Gregorio Afonso | A modo de principios: La Universidad como institución es un valor, es un activo para toda la sociedad, especialmente, en los tiempos actuales en los cuales el conocimiento y la innovación son factores cruciales para dinamizar el desarrollo e integrar a los países en forma exitosa en las transformaciones políticas, sociales, culturales y económicas propias de la globalización y en, lo que denomina Castell, la Era de la Información.

El saber es “materia prima” de las instituciones de educación superior, no es un asunto lejano del cual se ocuparían eruditos o élites plutocráticas como ocurría en las universidades europeas del siglo XVII o XVIII, al contrario, la generación de conocimiento es una demanda de las sociedades modernas, es un factor determinante en la vida y destino de cualquier país, por tanto fortalecer las universidades debe ser una prioridad de todos los Estados.

Las Universidades, al tener dentro de su misión la búsqueda de la verdad, se constituyen, además, en reserva moral de las sociedades, principalmente, en tiempos como los actuales en los cuales el pragmatismo conduce a un número importante de personas e instituciones a tomar decisiones y actuar orientados por la lógica de los rendimientos ante que por principios y respeto a los derechos fundamentales del hombre.

La búsqueda de la verdad y la generación de conocimiento son dos factores que han impreso, imprimen e imprimirán dinamismo a las transformaciones de las universidades, son los elementos principales que le dan contenido y sentido al concepto de autonomía universitaria, es la misión que hay que defender de cualquier intromisión que quiera secuestrarla para fines distintos, en términos más concretos: debemos preservarlas como prácticas libres del poder político y económico, libres de cualquier dogma que les haga perder su sentido.

La Universidad en Tiempos Dictadura

En tiempos de dictadura, el interés del poder de subordinar el conocimiento y la verdad a sus fines e intereses no es ninguna novedad. La historia mundial, latinoamericana y venezolana presenta muchos episodios de este tipo. En Venezuela, luego de que el libertador Simón Bolívar promulgara el decreto de reorganización de la Universidad de Caracas en 1827, en el que, entre otras reformas, deja atrás su carácter real y pontificio, establece la primacía del claustro universitario en sus decisiones y consagra la autonomía universitaria, todos los gobiernos en Venezuela asociados a formas despóticas del poder, protagonizados por caudillos de orientación militarista – a excepción del gobierno del doctor Rafael Caldera, un civil que ejerce el poder en tiempos de alternabilidad democrática- ordenaron el allanamiento de la universidad y provocaron su cierre, entre ellos destacan José Tadeo Monagas, Antonio Guzmán Blanco, Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez, aunque el presidente Chávez puede coincidir con los anteriores en su origen militar y carácter de caudillo, no optó por el cierre o allanamiento de las universidades ante la resistencia de estas a doblegarse a sus designios, él, como su derivación en el presidente Maduro, optaron por asfixiarlas presupuestaria y jurídicamente, así como reprimirla oficial y para-oficialmente cuando estas protestan.

De modo que la conculcación de la autonomía universitaria desde el presidente Chávez hasta la dictadura de Maduro, varía en relación con otros episodios históricos de agresión a las universidades en dictaduras, en ambos optaron por la gradualidad en sus ataques a las instituciones de educación superior, siempre valorando los costes políticos de sus decisiones, como ocurrió en enero de 2011, cuando el presidente Chávez vetó una propuesta de Ley de Universidades aprobada por un parlamento de clara orientación chavista.

Contra la pretensión de doblegar sistemáticamente a las universidades para alinearlas a los fines del denominado “Socialismo del Siglo XXI”, las instituciones de educación superior han respondido categóricamente, a lo largo de los últimos 20 años, defendiendo su autonomía. En esta oportunidad, nuevamente estas casas de estudios superiores reiteran su decisión de defender la autonomía universitaria. Esto lo hicieron a través de la realización de un acto multitudinario, celebrado el 14 de octubre del presente año, en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, en el cual los rectores de las principales universidades del país, los gremios y sindicatos, el movimiento estudiantil, diversas organizaciones sociales y la sociedad civil manifestaron su rechazo a: a) la sentencia 0324 del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que viola la autonomía universitaria y desconoce la Constitución Nacional y la Ley de Universidades vigente b) el colapso inducido por el ejecutivo nacional a las universidades que conduce a estas últimas a un cierre técnico y c) la precariedad de las condiciones de vida y de trabajo de sus personal, lo que condujo a que, en forma inédita en el mundo, desde hace aproximadamente un año diversos Consejos Universitarios hayan declarado que sus instituciones viven una situación de Emergencia Humanitaria Compleja, realidad que ha impulsado la diáspora de sus trabajadores y la deserción estudiantil, convirtiéndolas en instituciones vaciadas.

La respuesta del régimen a esta manifestación de los universitarios no se ha hecho esperar y no es nueva, esta se centra en la propaganda basada en la mentira y amenazas de la represión.

Las mentiras han tenido como protagonista al Ministro de Educación Universitaria César Trómpiz, quien permanentemente desconoce la crisis universitaria y niega sus verdaderas dimensiones. Recientemente, en forma insólita, descalifico las cifras que desde diversos actores de la vida universitaria se han hecho públicos sobre la disminución de la matrícula estudiantil, señalando que ellas no tienen ningún “fundamento científico”. Trómpiz indicó que la matrícula estudiantil en el país alcanza los 2.829.520 estudiantes. Una cifra temeraria e irresponsable que contrasta con disminución del número de estudiantes que efectivamente asiste a las universidades, el total de inscritos y alumnos que terminan sus períodos académicos.

Las mentiras e imposturas del ministro Trómpiz, no sólo alcanzan lo relativo a la dimensiones de la matrícula estudiantil, sino que también tratan el ámbito de las condiciones de trabajo de empleados, obreros y profesores pues ofrece discutir la IV Convención Colectiva de Trabajo para el Sector Universitario, excluyendo a las federaciones más representativas del sector e imponiendo unilateralmente aumentos salariales que sólo mantienen en situación de pobreza extrema a todos los universitarios, pues ninguno de los sueldos del sector alcanza para cubrir la canasta alimentaria. De tal manera, que el discurso de discutir con los trabajadores no es sincero y lo esgrime exclusivamente para legitimar con sus sindicatos patronales las decisiones que sobre las condiciones de trabajo impone el Ministerio de Educación Universitaria.

La falacia de la consulta a los universitarios del ministro Trómpiz, también alcanza el tema de la imposición, vía Tribunal Supremo de Justicia y Ejecutivo Nacional, de elecciones universitarias reñidas con la constitución, la ley y la naturaleza académica de las universidades. Al respecto y desatendiendo los llamados de la Asociación Venezolana de Rectores, docentes y gremios universitarios, pretende imponer la sentencia 0324 del TSJ. En función de procurar legitimidad  a esta sentencia ha designado, con el apoyo en el Consejo Nacional de Universidades de la Asociación de Rectores Bolivarianos una comisión denominada “Alta Comisión para la Defensa de la Autonomía Democrática de las Universidades Venezolanas”, cuya coordinación y fines solo augura conflicto con el sector universitario que reclama respeto a la autonomía universitaria.

En las dos últimas semanas, Nicolás Maduro, el máximo representante de la dictadura también se ha pronunciado sobre el tema universitario. Sus señalamientos giran en torno a desconocer la gravedad de la crisis universitaria, anunciando medidas de gobierno intrascendente e irrelevantes y ¿cómo no? prometer más represión si este sector decide reclamar sus derechos. A las universidades en vez de otorgarle presupuesto suficiente para que puedan funcionar adecuadamente, ofreció “recuperarlas”, arreglando sus vías y jardines, iniciando esa tarea en la Universidad Central de Venezuela. En otras palabras, Maduro reiteró que le importa poco y nada temas como la formación de los profesionales que requiere el país, el desarrollo de la investigación y la innovación, así como, la penosa situación humanitaria que viven los universitarios.

Líneas de Acción para Defender a las Universidades

La ofensiva de la dictadura contra las universidades y la demostración de fuerza y decisión de esta de defender su autonomía expresada en estas últimas semanas, particularmente visible el 14 de octubre, es un reto para los universitarios. La universidad por el país y ella misma debe salvarse de quienes pretenden doblegarla, pero eso requiere una ruta de acción, unidad interna y articulación con otros sectores sociales que reclaman respeto a los derechos humanos.

Existen condiciones para que el sector universitario impulse en forma inmediata, al menos, dos líneas de acción sobre los cuales se podría encauzar la lucha de los universitarios:

  1. El enfrentamiento a la sentencia 0324 de la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia: Es necesario concretar con el único poder público legitimo en Venezuela(la Asamblea Nacional) la nulidad de la Ley Orgánica de Educación, porque ella evidenció en su discusión y aprobación vicios de forma que le impiden alcanzar el carácter de orgánica y porque presenta artículos, como el 34, que son claramente inconstitucionales y legislan sobre materias en las cuales ya existe una legislación particular vigente: La Ley de Universidades. Esta línea de acción, fue planteada inicialmente por la Universidad de los Andes y cuenta con sobrados argumentos jurídicos e institucionales para tomarse como un camino a recorrer por las universidades. Resta dotarla de una estrategia y plan de movilización.
  2. Luchar por el derecho al estudio y el trabajo decente: Esto es, de un lado, demandar presupuesto suficiente para garantizar el derecho a educación de calidad de los estudiantes de todos los niveles y de otro. articular las demandas de remuneraciones dignas de los universitarios y diversos sectores de trabajadores, lo que significa trabajar en la creación y consolidación de una plataforma de lucha conjunta, con derivaciones programáticas, organizativas e iniciativas de movilización. Por su naturaleza la vinculación más directa y estrecha es con el magisterio venezolano. En principio, la declaratoria de Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela de paralizar las actividades docentes por 48 horas para acompañar el paro que por ese mismo lapso de tiempo convocó las organizaciones sindicales del magisterio, es una extraordinaria oportunidad para mostrar fuerza, unidad y potenciar futuras iniciativas conjuntas.

Defender la universidad venezolana, es defender el derecho a la educación, un derecho fundamental para acceder a otros que garanticen la vida en condiciones dignas, por tanto su defensa es un asunto esencial para promover la integración social y la justicia social.

Castell, Manuel (2000). La Era de la Información: Economía, Sociedad y Cultura. 8 Ed. cast.: Alianza Editorial, S. A., Madrid. En este trabajo Castell, aborda un proceso de reestructuración del capitalismo que no se detiene, al contrario, se expande y consolida con la preminencia de la era digital, la cual dinamiza realidades tan importantes y altamente vinculadas a la naturaleza de las universidades como lo es la sociedad del conocimiento.

Existe una abundante literatura que trata este tema de singular importancia para la universidad venezolana y la vida republicana del país. Puede verse: Gimenez, Carlos (2013) Simón Bolívar y José Maria Vargas: La Reforma Universitaria en Caracas 1827, tras el Ímpetu de la Europa Segunda.

Declaraciones del ministro César Trómpiz, disponibles en: https://talcualdigital.com/index.php/2019/10/14/ministro-trompiz-niega-que-existan-cifras-de-desercion-universitaria/

En este articulo muestro algunas reflexiones sobre el tema: El Aumento de la Matrícula Universitaria y La Mentira como Política de Estado. Disponible en: https://provea.org/actualidad/especial-el-aumento-de-la-matricula-universitaria-y-la-mentira-como-politica-de-estado

Declaraciones del ministro César Trómpiz, disponibles en: https://americaxxi.com/news-item/venezuela-consejo-nacional-de-universidades-respalda-eleccion-de-autoridades-universitarias/

Declaraciones de Nicolás Maduro,  disponibles en: www.eluniversal.com › politica › maduro-aprueba-recursos-para-recuperar…

ACERCA DEL AUTOR:

Profesor universitario y Secretario de Asuntos Académicos de la Asociación de Profesores de la Universidad Central de Venezuela.