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Luego de la liberación de Juan Pedro Lares hijo de Omar Lares, exalcalde del municipio Campo Elías del estado Mérida, conversamos con él acerca de las circunstancias en las que se convirtió en un preso político. El joven fue apresado cuando se realizaban las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente en 2017; pasó diez meses encerrado en El Helicoide sin orden judicial ni ser nunca transferido a un tribunal y fue liberado con la condición de pasar desapercibido por los medios de comunicación. El gobierno deseaba apresar a su padre y como no lo logró, mantuvo en calidad de secuestro a su hijo durante casi un año.

– ¿Cómo eran las condiciones de reclusión? ¿Cómo eran las relaciones entre los diferentes presos políticos?

Las condiciones de reclusión, como todos sabemos, no eran nada fáciles. Dormíamos en el piso, nunca teníamos agua para bañarnos, la comida no llegaba. Gracias a Dios tuvimos el apoyo de mucha gente que nos llevó comida porque si no, estuviéramos en un estado crítico de salud. Sin embargo cuando nos llevaban la comida los funcionarios se la comían. Luego del motín lo que nos enviaban nunca llegaba. Se vivieron momentos muy duros en ese lugar. En cuanto a la relación con los otros presos uno solo compartía en las visitas, porque del resto eran las 24 horas confinados en la celda, no salíamos para nada.

– ¿Es decir no había comunicación entre ustedes?

Por lo menos con Daniel Ceballos, Vilcar Fernández, Flores que estaban en celdas diferentes, uno se comunicaba a través de cartas o a través de las rejas, pero era difícil porque si se daban cuenta los funcionarios te metías en problemas.

– Fuiste visitado en varias oportunidades por representantes de la cancillería colombiana, debido a que tanto tú como tu madre tienen esta nacionalidad. ¿Qué te decían estos funcionarios?

Ellos hicieron lo que estaba a su alcance, los del SEBIN hacen los que les da la gana, no respetan a ningún tipo de funcionario y si son extranjeros mucho menos. Estoy muy agradecido por el apoyo que me dieron.

– ¿Cuáles fueron esas gestiones que la cancillería le informó que estaban realizando? nunca pudo conversar con ellos directamente?

Fueron a verificar las condiciones del sitio de reclusión y la alimentación. Jurídicamente no podían hacer nada porque yo nunca fui presentado ante ningún tribunal. Estaba prácticamente secuestrado y en ese sentido ellos no podían hacer nada.

–  ¿Cómo era la visita de abogados o de familiares? ¿Cuantas veces pudieron entrar a El Helicoide? ¿Pudiste hablar con ellos de manera privada?

Mi madre pudo ir dos o tres veces. En las dos primeras oportunidades fueron solo 10 minutos y luego de ocho meses pudo entrar mi tía por una hora y mi madre una hora. Esas fueron las únicas visitas que tuve en ese tiempo, de resto no pude ver a más nadie. De parte de abogados como nunca fui presentado ante tribunales, por lo tanto, no tenía expediente abierto, no tenían un caso al cual defender. Estaba secuestrado por parte del Estado venezolano para que mi papá se entregara, yo era la carnada.

Papel de la Defensoría Constituyente del Pueblo

La Asamblea Nacional Constituyente designó como Defensor del Pueblo desde finales del año pasado a Alfredo Ruiz, quien había sido director de la Red de Apoyo por la Justicia y la Paz durante varios años, uno de los promotores de la ley contra la tortura que fue aprobada en el país en el año 2013. Sin embargo, a pesar de las denuncias públicas, bajo su gestión han continuado realizándose esta grave práctica violatoria de los derechos humanos, sin que se conozca una reprobación pública de este funcionario. Diferentes testimonios aseguran que el SEBIN no permite visitas de la Defensoría Constituyente del Pueblo a los sitios de reclusión, cosa que parece corroborar el testimonio de Lares, sin que haya una actuación decidida del antiguo defensor de derechos humanos para garantizar la integridad de los presos políticos del país

– ¿Se entrevistó en ese periodo algún fiscal o funcionario de la Defensoría del pueblo?

No. Luego del alzamiento de los presos fue que se presentaron funcionarios del ministerio público y de la Defensoría del Pueblo. Pero fue a raíz de la presión que se ejerció con el motín que se logró su presencia como parte de las exigencias que realizamos.

– En el tiempo de reclusión ¿fuiste maltratado? y si lo fuiste ¿puedes describir de qué manera?

Mientras estuve recluido no fui maltratado físicamente, pero al momento de mi aprensión sí. Los funcionarios del SEBIN me patearon, me golpearon con una pistola en el cuello, me amenazaron con matarme si no decía el paradero de mi papá, incluso me rociaron con gasolina y me decían que iban a prenderla si no les decía dónde estaba mi padre. Luego me trasladaron a la sede del SEBIN en el estado Mérida y en ese lugar me dijeron que si no decía dónde estaba mi padre me iban a poner la” bolsa”, que es un método de tortura donde te tapan la cabeza con algún tipo de químico irritante como insecticida y te asfixies, también me amenazaron con electrocutarme.

¿El director del SEBIN llegó a entrevistarse contigo?

Nunca, ni González López, ni Carlos Calderón, nunca me dijeron las razones de mi detención. Yo preguntaba y nadie me daba respuesta.

Libertad a la calladita

– ¿En qué momento se te notificó la libertad?   ¿Cuáles fueron las condiciones?

El primero de junio de este año, como las 11:30 de la mañana llegaron funcionarios a nuestras celdas y nos informaron que íbamos a una sesión de la Comisión de la Verdad de la Asamblea Nacional Constituyente. La primera condición fue que no pude salir como el resto de los presos, como estaba secuestrado y los medios se encontraban en la entrada del Helicoide, pues me indicaron que debía llamar a alguien que me fuera a buscar en algún vehículo para salir discretamente. La otra condición fue que no podía dar declaraciones a la prensa, ni proselitismo político. Nunca me entregaron una boleta de excarcelación.

– ¿Quisieras agregar algo más?

Quiero dar la gracias a PROVEA por el apoyo, porque sé que están luchando porque se respeten los Derechos Humanos en Venezuela y la liberación del resto de los compañeros que aún siguen detenidos. Un abrazo y que Dios les pague a todos ustedes que estuvieron pendiente de mi persona y de mi familia en estos momentos tan difíciles.


Luis Silva / Especial para Provea