La firma de la IV CCU es un acto unilateral mediante el cual el gobierno de facto le impone, nuevamente, a los trabajadores de las instituciones de educación superior condiciones de trabajo y vida signadas por la precariedad y la pobreza. La IV CCU sostiene la continuidad de la Emergencia Humanitaria Compleja en las universidades.

Su convocatoria, tiempo de espera para su aprobación y sus acuerdos, reiteran la negativa del Estado venezolano de asumir las recomendaciones de la OIT en materia de diálogo social, libertad sindical y negociación colectiva. Alrededor de la IV CCU la arbitrariedad del poder fue la norma.

La convocatoria

Se produjo el 28 de mayo del presente año. De ella fue excluida las organizaciones gremiales y sindicales autónomas. El MMPST y MPPEU, como en el 2017, acordaron que en la discusión de la IV CCU solo participaría y en consecuencia, sería la única signataria: la Federación de Trabajadores Universitarios de Venezuela (FTUV).

De este modo, el Estado venezolano reitero su práctica injerencista en el movimiento sindical y la promoción del paralelismo sindical. Decidió acordar las condiciones de trabajo de casi 200.000 trabajadores universitarios, exclusivamente, con la FTUV una federación que además de ilegitima es minoritaria.

De la IV CCU fueron excluidas las federaciones: de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela, Profesores Universitarios de Venezuela (FAPUV), de Trabajadores Administrativos de la Educación Superior en Venezuela (FETRAESUV), de Sindicatos Obreros de la Educación Superior en Venezuela (FENASOEV), los Sindicatos No Federados de obreros y la Federación Nacional de Sindicatos Profesionales y Técnicos de las Universidades Nacionales de Venezuela (FENASIPRUV). Todas de mayor tradición y con más afiliados que la FTUV.

El exclusión de la FAPUV siempre ha sido especialmente grave, dado que deja de lado de la definición de sus condiciones laborales a cerca de 45.000 docentes universitarios afiliados a esta federación en 18 universidades nacionales.

De tal manera que la convocatoria a la Reunión de Normativa Laboral para discutir la IV CCU fue un acto fraudulento, en la que las organizaciones de los trabajadores legítimas y mayoritarias están ausentes. El Estado, como lo ha hecho en otras oportunidades y sectores de la administración pública, para imponer sus intereses recurrió al sindicalismo que creó y sostiene. En esta oportunidad el turno es de la FTUV, cuyos principales dirigentes son asiduos asistentes de los directorios ministeriales, avalaron las tablas del hambre en el 2018 impuestas con la reconversión monetaria, son persistentes colaboradores de la dictadura y sus representantes ante la OIT.

El tiempo de espera para su aprobación

Desde la instalación de la Reunión de Normativa Laboral a la firma de la IV CCU transcurrieron dos meses. Un tiempo caracterizado por la opacidad, el secretismo y la ausencia de tensiones y conflictos. Entre los actores de sus “discusiones”, a penas pequeños aguajes de algún dirigente de la FTUV.

Como sucedió este año con la discusión del Contrato Colectivo Petrolero y la firma del “Acta de la Mesa Técnica de Negociación” del sector salud: los trabajadores universitarios nunca conocieron la versión oficial, si la hubo, que orientaría la discusión.

Esta opacidad sobre lo que se discute y acuerda en materia de condiciones laborales por parte del Estado y la FTUV no es nueva. La III CCU fue homologada casi año después de su aprobación cuando su vigencia es dos años. El vacío de documento oficial que muestre todos los aspectos de las CCU siempre se cubre con instructivos que se envían a las universidades para cancelar nóminas.

La FTUV, en noviembre de 2019, anunció por las RRSS un proyecto de IV CCU  que no representaba ninguna superación de la precariedad de las condiciones laborales de los profesores universitarios y reiteraba su práctica, conocida desde 2013, de introducir elementos propios de la Ley de Universidades en un documento cuya finalidad es regular relaciones de trabajo.

Luego, en marzo de 2021 presentó otro documento, en el que expone beneficios de tipo socioeconómico y un tabulador salarial, distintos al proyecto de 2019, indexado al “Petro”. La existencia de varias propuestas sobre la IVCCU, el secretismo y los acuerdos en materia salarial hasta ahora conocidos hacen imposible saber cuál es el documento que orientó la discusión, si es que en realidad alguna de estas propuestas orientó el tema salarial.

Los acuerdos

Lo acordado muestra que la discusión de la IV CCU fue una farsa de tal magnitud que, a ratos, evoca a la célebre cantante cubana “la Lupe” cuando al cantar “Puro teatro” decía: “falsedad bien ensayada, estudiado simulacro”.

En estas notas, por razones de espacio, no comentare nada sobre las insuficiencias de los acuerdos alcanzados en la IV CCU en materia de remuneraciones, bonificación del salario y los perjuicios que estos generan sobre las organizaciones sindicales y los institutos de previsión social. Me centrare en dos ejemplos que dan cuentan que todo fue una estafa.

La propuesta entregada por la FTUV al gobierno de facto en marzo 2021 y las declaraciones permanentes de su coordinador, el señor Carlos López, en las cuales anunciaba que la idea era aprobar un módulo salarial estructurado con base en “el Petro fluctuante” fue una copia fiel de la estafa de Maduro en el 2018, cuando este último estableció el medio Petro como salario mínimo: 

Escalafón/dedicaciónMonedaPropuesta FTUV 03/2019Acuerdos IV CCU
Instructor D.E.Petro1,810,12
Bs.192.297.04728.251.492
Titular D. E.Petro3,330,20
Bs.354.305.20546.063.311

Fuente: Propuesta entregada por la FTUV al MPPEU e Instructivo para la Aplicación de Beneficios Acordados de la IV CCU enviado a las universidades.

Pese a esta enorme diferencia y que ningún beneficio se estimó en Petro o cualquier mecanismo que permita su indexación en forma taxativa y obligante, los dirigentes de la FTUV posaron sonrientes junto a los ministros del MPPST y MPPEU celebrando la firma de la IV CCU.

Se trata de un acuerdo en el cual los intereses de los trabajadores universitarios están ausentes. No estamos frente a una mala práctica sindical nada más, sino y esto esencial, ante una política de Estado por décadas enemiga del trabajo asalariado, la libertad sindical y la negociación colectiva.

¿Qué hacer?

Son muchas las iniciativas que el movimiento universitario y en especial, el de sus trabajadores pudieran asumir. De momento, me atrevo a plantear estas tareas puntuales:

  1. Reactivar, en agosto, el comando interfederativo nacional conformado por las federaciones excluidas de la III y IV CCU. Procurar la inclusión en él de las organizaciones de base de la FTUV que han manifestado su inconformidad con lo acordado.
  2. Discutir entre todas las organizaciones sindicales y gremiales un balance de la IV CCU y un plan de luchas para defender los intereses de los trabajadores universitarios.
  3. Interponer una queja ante la OIT suscrita por las principales federaciones y los sindicatos no federados en el que se denuncie, a partir de lo que ocurre con la IV CCU, la negativa del Estado venezolano de asumir las recomendaciones de la Comisión de Encuestas en materia de diálogo social, libertad sindical y negociación colectiva.

ACERCA DEL AUTOR:

Profesor universitario y Secretario de Asuntos Académicos de la Asociación de Profesores de la Universidad Central de Venezuela.