Recientes anuncios del gobierno de Maduro indican la posibilidad del regreso a clases presenciales. Eso sería un gran paso para que nuevamente disfruten niñas, niños y jóvenes su vida escolar colectiva.

Indicaría también la realización de mayores esfuerzos para reducir la cantidad de contagios y aumentar significativamente la cantidad de personas vacunadas. Este es un factor esencial para garantizar la salud de estudiantes y educadores y que los padres puedan enviar a sus hijos sin la angustia de la posibilidad de enfermarse por covid 19.

Un regreso a clases requiere medidas mucho más allá del área salud. Hay otros aspectos que deben ser atendidos con urgencia.

La inversión en infraestructura es uno de ellos. Antes de la suspensión de clases ya la infraestructura escolar en un número importante de escuelas estaba deteriorada. Con los meses empeoró debido al poco mantenimiento y en algunos casos el hurto de bienes por parte de la delincuencia. Desde ya debe definirse un plan para invertir en el reacondicionamiento de las aulas y los espacios comunes. Hay reportes de algunas escuelas del interior donde el desmantelamiento llegó a tales niveles que se robaron techos, pocetas, pupitres y las mesas usadas por los docentes para dar las clases.

Los comedores es otro asunto. En algunas instituciones fueron desmantelados, lo que dificultaría garantizar el Plan de Alimentación Escolar.

Un tema fundamental es atender la situación socioeconómica de los educadores. Y en este sentido el asunto no es solo salarial. Además de un aumento significativo en el salario el cual se merecen y requieren con urgencia, se necesita atender el problema del transporte. Y esto es válido tanto para docentes, como para los estudiantes.

Con muy bajos salarios y las enormes dificultades en el transporte público hay suficientes razones para por la cual miles de docentes no se sientan motivados a regresar a los centros educativos. Ya con mucho sacrificio han tenido que atender la educación a distancia, pero la asistencia diaria a los institutos presenta muchas dificultades. Una de las razones por las cuales algunos docentes renunciaron antes de la pandemia, es por los malabares que realizaban día a día para su traslado, poniendo en riesgo incluso su integridad solicitando, a desconocidos con vehículo, apoyo para los traslados.

El gobierno debe considerar las distintas recomendaciones realizadas tanto por la Unesco como otras instituciones internacionales para que ser implementadas una vez se produzca el regreso a clases presenciales. Algunas de ellas son:

Realizar procesos de recuperación académica de aquellos estudiantes afectados por falta de conectividad de tal manera de garantizar nivelación de conocimientos. Ello puede obligar a una programación especial acordada por el gobierno y gremios docentes y una adaptación del plan de estudio en el primer trimestre del lapso escolar. Usar los primeros meses para un repaso general de las materias del año anterior.

Aprovechar el impulso que tuvieron los docentes con el uso de tecnologías para desarrollar un plan de alfabetización tecnológica el cual permita seguir usando las tecnologías en el proceso educativo. Afianzar conocimientos y expandir el uso de herramientas de educación a distancia. En medio de la tragedia covid 19, uno de los aspectos positivos, fue la capacitación, en muchos casos forzada e improvisada, para el uso de tecnologías de comunicación, pero que hoy abren un potencial para mejorar el sistema educativo.

Desarrollar un plan de conectividad gratuita en sectores de escasos recursos, poblaciones indígenas y zonas rurales para garantizar acceso y estar mejor preparados para cualquier rebrote del virus o alguna emergencia parecida.

Invertir con urgencia en el sector eléctrico para disminuir los apagones y ampliar el número de plantas eléctricas provisionales sobre todo en el occidente del país más afectado por los apagones.  Ya antes de la pandemia, uno de los problemas que afectaba las clases eran los reiterados apagones por tiempo prolongado.

 Reactivación y mejoramiento de los planes de alimentación escolar priorizando instituciones educativas en zonas de escasos recursos, sector rural y poblaciones indígenas. Gobierno debe coordinar muy bien con el Programa Mundial de Alimentos para que el plan de atención de comedores sea lo más eficiente y abarque la mayor cantidad de estudiantes.

A nivel de la educación universitaria, principalmente en las universidades públicas, debe garantizarse un presupuesto realmente acorde a las necesidades, más aún con un reinicio de clases que requerirá mucha inversión para recuperar infraestructura. Ya se conoce los graves problemas que en este sentido han tenido las universidades autónomas, afectadas además por la delincuencia.

El regreso a clases presenciales no debe ser asumido por el gobierno de manera unilateral. Lo más sensato es dialogar con los gremios de la educación y en el caso de la educación universitaria, además de los gremios, con la asociación de rectores. Debemos apostar todos por el mejor regreso a las aulas.

ACERCA DEL AUTOR:

Abogado, Coordinador de Investigación, Monitoreo y Difusión de Provea.