Respuesta cordial a la entrevista de Margarita López Maya

María Sol Pérez SchaelLa Historia, la Sociología y, en general, las Ciencias Sociales, pueden ejercer, ante la sociedad, una labor similar a la del analista o terapeuta a nivel individual. Esas disciplinas, con análisis y debates éticamente bien fundados, podrían colocar a la sociedad en posición de encontrar salidas e inventarse soluciones. También podrían evitar los riesgos provocados por el sesgo, el ajuste de cuentas o el desborde del resentimiento y la revancha. Esa convicción me impulsa a comentar, con todo respeto, algunas de las opiniones avanzadas por la historiadora, Margarita López Maya, en una entrevista publicada el 6 de diciembre en “Alianza Provea-Tal Cual”. Espero que el ostracismo al que parece condenarnos el exilio no impida considerar mis palabras cuyo fin no es otro que profundizar en el análisis, recordar ciertos eventos e identificar algunos puntos clave que podrían disminuir los sesgos, inevitables y razonables en época de grandes padecimientos; pero, tremendamente dañinos si nos alejan de rumbos más positivos para avanzar hacia el complicado futuro que nos espera.

1.- La primera afirmación problemática de MLM se refiere a la existencia de un supuesto modelo original “utópico” de Hugo Chávez (HCh) y otro “desviado” de Nicolás Maduro (NM), idea expresada en la síntesis inicial del periodista: “con agudeza ha señalado (MLM) el desvío del proceso de reivindicaciones sociales del chavismo hacia un régimen autoritario” y, más adelante, a la pregunta sobre el estado comunal, MLM afirmará: “él (HCh) imaginaba… algo utópico”, “lo que plantea NM es algo más cercano al modelo cubano”.

No sé si HCh tenía en su mente una utopía y cuál podría ser su contenido; de HCh lo que tenemos son sus actos y sus palabras y, a eso debemos remitirnos. Veamos hechos ocurridos entre 1999 y 2004 (para no extenderme demasiado) que invalidan esa diferenciación.

a) Abjurar la constitución del 61 al asumir la responsabilidad de jefe de estado significó, de hecho, invalidar la Constitución, único contrato social vigente y legítimo, ante el cual HCh debía obligarse. Ese gesto no revela un talante democrático; al contrario, para muchos constitucionalistas fue violatorio del compromiso democrático y, en un país serio, habría invalidado su nombramiento.

b) Imponer una ANC aprovechando la debilidad institucional de la democracia con argumentos de dudosa validez normativa (“normas presupuestas” o “atmósfera axiológica”) y creando, además, condiciones electorales que favorecían la dictadura de la mayoría (el Kino entre otras), no nos habla de un proyecto democrático . En los hechos el proyecto de HCh mostró ser hegemónico y propio de dictaduras populistas, esas que se amparan tras palabras bonitas.

c) Las maniobras para postergar la realización de un referéndum revocatorio en 2004, y la instauración de las misiones, por recomendación de Fidel Castro, revelan los vínculos estrechos entre la política chavista y la cubana desde entonces. Imposible negarlo. Para ello bastan las propias palabras de HCh expresadas en el punto 261 de “El nuevo Mapa Estratégico” (2004) .

d) Agrego un elemento de carácter subjetivo, aunque no por ello menos relevante: El proyecto inicial del chavismo fue llevado a cabo por el comandante y sus más cercanos colaboradores, la mayoría, como él, de formación militar y educados en las antípodas de la experiencia democrática. Ese grupo llega al poder teniendo en su haber dos intentos fallidos de golpes de estado con pérdidas humanas incluidas, antecedentes nada democráticos y que fueron celebrados por HCh y por sus seguidores desde entonces y hasta el sol de hoy.

Entiendo que algunos piensen que, al hacer esa diferenciación, le abren las puertas a una alianza con chavistas decepcionados. Es posible, pero me pregunto: ¿es necesario distorsionar la historia en virtud de construir una alianza? ¿en qué tipo de alianza se piensa si no se aborda el meollo de la cuestión, si no se discute y reflexiona sobre los valores democráticos? ¿En qué ayudaría eso a la reconstrucción del país, en el caso de que fuera posible?

2.- Veamos ahora un segundo problema, el de la distinción entre aquellos que proponen la ruta electoral (legítima y democrática) y aquellos que eligen una ruta insurreccional (violenta e ilegal). Hago notar que, si el punto anterior le concedo a MLM la buena intención de buscar alianzas, en este tema, por el contrario, MLM establece un nuevo campo de batalla.

MLM ubica el surgimiento de la ruta electoral en 2008, con los aportes de gente como Teodoro Petkoff y Quiroz Corradi que convencieron a la oposición de abandonar la ruta insurreccional. MLM no lo explica, pero suponemos que la ruta insurreccional hace alusión a los golpes de 2002: el carmonazo que provocó la renuncia obligada de HCh, y el contragolpe de Baduel que lo restituyó al poder. Ambos golpes, realizados a espaldas de los ciudadanos y sostenidos, cada uno, por fracciones de militares, utilizaron a los ciudadanos, especialmente a los opositores, que arriesgaron su vida o murieron en aquellas manifestaciones. Una ruta desgraciada y sin éxito, ciertamente.

En cuanto a la ruta electoral (durante el período que ilustro), ella se concentra en dos episodios: el RR de 2004 y las elecciones parlamentarias de 2005. Con respecto al RR Petkoff y Quiróz tuvieron, ciertamente, un rol esencial en el que vale la pena detenerse pues explica también el fracaso en 2005.

El RR 2004 fue el último episodio de confrontación democrática e institucional que conoció nuestro país y tuvo como protagonista al CNE y al TSJ. El CNE invalidó la recolección de firmas (las llamó planas) y el TSJ las validó amparándose en la legitimidad de un derecho constitucional. Aparecieron entonces dos posiciones: algunos pensábamos (yo participaba en la Coordinadora Democrática, CD, en representación de PV) que el conflicto institucional debía desarrollarse debido a que, por jerarquía constitucional, la decisión del TSJ se impondría; de lo contrario, quedaría en evidencia que no existía la separación de poderes y que el gobierno de HCh era ya una dictadura disimulada. La otra posición daba por inútil el conflicto y prefería negociar los derechos constitucionales con el CNE. Fue en ese contexto que salió a la luz pública la grabación ilegal de una conversación entre Petkoff y Quiroz en la que se pone en duda la recolección de firmas. Petkoff retaba a la oposición, con una suerte de ironía o de orgullo ridículo, a recogerlas de nuevo. Esa revelación desautorizó a quienes sostenían que la negociación era precoz. Finalmente, la CD aceptó negociar y el resultado fue la postergación del RR un año y la entrega, en bandeja de plata, del TSJ al chavismo pues los magistrados desautorizados renunciaron. Un año más tarde el RR se perdió en condiciones electorales injustas (apoyadas por el plan Identidad a manos de Ramiro Valdez).

Como era de esperarse, los ciudadanos, al ver negociados sus derechos constitucionales, abandonaron a su dirigencia en las parlamentarias del 2005. Es un error pensar que el retiro de la oposición obedeció a una estrategia insurreccional. En los hechos, la oposición se retiró para no agravar su deshonra. Eran conscientes del desamor y el rechazo y no les quedaba otra salida más digna . La pregunta que queda en suspenso es la siguiente: ¿Qué habría sucedido si la oposición, en lugar de negociar, respalda al TSJ y profundiza el conflicto institucional? ¿Fue el conflicto entre “derecha” e izquierda” lo que llevó a claudicar a la oposición? Es probable y, lamentablemente, negociando se perdió una oportunidad para que el mundo comprendiera que vivíamos bajo una dictadura, realidad que fue finalmente aceptada, a nivel internacional, solo en 2017.

3.-Veamos el tercer problema: el de la gestación de la etapa dictatorial.

Según MLM esta etapa comienza en 2017 cuando está claro que Maduro está obstaculizando el camino hacia esa transición, impidiendo el revocatorio en 2017” y debe culminar el 5 de enero cuando “va a emerger un régimen más consolidado, autoritario de partido único que va a moverse en una situación más cómoda”. MLM afirma que la estrategia de la oposición, ahora encarnada en J Guaidó, de “no participar en las parlamentarias de diciembre … nos llevará a una situación parecida a la de 2005”.

La comparación con 2005 es, en mi opinión, histórica y políticamente incorrecta, así como la idea de que, a partir de ahora, el autoritarismo de partido único se moverá con más comodidad.

Anteriormente he querido demostrar que los obstáculos a un cambio de gobierno, bajo reglas estrictamente democráticas, han estado presentes desde el inicio del régimen de HCh, y que no es NM el primero en impedir la realización de un RR, ni tampoco el primero en desconocer el resultado de elecciones. Baste recordar el Referéndum de 2007, negado por los ciudadanos, que no le impidió a HCh continuar con las reformas desaprobadas por la voluntad popular.

Tampoco es razonable comparar, como pretende MLM, las elecciones parlamentarias de 2020 con la situación de 2005. En 2005, la dirigencia opositora no tenía ni estrategia ni respaldo. En 2019, existe una AN legítima (elegida en 2015) y una comunidad internacional que la respalda. Así mismo, en 2020 la estrategia de la oposición mayoritaria ha sido actuar en conjunto. A las pruebas me remito: los resultados de esas fraudulentas elecciones mostraron el poco respaldo al gobierno y el casi nulo a los pocos grupos que se presentaron como oponentes. Es cierto que el resultado no significa que la ciudadanía respalde a la oposición, pero al menos, quedó claro que la mayoría desconoce la nueva AN que no es ni legal ni legítima.

Menos razonable es suponer que será ahora y, a consecuencia de la no participación en las elecciones de 2020, que NM consolidará su poder hegemónico y de partido único. La dictadura de partido único existe desde hace un rato y el privilegio de ejercerla ha estado en manos, tanto de HCh (que gobernó con poderes excepcionales) como de NM. Recordemos, nada más, que la decisión 156 del TSJ en 2017 le otorga al ejecutivo el poder de ejercer las funciones de la AN de 2015, acusada de desacato. Así pudo NM designar los miembros del CNE, convocar una ANC (que cerró también cuando lo consideró conveniente), re-elegirse fuera de lapso y consolidar su alianza con el poder militar y económico a través de CORPOVEX, COMIMPEG y, el Arco Minero. Desde 2013 y en virtud de lo anunciado y dejado como legado por HCh, en el Segundo Plan Socialista 2013-2019, el objetivo para el chavismo estaba claro: “traspasar la barrera del no retorno, hacer irreversible el tránsito hacia el socialismo… a través de las comunas… y los cuerpos combatientes en todas las estructuras del Estado”

Así pues, no parece razonable sostener, ni histórica ni políticamente, que serían las elecciones del 2020 y el 5 de enero, lo que haría del gobierno de NM una dictadura hegemónica de partido único. Quizá lo que nubla nuestro entendimiento es no hacernos esta pregunta: si NM no necesita de una AN, pues goza de todos los poderes, ¿cuál puede ser su objetivo llamando a elecciones parlamentarias en 2020? Sin duda el escenario interno no es su problema (apresa opositores cuando le conviene, reprime y asesina en las marchas y viola derechos humanos); eso significa que el objetivo de esa elección no era otro que descabezar y desestabilizar la alianza internacional agrupada alrededor de la única instancia elegida democráticamente, a saber, la AN de 2015.

La oposición que participó en las elecciones parlamentarias 2020 corrió tras un espejismo. ¿Error de análisis y estrategia? ¿oportunismo pensando ocupar el lugar que tiene ahora la AN 2015? No hay respuestas por ahora.

4.-Para terminar una última objeción: MLM no es amiga de las comparaciones, dice y afirma que la situación de Venezuela es una de las peores de su historia (la guerra federal, las dictaduras militares) pero, dice, esto es más parecido a lo vivido en la URSS, con sus satélites y Cuba. La particularidad de Venezuela, según ella, es que tenemos una retórica del socialismo… que tuvo algunos logros, en el caso de Cuba en lo social, logros que en Venezuela no existen, aunque si los rasgos políticos.

Hago referencia a este punto por lo discutible que resulta determinar logros sociales en Cuba, país que, por cierto, no es socialista (en el sentido en que son socialistas los partidos socialistas y sus gobiernos en Europa) sino una dictadura comunista. Basta reconocer hechos que revelan la escandalosa inhumanidad de ese régimen: negociar mano de obra esclava en el mercado internacional o controlar el suministro de alimentos a calorías mínimas (de allí la epidemia de neuritis, por falta de vitaminas, que se produjo durante el período especial6). Los logros en salud se explican por una política epidemiológica no mejor que la que tuvimos los venezolanos con el Dr. A. Gabaldón y el alfabetismo (la educación), único logro que pudieran los cubanos exhibir, no le ha dado a Cuba ninguna figuración en el mundo de las artes, las ciencias o las letras, ni autonomía a sus ciudadanos. Mejores resultados han tenido las democracias (socialistas o liberales) sin el costo político y humano de las dictaduras (de derecha o izquierda).

Finalmente, aunque sea brevemente, debo precisar la perspectiva desde la cual desarrollo la visión que he presentado:

Propongo, para la discusión, considerar dos errores políticos de la oposición. A saber: 1) dar relevancia a la discusión ideológica entre derecha/izquierda y 2) creer que la estrategia debe ser de una sola jugada. Ambos errores están relacionados y se complementan.

Con respecto al debate ideológico, el terreno de discusión fructífera debería ser, en mi opinión, el debate democracia/dictadura. No hay otro. Ese terreno permitiría desarrollar estrategias unitarias en las que coincidirían desde los chavistas democráticos (los arrepentidos o que han rectificado) hasta los liberales más radicales. Continuar con la separación entre izquierda y derecha (o electoralistas e insurrectos) sólo divide y sirve a los intereses del régimen, que alimenta sus éxitos con esas tristes polémicas.

La estrategia de una sola jugada (un golpe o la intervención internacional) ha fracasado en los hechos, y su falla puede explicarse, entre otras, por el fraccionamiento mismo de la oposición. Una estrategia concebida en varias jugadas habría permitido construir primero las alianzas y luego diseñar las estrategias unitarias (incluida la de un jaque mate exitoso). No han podido hacerlo y privilegiar la diferenciación derecha/izquierda lo ha dificultado (posible que también hayan contribuido los egoísmos, las ambiciones y el “igualitaraje” entre los dirigentes de la oposición que no se respetan mutuamente).

Aquellos que consideran que el enemigo es la izquierda (por que el régimen dice serlo) se equivocan al bloquear alianzas y, los sectores de izquierda, amenazados de perder su identidad (robada por el régimen) se equivocan al privilegiar su identidad se en oposición a la derecha y no a la dictadura. Al final, peleas de sombras. La oposición vive en un escenario de conflictos al margen del enemigo principal. Todos han olvidado que una vez abierto el juego democrático la oportunidad estará a la mano de cualquiera (sea de derecha o de izquierda) si logran conquistar el respaldo ciudadano. Lo esencial ha sido y sigue siendo la unidad de los demócratas frente a la dictadura y, mientras eso no se logre, la pesadilla no tendrá fin.

En este momento, cuando la comunidad internacional necesita un sólido asidero unitario y creíble, para continuar con su política de respaldo, se escuchan ya rumores de acomodamiento (algunos lo llaman el “Síndrome de Estocolmo Activo”). Vale la pena recordar a todos aquellos que todavía no han caído en desgracia (empresarios, banqueros o líderes políticos), que caerán cuando el régimen lo considere conveniente. En criollo: a cada cochino le llegará su sábado.

Maria Sol Pérez Schael es escritora, licenciada y Magíster en Sociología de la Universidad de París.

Twitter: @msps5555

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