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Este jueves 12 de marzo, médicos, enfermeros, trabajadores y madres de pacientes recluidos en el Hospital J.M. de Los Ríos, protestaron una vez más para exigir que el Estado venezolano responda con medidas y se salven las instalaciones, especialidades y vidas de los niños que asisten al centro pediátrico más importante del país, mientras que en los alrededores de la protesta, fuerzas policiales de la PNB (Policía Nacional Bolivariana, leal a Maduro) realizaban un cerco con equipo antimotín para intimidar a los ciudadanos y mostrar la fuerza del estado como si la protesta se tratara de una amenaza. 

Mientras arribaba un cargamento de medicamentos que los médicos calificaron de “fraude”, la crisis del hospital fue de nuevo el foco de las denuncias: especialidades cerradas, pésimas condiciones, falta de insumos y espera infinita de trasplantes fueron algunas de las quejas de quienes viven a diario una de las peores crisis en el J.M. Ellos aguardan con esperanza que se puedan salvar todas las vidas de los niños que reciben tratamientos y atención en el hospital. 

“Nuestras instalaciones son un asco, y nos duele” comentó una de las enfermeras, quien aseguró que el hospital no está preparado para atender pandemias como el Coronavirus, actualmente el estado general es deplorable y ni siquiera los baños sirven. Desde especialistas de nutrición hasta residentes salieron a gritar y exigir respuestas por las condiciones del centro hospitalario.

Pero, pese a que en la protesta solo estaban presentes médicos, trabajadores, enfermeros y representantes, más de dos docenas de funcionarios antimotines comenzaron a rodear las afueras del centro hospitalario con escudos y bastones de seguridad como “prevención” de una amenaza. Iniciaron a los lados de los padres, después -por las quejas de los presentes- empezaron a alejarse en los espacios de la avenida Vollmer del centro de Caracas, pero sin dejar de estar formados y en línea para actuar hasta que la marcha finalizara. 

La escena de la PNB en las afueras del J.M. de Los Ríos demuestra que prioridades del Estado venezolano son continuar con la represión e intimidación contra cualquier acto de manifestación, en lugar de respetar el derecho a la protesta pacífica y escuchar el clamor de quienes solo quieren respuestas y respeto por sus derechos fundamentales. Mientras que algunos padres tenían de la mano a sus hijos con tapabocas, los policías seguían de cerca imponiendo sus escudos y materiales para intentar intimidar, ejemplo de lo inhumano que pueden resultar las fuerzas del estado con el dolor y las exigencias de quienes solo están pidiendo ayuda. 

Sin trasplantes 

Otro de los problemas que aún sigue sin respuestas ni soluciones, es la lista de espera de los pacientes del sistema de hematología, quienes continúan esperando un trasplante de médula para salvar sus vidas: “Si mi hijo sigue aquí, lamentablemente fallecerá” confesó una de las madres. 38 niños siguen en lista, mientras que otros han muerto esperando, una situación que hasta concluyó con medidas cautelares otorgadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para presionar al Estado venezolano, pero que hasta los momentos no ha influido para resolver la crisis. 

La Emergencia Humanitaria Compleja que vive Venezuela también significa que estas madres no tienen las capacidades ni los ingresos suficientes para comprar los medicamentos necesarios para la estabilidad de la salud de sus hijos. Ellas aseguraron que medicinas como “Exjade” son fundamentales para las vidas de sus pequeños, pero que el Hospital tiene aproximadamente un año sin dotarlo.

Desde Provea rechazamos esta muestra de amenaza e intimidación por parte de las fuerzas policiales de Maduro contra los médicos, enfermeros, trabajadores y familiares de pacientes del Hospital J.M. de Los Ríos, quienes solo ejercían su legítimo derecho de protesta pacífica, y clamaban soluciones a la inminente crisis del hospital pediátrico más importante de Venezuela. El J.M. necesita ser salvado, y las medidas cautelares de la CIDH deben ser respetadas y cumplidas, este Hospital y su situación merecen la atención del país, la vida de estos niños corre peligro, no se puede permitir que más mueran por las decisiones de un grupo de poder. 

Salvemos el J.M.

Prensa PROVEA