Marino Alvarado | La sumisión de las rectoras del Consejo Nacional Electoral al Ejecutivo Nacional no solo es evidente sino descarada. Es provocadora del conflicto.

En la actual situación del país las rectoras del CNE, los y las magistradas de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia y el Defensor del Pueblo tiene una alta responsabilidad en que la conflictividad del país haya llegado a los niveles que hoy nos encontramos.

Son co responsables de las graves violaciones de derechos humanos que se vienen produciendo y que se haya configurado una situación de Rebelión Popular que se extiende en el tiempo y en la geografía del país.

Recordemos que durante el mes de octubre de 2016 las rectoras tomaron la decisión de suspender, de manera irregular, el derecho constitucional a evaluar la gestión del primer mandatario a la mitad de su mandato mediante un Referendo Revocatorio. Pusieron todos los obstáculos y cada uno de ellos los fue venciendo la ciudadanía, hasta que le dieron una estocada usando de manera inconstitucional tribunales penales.

Luego, sin ningún argumento legítimo, suspendieron las elecciones regionales que según la Constitución debieron realizarse obligatoriamente el pasado mes de diciembre. Dijeron que se realizarían en el primer semestre de 2017 y no convocaron ni esas elecciones ni las municipales.

Bastó que desde Miraflores les dieran la orden de ayudar a organizar la Constitu-Golpe para correr rápidamente a aprobar todos los mecanismos fraudulentos. Más descaro imposible.

Para completar, anuncian unas supuestas elecciones de gobernadores para diciembre 2017. Un caramelo de cianuro que muy pocos están dispuestos a ingerir. Si llegarse a imponerse la Constitu-Golpe muy posiblemente esa asamblea de militantes políticos obedientes decida que no habrá elecciones ni regionales, ni presidenciales en 2018 porque pudiesen prorrogar el mandato presidencial diciendo que se inicia un nuevo período presidencial.

No hay duda que a las rectoras y todo el cúmulo de altos funcionarios que vienen atentando contra la democracia y la paciencia del pueblo, les incomoda la Constitución de 1999. Es muy democrática para una cúpula autoritaria. Es muy garantista de los derechos humanos para un gobierno que afianza su autoritarismo.

Para las rectoras del CNE el mandato del artículo 294 de la Constitución es muy progresista

“Artículo 294. Los órganos del Poder Electoral se rigen por los principios de independencia orgánica, autonomía funcional y presupuestaria, despartidización de los organismos electorales, imparcialidad y participación ciudadana; descentralización de la administración electoral, transparencia y celeridad del acto de votación y escrutinios.”

Queda mucho camino por recorrer y hay un pueblo que no abandona la calle pese a la represión demostrando su disposición a defender la Constitución y luchar por una mejor Venezuela

De manera tal que ante una Constitución avanzada y garantista en derechos, es mejor para las rectoras sumarse a la Constitu-Golpe y contribuir a que posiblemente haya regresividad en el marco de derechos. Pero queda mucho camino por recorrer y hay un pueblo que no abandona la calle pese a la represión demostrando su disposición a defender la Constitución y luchar por una mejor Venezuela. Y no olvidar que mientras más pacífica más masiva y con mayor posibilidad de victoria.

ACERCA DEL AUTOR:

Abogado, Coordinador de Investigación, Monitoreo y Difusión de Provea.