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Hermano, quienes integramos la Red de Derechos Humanos de Lara, que tuvimos el honor y el privilegio de compartir contigo ideas, preocupaciones, propuestas y acciones, hoy tristes y con el corazón adolorido, venimos a acompañarte y dialogar con tu alma, para decirte que te sembraste en nuestras vidas, que nos enseñaste con tu diario ejemplo de sensibilidad, coraje, constancia y compromiso.

Víctor, tú que asumiste con pasión y entrega la promesa de redención de los más excluidos y la oferta por una Venezuela libre de corrupción, también temprano descubriste que lo que vivía nuestra gente popular era el engaño, la traición y el saqueo de sus recursos.

Tuviste la entereza, la franqueza y el valor de denunciar con voz muy alta a ese indigno alto mando que incluso, además de expoliar, asesinaba a hijos del pueblo. No te amilanaste ni te doblegaste ante las amenazas de un espurio poder que comenzó a planear tu emboscada.

Fue tu Mijal, el hijo de Rosa, del mejor amor de Uds, el escogido para silenciarte. Sin embargo, durante una década ni un solo día descansaste en la brega por la justicia por Mijail y por los centenares de jóvenes que caen a manos de balas asesinas asestadas por centuriones de la corrupción.

Con tu exigente padecimiento producto de tu diario dolor por la herida asestada, abriste otro frente de lucha. La organización de personas con patologías crónicas. Te decicaste con similar pasión a promover, organizar, a bregar por medicamentos y tratamientos para los grupos de pacientes, por momentos con más dedicación que a tus propias atenciones.

Y en esa batalla, por falta de los recursos y las capacidades que la corrupción le ha sustraído a quienes padecen de enfermedades crónicas, te agravaste. Sin embargo, tu espíritu de lucha, tu moral, tus ideales, no se postergaron. Seguiste con igual dignidad y coraje luchando contra la enfermedad y enviándonos mensajes de aliento y fortaleza…

Hoy que nos corresponde hablar contigo en este espacio, queremos ratificarte nuestro pleno compromiso por seguir, ahora con tu ejemplo e inspiración, bregando con esa pasión y coraje que nos enseñaste…por la justicia, por la derrota de la impunidad, por la atención de calidad para nuestra gente en condición crónica. Y…allí estarás tú, a nuestro lado, en la acción de calle, en el documento de exigencia, en el reclamo ante el poder, en los tribunales cuando se les juzgue.

Víctor, nos despedimos transmitiéndote nuestra convicción que nuestra alma no dará descanso y nuestra voz y nuestra acción se hará sentir siempre por la justicia.

Desde lo más preciado de nuestras vidas, te decimos bregaremos y PAGARÁN SU CULPA LOS CULPABLES y se hará justicia por Mijail y por los cientos de jóvenes segados por los indignos.

Descansa en paz, hermano. Distes todo lo humanamente posible. Cumpliste tu misión.

RED DE DERECHOS HUMANOS DE LARA