, no merece luchar simplemente para sobrevivir.

Ningún Centro de Diagnóstico Integral (CDI), ambulatorio u hospital, ubicados fuera de la capital escapan de esta realidad. En estos últimos, en su mayoría, no hay ni ambulancias, lo que dificulta aún más el traslado de los enfermos a los hospitales de la ciudad de Mérida, por lo tanto, el Derecho a la Salud de los merideños se encuentra en riesgo.


Debido a la escasez de medicamentos e insumos médicos y las malas condiciones hospitalarias, en Venezuela el sistema de salud está en cuidados intensivos, y en ocasiones algunos pacientes tienen que recibir tratamiento. Al no disponer de camilla, el tratamiento se realiza en el suelo. Hay denuncias de olores extraños y de condiciones infrahumanas en las instalaciones de salud.

Según voces como las de Ana Rosario Contreras, presidenta del Colegio de Enfermeras de Caracas, cerca del 80% de los hospitales están sin servicio de agua, sumado a la escasez de equipos de protección personal y el incremento de las cifras de personal de salud fallecido por Covid-19.

A más de 5 años de haberse configurado una Emergencia Humanitaria Compleja en Venezuela, que afecta a la población en múltiples derechos como la alimentación y salud, se ha evidenciado la falta de inversión, medicamentos e insumos, además del éxodo de personal sanitario y centros de salud en precarias condiciones. El problema en los hospitales venezolanos persiste y se agudiza con el pasar del tiempo en todo el país.

Desde 2018, la pereza e ineficiencia de la gestión pública y el impacto negativo de las sanciones económicas han exacerbado la crisis económica y social, y con ello exacerbado el sufrimiento de la población.

Prensa Provea