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Escritor. Sus obras: Objetos no declarados, Caracas muerde, El regalo de Pandora, La huella del bisonte, El amor en tres platos

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A partir de la preocupación frente a la fuerte polarización y el conflicto sociopolítico que se da en Venezuela a partir de 2002- 2003 con el Golpe de Estado de Abril, y el Paro Petrolero, conversamos con el escritor venezolano Héctor Torres.

Estos dos sucesos fueron el punto de quiebre de una sociedad que, a pesar de haber presentado matices políticos, se dividió de forma contundente entre los suscriptores y los detractores del proyecto del fallecido presidente Hugo Chávez. División que aún continúa y ha tenido un impacto psicosocial de grandes magnitudes, afectando muchos aspectos de la vida del venezolano: su identidad, su ciudadanía, sus imaginarios sociales, urbanos; las estructuras económica, política y cultural de su sociedad.

En este sentido, la comprensión de los espacios públicos desde la perspectiva psicosocial no está limitada al entendimiento de su función urbana, a su estructura física, sino que tiene que pasar por una comprensión de los imaginarios urbanos, de cómo es la relación del ciudadano con su entorno, y con sus conciudadanos dentro de ese entorno.

Desde Provea queremos promover el camino hacia la reconstrucción de espacios de convivencia social, del derecho a la ciudad. Todo ello orientado a la reparación del tejido social tan dañado por la conflictividad política.

Héctor Torres es un escritor cuyas crónicas ponen en evidencia cómo se va dando esa relación cotidiana entre los ciudadanos en función de la ciudad, y, a su vez cómo esa ciudad va construyéndose a partir de esas instersubjetividades, en una relación dialógica.

¿Qué significado tienen las plazas para un ciudadano de a pie como tú?

Las plazas, en general, en la ciudad juegan un papel importantísimo porque son los espacios no solamente de encuentro sino también de distensión. La calle es un espacio de tránsito, en cambio la plaza es un sitio para llegar, para encontrarse. No se sustituye jamás la plaza por el centro comercial porque, a pesar de que son los espacios donde el caraqueño ha optado por ir a recrearse, las plazas siguen siendo los espacios ideales para ir al encuentro no solamente con los vecinos sino con personas que no tienen nada en común con uno. Lo que hay de común es la necesidad del espacio. Entonces tú vas a una plaza y está sentada cualquier cantidad de personas: allá se paran los muchachos a bailar, allá un grupo que hace danza contemporánea , aquí hace yoga, los dueños de perrito tienen también como su cofradía. Son sitios de encuentro de la gente distinta, lo que hace que sean los espacios de la ciudad democráticos por excelencia, son los espacio donde todo el mundo es igual. Incluso, el centro en comercial los que van a las tiendas más caras son unos, y los que van a las tiendas más baratas son otros. En cambio la plaza es el sitio más democrático de la ciudad. Todo el mundo va a tratar de convivir en un espacio común con personas  distintas, desde el punto de vista social, de afinidad, desde el punto de vista socioeconómico.

Un peatón pragmático

Tú eres una persona que caminas Caracas, de allí salen muchas de tus historias (o todas); tu recorrido es de oeste a este, tenemos entendido que no vas a la Plaza Bolívar. ¿Por qué?

Okey, hay razones eminentemente pragmáticas, prácticas, llamémosla así que son: esta zona (Altamira, la Castellana, los Palos Grandes) es la zona en la que yo resuelvo muchas de mis cosas. Mis hijos estudian a seis cuadras de aquí, sé que si me reúno por aquí a esta hora con alguien, pudiera buscarlos antes de la una al colegio y llego. Tengo las librerías de los amigos por acá: Lugar Común, Noctua, Templo Interno, y a estas dos últimas voy con mucha frecuencia y distenderme, esa es mi plaza privada. Voy con tiempo y me siento en Templo Interno y puedo pasar una hora allí, incluso si Alexis está ocupado, me siento en el mueble a leer… entonces tengo las librerías, sé que los bancos por aquí  se me hacen más cómodo porque están más solos. Es decir, todas mis cuestiones de diligencia cotidiana las puedo resolver en esta área. Uno.

Quizás el área en torno a la Asamblea es un área altamente politizada que fue, bajo la visión militar del gobierno, tomada precisamente para acordonar el espacio con adeptos

Dos: el eje que va de Chacao hasta los Palos Grandes, y quizás un poco más allá, es el más amable de la ciudad  para caminarlo y yo necesito caminar mucho. De pronto otras partes de la ciudad dentro de la línea natural de la ciudad que es este- oeste que cursa la línea uno del metro, porque yo no tendría nada que buscar para los lados de la avenida Victoria, que es muy hermosa pero que queda absolutamente lejos de mi eje de movilidad, o Caricuao… equis, o sea hay muchas zonas sabrosas para caminar pero que están dentro de mi eje de movilidad. Entonces dentro de él, el área más amable para caminar sería Chacao, Los Palos Grandes, y posiblemente más allá, quizá Santa Eduvigis, Sebucán… pero ya menos. Digamos esta área, incluso desde Bello Campo hasta acá dispones de doce, quince cuadras para caminar, cosa que yo necesito porque paso el día sentado, cuando salgo a la calle necesito caminar siquiera media hora, como los perritos, entonces bueno… esas son las razones. ¿Otras razones?, bueno quizás el área en torno a la Asamblea es un área altamente politizada que fue, bajo la visión militar del gobierno, tomada precisamente para acordonar el espacio con adeptos, entonces bueno… en una época era muy difícil, ya bajó mucho, pero en una época era muy difícil… el área de la Plaza Bolívar era un sitio donde te sentías forzosamente extranjero. Si no tenías la cara… si algo te delataba como no chavista estabas en peligro, entonces, de alguna manera eso me alejó y también alejó a mucha gente de la Plaza Bolívar… yo tengo recuerdos de la Plaza Bolívar de la retreta con la banda marcial de la Policía Metropolitana a las seis ¿Sabes? Que arriaban la bandera con un conciertico, tocaban unas piezas, la gente que iba pasando se detenía a ver, o sea yo tengo recuerdos muy hermosos de la Plaza Bolívar, pero todo lo que es el centro, por ser el sitio neurálgico de la policía de Caracas y del país, bueno fue tomado bajo una concepción militar. No con militares, sino bajo una concepción militar de que tenían que territorializarla para asegurar que todo lo que es el centro del poder: Miraflores, la Asamblea, etc., no estuviese al alcance de la oposición, y bueno lo lograron. Hay mucha gente a la que le cuesta ir a la Plaza Bolívar, a la Plaza Andrés Eloy Blanco a la que rebautizaron como “Lina Ron”, que se convirtió en el centro de operaciones de esta gente que es bien ultrosa, del partido Lina Ron. Entonces, en fin, yo pateo todo eso también: todo lo que es la Plaza de las Mercedes, detrás del BCV, por donde está el Ministerio de Educación. Eso por ahí es muy amable. Altagracia, la parte de arriba de La Candelaria. Esa es la Caracas vieja que uno conoce, tienes callecitas como La Pastora… ese es parte del imaginario de la Caracas de siempre pero que coye, tristemente, en los alrededores del poder, fue politizado.

La experiencia de lo público

Ahora, a ti, como ciudadano de a pie, digamos, qué te gustaría que en algún momento se rescatara de esos sitios públicos que son símbolo de democracia, de convivencia, de encuentro.

Fíjate (señala la Plaza Los Palos Grandes donde se está desarrollando la entrevista), esto hace unos años eran dos o tres locales comerciales, eran galpones grandes, el municipio los compró, lo demolió y los convirtió de espacio privado a espacio público, imagínate tú, esto hoy por hoy sería impensable que no existiese porque ya fue tan asimilado por la gente, no solo por los vecinos sino en general por la ciudad. Tiene café, tiene biblioteca, entonces esta plaza que era media manzana, que eran tres locales, pasó a ser algo tan vital para la ciudad, lo cual te dice qué importante son los espacios públicos. Si cada diez cuadras se pudiese repetir esta experiencia de agarrar, comprar locales comerciales y hacer en un cuarto de manzana una plaza, en poco tiempo se llenaría de vida, como lo ves aquí. El mismo gobierno dentro de su torpe sesgo ideológico para enfrentar la vida cotidiana, pretende negar o pretende denunciar ciertos hábitos culturales del venezolano sin darle respuesta. Yo estoy de acuerdo en que los centros comerciales no deberían ser los espacios de encuentro de la ciudadanía, pero garantizan seguridad, garantizan iluminación, garantizan más o menos eso. Entonces ¿qué pasa?, bueno que los espacios de los centros comerciales son las plazas públicas de estos tiempos. Pero si tú, en vez de denunciar eso y mostrarte en desacuerdo, hicieras cada diez cuadras plazas como esta, la gente tendría sitios donde ir. Aquí los niñitos vienen y se bañan, no solo los de la zona, sino también vienen padres con sus niñitos preparados para que se  bañen en esas fuentes. En el mundo civilizado tú puedes pasar tres horas de tu vida sin gastar dinero. Una muestra de nuestra periferia con respecto al primer mundo es que aquí si no tienes dinero no te diviertes pero en Europa es muy común que la gente tenga miradores, plazas, donde pasar las tardes en familia sin gastar dinero. Es lo que debería ser. Yo creo sin duda, chama, que espacios como plazas así deberían repetirse (esa experiencia) a lo largo de la ciudad y garantizar los mínimos de seguridad, lo que pasa es que, al contrario, estas doctrinas de seguridad que se manejan en la actualidad, muy al contrario: cierran espacios. En Agua Salud, cuando tú salías en dirección al oeste, había una placita, cuatro o cinco banquitos… bueno a eso le pusieron una pared, la cerraron, en vez de ponerle seguridad, actividades, iluminación, no. Para que no se conviertiera en un centro de indigentes y de cosas: la cerraron. Hay plazas con asientos en curvas para evitar que duerman, o le ponen tubos… o sea todo está pensado para ahuyentar. No debería ser esa la solución. La solución no es ponerla más hostil sino más bien crear una mayor cantidad de espacios amables para que la gente se encuentre. La gente sale del trabajo y debería tener dónde. La ciudad se hace es así.

La Plaza Altamira también ha sido un poco politizada. En los momentos en los que ha habido esa tensión política, esa plaza también se transforma. ¿Cómo miras eso en relación con lo que sucede en la Plaza Bolívar?

Sí, se transforma pero no permanece.

El reto de encontrarse en el centro

¿Tú sientes que en la Plaza Bolívar se mantiene el tinte político incluso más allá de las tensiones de momentos puntuales?

Se mantuvo, al menos. Seguramente ya no tanto. Además es que hay otra cuestión: las ciudades son dinámicas. Los centros se van moviendo. Hoy por día el centro de Caracas está ubicado más o menos por Plaza Venezuela, Chacaíto podría ser el centro real. La ciudad creció tanto hacia el este que se desbalanceó. La Plaza Bolívar era el centro cuando en torno había seis cuadras a la redonda, pero esa ciudad vieja fue creciendo hacia el este y ya esos espacios lo que tienen de centro es el nombre. Ahora, de Altamira tú te mueves a cualquier zona de Chacao, Chacaíto, el sureste de la ciudad, el Cafetal, Paseo Las Mercedes, o sea eso irradia un punto de acción frente al que tu puedes reunirte y decir: ¿ajá, pa´dónde vamos?, ¿dónde nos encontramos?, y mientras decidimos: en la Plaza Altamira y de ahí: ¿vamos al San Ignacio?; ¿vamos al León?; ¿vamos a Las Mercedes?… entonces se hace fácil que sea un centro natural porque queda equidistante de muchas de las cosas que la gente puede hacer, y divertirse. La Plaza Bolívar ya queda lejos. Forzosamente ese viejo centro tendría que ofrecer muchísimo atractivo para que la gente se anime a volverlo a usar como un sitio de encuentro.

Esta pregunta puede ser un poco inducida, pero ¿crees que también haya afectado todo el discurso alrededor de la resignificación de los héroes de la patria?. En el caso de Bolívar, por ejemplo. Que eso haya generado toda esta dinámica con respecto a la Plaza Bolívar

Posiblemente, pero la Plaza Bolívar de Chacao no tiene esa connotación. Tiene su estatua… su mentira de estatua con las dos paticas levantadas. Todo eso igual obedece a la misma mitología alrededor de la figura de Bolívar, pero lo que pasa con la Plaza Bolívar de Caracas es que el gobierno tomó el centro para politizarlo y eso es algo terrible. Mira, si tú lo ves bien, en todo hay una manejo político, la cuestión es cómo se hace. Tú aquí (en la plaza donde estamos haciendo la entrevista) ves la presencia de la Alcaldía, obviamente es un espacio público municipal, en manos de una visión de partidos políticos de oposición, etcétera, pero es el cómo lo hacen. Yo siento que es eso, en torno a la Plaza Bolívar y los alrededores del centro, ya de por sí es difícil porque ya quedó alejado de lo que es el centro dinámico de la ciudad, de paso queda cerca de los centros de poder: está la Asamblea, está en la vía Miraflores. El gobierno se encargó de blindar eso y convertirlo en un territorio chavista. Caminas por Parque Carabobo y en el piso hay pintas de que si “Territorio chavista”, ¡Qué locura! ¿Cómo vas a dividir la ciudad en territorios por partidos políticos?, cuando debería ser un territorio libre, para los ciudadanos, libre de confrontación política. Es difícil. Ya la última lectura que hay del electorado venezolano es que un porcentaje importantísimo está harto de esto. Ellos tienen territorios liberados que ya la mayoría de la población no los siente cercanos a sí.


Jennifer Peralta
Responsable de Medios de Provea