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El pasado mes de septiembre de 2020, la Misión Independiente de Determinación de los Hechos de las Naciones Unidas (ONU), presentó un informe de 443 páginas con sus investigaciones sobre las ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias, torturas y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes, cometidos desde 2014 en la República Bolivariana de Venezuela.

Este informe -como mandato del Consejo de Derechos Humanos de la ONU- se presentó con el objetivo de asegurar la rendición de cuentas de los autores y la justicia para las víctimas.

Caso 18: Ariana Granadillo y su familia

Ariana Granadillo es una joven venezolana, estudiante de medicina, que fue detenida tres veces en menos de cinco meses por agentes de seguridad de Nicolás Maduro. Ariana y distintos familiares que también estuvieron detenidos, fueron víctimas de tratos crueles e inhumanos por presuntamente mantener vínculos de sangre con el coronel retirado Oswaldo García Palomo. Este es el caso de Ariana y su familia, el cual fue documentado para el informe de la Misión de Determinación de Hechos sobre Venezuela, donde se recopilaron actuaciones del Estado venezolano que formarían parte de una política de represión y conducta sistemática que constituiría crímenes de lesa humanidad.

Ariana Granadillo y sus padres

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En enero de 2018, Ariana Granadillo era una estudiante de medicina de 21 años de edad en la Universidad Nacional Experimental Rómulo Gallegos. El padre de la Sra. Granadillo, Argenis Granadillo, es primo segundo del coronel retirado Oswaldo García Palomo. La familia Granadillo vivía en una zona rural del estado de Monagas donde el Sr. Granadillo trabajaba como agricultor.

La familia Granadillo y la familia García Palomo siempre habían tenido una estrecha relación. A finales de enero de 2018, la Sra. Granadillo se mudó a la casa de la familia García Palomo en Miranda para realizar una pasantía médica en el Hospital Victorio Santaella que quedaba cerca de su casa.

Detención de Sorbay Padilla y su hijo (1 de febrero de 2018)

El 1 de febrero de 2018, la Sra. Granadillo estaba en la casa con la esposa del Coronel García Palomo, Sorbay Padilla. La hija de 22 años de la Sra. Padilla, su hijo de 24 años y una de las primas de la Sra. Granadillo también estaban allí. El coronel García Palomo se había marchado unos días antes, diciendo a su familia que estaba visitando su finca.

A eso de las 13 horas, unos camiones y sedanes blancos sin placas entraron en la urbanización. La Sra. Padilla escuchó fuertes golpes en la puerta principal y gritos desde afuera. Ella abrió la puerta y más de 20 oficiales entraron en la casa. Dijeron que tenían una orden de captura contra el coronel García Palomo pero no la presentaron. Tampoco presentaron una orden de allanamiento ni de detención para otras personas.

Los oficiales estaban armados y la mayoría llevaba uniformes de la DGCIM, aunque la Sra. Granadillo recuerda que dos funcionarios llevaban uniformes del SEBIN1656. Muchos tenían las caras cubiertas y algunos llevaban pasamontañas con imágenes de calaveras. La mayoría eran hombres, aunque los y las testigos recuerdan al menos dos oficiales mujeres. Respondían a las órdenes de un funcionario llamado con el alias “Capitán Santiago”.

Los oficiales exigieron conocer el paradero del Coronel García Paloma. Golpearon a su hijo delante de las mujeres. Los funcionarios de la DGCIM apuntaron con armas a la Sra. Padilla y a la cabeza de su hija, exigiendo que respondieran a preguntas sobre el coronel. Oficiales allanaron la casa e incautaron ciertas pertenencias, incluyendo computadoras y teléfonos celulares. Metieron bienes personales en maletas, incluyendo ropa, zapatos, perfumes, aparatos electrónicos y aparatos de cocina.

Oficiales esposaron y encapucharon a la Sra. Padilla y a su hijo y los subieron a dos vehículos distintos. Amenazaron a las tres jóvenes restantes, la Sra. Granadillo, la hija de la Sra. Padilla y la prima, con no salir de la casa ni ponerse en contacto con nadie, si querían sobrevivir. El resto de oficiales llevaron los coches de la familia (un Toyota Burbuja plateado de 2006 y un Jeep Grand Cherokee negro de 2012) y se fueron aproximadamente a las 15.20 horas.

La Sra. Padilla dijo a la Misión que trató de calmar a sus captores mientras estaba en el vehículo, pidiéndoles un cigarrillo. Le quitaron la capucha. Vio que entraron en Caracas, pasando la Plaza Venezuela. Cerca de la entrada de La Carlota la volvieron a encapuchar. Unos minutos más tarde, oyó abrirse un portón y que había niños jugando. Mientras la sacaban del coche, logró ver un jardín desde la parte inferior de la capucha. Se asustó al darse cuenta de que la habían llevado a una casa y no a una oficina o centro de detención.

La Sra. Padilla y su hijo llegaron a la casa simultáneamente. Los oficiales los llevaron a una habitación y los dejaron allí durante varias horas. Más oficiales llegaron a la casa. Separaron a la Sra. Padilla de su hijo, llevándola a una lavandería en el exterior de la casa. La interrogaron sobre el Coronel García Palomo y sus vínculos con Oscar Pérez, María Corina Machado y otros. Les dijo a los funcionarios que tenía hipertensión arterial y que necesitaba su medicación. Al día siguiente, regresaron con su medicina para la presión arterial, por lo cual ella se dio cuenta de que debían haber regresado a su casa.

“El Capitán” dirigió el interrogatorio de la Sra. Padilla durante los dos días siguientes. Exigió saber por qué una esposa no sabría el paradero de su marido. Los oficiales le dijeron a la Sra. Padilla que era culpa de su marido que ella estuviera en esa situación. “El Capitán” se enfadó y le tiró del pelo. Una de las oficiales mujeres golpeó a la Sra. Padilla en la cara. Le administraron ocho descargas eléctricas, en sus costillas, piernas, pecho y espalda. Sus interrogadores la agarraron repetidamente de la cara, arrancándole una corona dental, que se tragó.

 

Primera detención de la Sra. Granadillo y otras dos personas (2 de febrero de 2018)

Los oficiales de la DGCIM que detuvieron a la Sra. Padilla y a su hijo dejaron a la Sra. Granadillo sin vigilancia en la casa con la hija de la Sra. Padilla y la prima, amenazándolas con no salir. En la madrugada del 2 de febrero de 2018, las jóvenes lograron sacar a la hija de la Sra. Padilla de la casa, ya que temían que la DGCIM volviera a detenerla.

Alrededor de las 8 o 9 horas de la mañana del 2 de febrero de 2018, la novia del hijo de la Sra. Padilla vino a la casa buscándolo, ya que él no había contestado su teléfono. Poco después, “El Capitán” y otros dos oficiales volvieron a la casa. Preguntaron dónde estaba la hija de la Sra. Padilla. Al no encontrarla, detuvieron a la novia de su hijo, sin presentar una orden de arresto.

Tres oficiales (incluida una mujer), regresaron a la casa a las 20 horas. La oficial registró la casa de nuevo, metiendo más artículos personales en una maleta. Los otros dos funcionarios hablaron respetuosamente con la Sra. Granadillo y su prima, diciendo que sólo querían hacerles algunas preguntas.

Oficiales subieron a la Sra. Granadillo y a su prima en un sedán blanco con vidrios ahumados y sin placas. Después de conducir un rato, sus actitudes se endurecieron. Encapucharon y esposaron a las mujeres y les dijeron que ahora eran sus dueños.

Después de un viaje de unos 40 minutos, llegaron al lugar donde la Sra. Padilla y su hijo estaban detenidos. Se escuchaba música muy fuerte en la casa. Dos oficiales llevaron a las mujeres arriba y las empujaron al piso de un pequeño baño, aún encapuchadas y esposadas. Un oficial le dijo al otro, conocido como “El Árabe”, que se hiciera cargo de ellas. El otro se fue, cerrando la puerta tras él.

“El Árabe” informó a las mujeres que tenía un cuchillo y que si alguna de ellas intentaba algo les cortaría la cara. Le dijo a la prima de la Sra. Granadillo que mantuviera los ojos cerrados y que le quitaría la capucha. La Sra. Granadillo dijo a la Misión que escuchó el sonido de un rollo de cinta adhesiva. Luego le quitó también la capucha a la Sra. Granadillo, diciéndole que si abría los ojos la cortaría. Sostuvo la cuchilla contra su mejilla y se acercó a su cara, respirando sobre su piel. Tocó su pelo, su cara, su boca y sus pechos. “El Árabe” empezó a poner sus manos bajo la camisa de ella, pero otro oficial abrió la puerta, y “El Árabe” se detuvo. Oficiales les pegaron una carpeta de papel alrededor de su cara con cinta, para que no pudieran ver.

La Sra. Padilla dijo a la Misión que en un momento dado el oficial que la custodiaba en el área del lavadero le dijo que tenía que entrar en la casa. Dijo que las jóvenes estaban solas adentro con otros oficiales, que podrían hacer algo a las jóvenes, y que eso no le gustaba. La Sra. Padilla entendió que esto significaba que los oficiales podrían abusar sexualmente de las jóvenes.

Esa noche, los oficiales dejaron a la Sra. Granadillo y a su prima en el suelo para dormir, con las muñecas pegadas con cinta adhesiva. “El Capitán” llegó con una oficial femenina alrededor de las 2 horas de la madrugada. Golpearon a las dos mujeres, les dieron patadas en las costillas y las jalaron el pelo. Preguntaron por el padre de la Sra. Granadillo y querían saber por qué ella vivía en la casa del coronel. Ella les dijo que su padre vivía en el campo y que no tenía nada que ver con asuntos militares.

Desde su ubicación en el lavadero justo fuera de la casa, la Sra. Padilla podía oír ocasionalmente la voz de su hijo dentro de la casa. También escuchaba las voces de las jóvenes cuando llegaban, así como los sonidos de otras personas yendo y viniendo. Tanto la Sra. Padilla como la Sra. Granadillo podían oír al hijo de la Sra. Padilla gritar mientras le daban palizas. La Sra. Padilla también oyó gritar a otros hombres, cuyas voces no pudo reconocer. Cuando se produjeron las palizas, oficiales subieron la música y el televisor, prendieron una licuadora y jugaron a los videojuegos a todo volumen.

A la mañana siguiente, el 3 de febrero de 2018, la menstruación le llego inesperadamente a la Sra. Granadillo. Ella le dijo a “El Capitán” que necesitaba productos sanitarios. Él la insultó, burlándose de ella y negándose a ayudarla. Le dijo que era culpa del coronel y que ella tendría que afrontar esta vergüenza, diciéndole que terminaría desnuda y cubierta de sangre delante de ellos. La obligaron a usar el baño delante de “El Árabe” y de otro oficial.

La Sra. Granadillo fue llevada a una oficina que parecía pertenecer a “El Capitán”, donde él la interrogó más a fondo. “El Capitán” llevaba un uniforme de la DGCIM, como la mayoría de los funcionarios de la casa. La Sra. Granadillo también recuerda haber visto a un funcionario vestido con el logo del SEBIN durante toda la operación.

Más tarde esa mañana, un oficial de más avanzada edad, que le pareció a la Sra. Granadillo tener un rango más alto de los demás, llegó a la casa. Obligó a la Sra. Granadillo y a su prima a firmar un documento en el que se declaraba que no harían ninguna denuncia sobre lo ocurrido. “El Capitán” le dijo que si alguien le preguntara cómo era él, ella debía describir a alguien con el aspecto opuesto.

La Sra. Padilla fue llevada a una habitación donde una oficial transcribió una declaración en una computadora. La declaración afirmaba que la Sra. Padilla no había sido coaccionada y que sus derechos habían sido respetados. Imprimieron el documento y la obligaron a firmarlo.

La Sra. Granadillo y su prima fueron llevadas nuevamente a la casa de García Palomo. Llevaron a la Sra. Padilla y la novia de su hijo aparte. Se les dijo que la DGCIM continuaría vigilándolas. “El Capitán” amenazó a la Sra. Padilla con seguir deteniendo a su hijo. Más tarde su hijo le dijo a su madre que fue llevado a las oficinas de la DGCIM en Boleíta para firmar papeles similares a los que habían firmado las mujeres antes de que lo devolvieran a la casa.

Al llegar a la casa de los García Palomo, la familia encontró sus pertenencias desparramadas, muebles destruidos y numerosos objetos desaparecidos. Por miedo, la familia decidió no presentar ninguna queja oficial en ese momento. La familia García Palomo huyó del país unos días después. Presentaron una denuncia en Colombia ante la División de Investigación del Ministerio Público el 13 de febrero de 2018.

Segunda detención de la Sra. Granadillo y sus padres (24 de mayo de 2018)

En mayo de 2018, Argenis Granadillo y su esposa (los padres de la Sra. Granadillo) se habían trasladado a Miranda para alojarse con la Sra. Granadillo en la casa de García Palomo mientras la hija completaba su internado en el hospital. El Sr. Granadillo acompañaba a su hija al trabajo todas las mañanas, y se dio cuenta que alguien los vigilaba desde unos vehículos.

A eso de las 8 horas de la mañana del viernes 24 de mayo de 2018, oficiales de la DGCIM obligaron al guardia de seguridad de la urbanización a tocar el timbre de la casa de la familia García Palomo. Al ver la cara familiar del guardia, el Sr. Granadillo abrió la puerta, pero se enfrentó a una decena de oficiales con las caras cubiertas y armados con fusiles. La mayoría llevaba chaquetas negras de la DGCIM, pero dos llevaban ropa sin marcas distintivas.

Oficiales llevaron a la familia a la sala de estar. La Sra. Granadillo reconoció a “El Capitán” y a otro funcionario. La Sra. Granadillo dijo a los oficiales que no conocían el paradero del Coronel García Palomo. Robaron artículos personales de la casa. Encapucharon a los tres miembros de la familia y los subieron en dos vehículos con vidrios ahumados y sin placas.

Llevaron a la familia a una casa que la Sra. Granadillo confirmó ser diferente del primer sitio. Era más grande, de tres pisos. La casa estaba en mal estado, olía a humedad y muchas cosas estaban rotas, incluyendo las cerraduras de las puertas. Se veía una zona montañosa desde la ventana de la sala de estar, que la Sra. y su padre reconocieron más tarde como en o cerca del Fuerte Tiuna.

Oficiales separaron a los miembros de la familia, atando a la Sra. Granadillo y a su padre en espacios reducidos debajo de las escaleras donde no podían ni acostarse ni pararse. Durante la noche, llevaron a cada miembro de la familia por separado a una oficina de la casa donde los interrogaron sobre el Coronel García Paloma y depósitos de armas. Amenazaron a cada miembro de la familia con que si no compartieran la información requerida, lastimarían o matarían a sus familiares. Oficiales también amenazaron con violar a las mujeres. La Sra. Granadillo y su padre dijeron a la Misión que podían oír cómo sus familiares fueron golpeados en distintos momentos.

El Sr. Granadillo recién había sido operado, y todavía se estaba en proceso de recuperación. Se notaba la incisión en la parte baja del abdomen. Lo ataron en una silla y lo golpearon con palos en su espalda, piernas, rodillas y en las plantas de los pies. Lo asfixiaron con una bolsa de plástico y le echaron agua sobre su capucha. Amenazaron con cortarle los genitales y matarlo. Para el Sr. Granadillo, la tortura psicológica más intensa se produjo cuando los oficiales amenazaron con violar a su esposa y a su hija, y hacerlo delante de él.

“El Capitán” le dijo a la Sra. Granadillo que la había visto ir a la panadería y mencionó horas específicas en las que la vio con amigas, confirmando la vigilancia que el Sr. Granadillo había notado en los días previos a la detención. Tenían el teléfono de la Sra. Granadillo e intentaron intercambiar mensajes con la Sra. Padilla. La Sra. Padilla confirmó a la Misión que había recibido los mensajes.

Una de las primeras noches, los y las oficiales aparecieron borrachos y posiblemente bajo la influencia de narcóticos. La Sra. Granadillo vio que “La Negra” tenía pupilas muy grandes. Se puso agresiva con la Sra. Granadillo, agarrándola por el cuello. Los demás oficiales, que también parecían borrachos, calmaron a La Negra hasta que liberó a la Sra. Granadillo.

Al tercer día, los oficiales unieron a los tres miembros de la familia en una sala de estar. Durante los siguientes días, los separaron y los llevaron periódicamente a la oficina de “El Capitán” para más interrogatorios. Abrieron las redes sociales de la Sra. Granadillo y le preguntaron quiénes eran sus amigos. Un día la torturaban y al día siguiente trataban de convencerla de que eran amigos.

Desde el principio, oficiales le habían preguntado a la Sra. Granadillo sobre el hermano de la Sra. Padilla (cuñado del Coronel García Palomo). Buscaron su dirección en la base de datos del Consejo Nacional de Elecciones mientras ella estaba presente. Ella creía que también lo secuestrarían. Una noche, la Sra. Granadillo y su padre reconocieron por separado la voz del hermano de la Sra. Padilla en la casa. El Sr. Granadillo oyó cómo le subían por las escaleras, ya que cada vez que tropezaba o chocaba con algo hablaba. El Sr. Granadillo y la Sra. Granadillo oyeron cómo lo golpeaban. Más tarde huyó de Venezuela, pero su hermana y el Sr. Granadillo dijeron a la Misión que nunca presentó una denuncia por miedo.

Durante el día, alrededor de seis oficiales permanecían en la casa mientras otros iban y venían. Algunos de ellos vivían arriba, lavando su ropa en el lugar. Según la Sra. Granadillo y su padre, la casa tenía tres pisos. A veces los oficiales se apresuraban a recoger cosas y salían en medio de la noche, como si se prepararan para una operación. De vez en cuando traían a otras personas con ellos, que luego fueron golpeadas.

El 29 de mayo de 2018, mientras la Sra. Granadillo y sus padres seguían detenidos por la DGCIM, otros dos familiares presentaron una denuncia por detención arbitraria y desaparición forzada ante la Fiscalía de Derechos Fundamentales. Además, la denuncia afirmaba que el 25 de mayo de 2018 el cuñado del Coronel García Palomo también fue detenido en su domicilio en Barquisimeto, Estado Lara, y que su paradero era igualmente desconocido.

Dos días después de la presentación de la denuncia, el 31 de mayo de 2018, oficiales de la DGCIM encapucharon a la familia y la sacaron de la casa utilizando un sedán blanco sin identificación. Le dijeron a la familia que no hiciera ninguna denuncia o hablara con los medios de comunicación. Les prohibieron regresar a la casa de los García Palomo, ni siquiera para recoger sus pertenencias personales o documentos legales.

“El Capitán” le dijo específicamente a la Sra. Granadillo que seguirían buscando al Coronel García Palomo, y que no dudarían en “desaparecerla” de nuevo para presionar al coronel. Le dijo que abandonara sus estudios y se fuera de la ciudad para que él no tuviera que volver a detenerla.

En horas tempranas de la misma mañana, un oficial había tomado la capucha del Sr. Granadillo para usarla. Le dieron otra capucha de peor calidad, a través de la cual se podía ver parcialmente. El Sr. Granadillo vio que la casa estaba situada en una zona adinerada y cerrada, en una calle tranquila de una sola vía y con bonitas casas separadas por unos 20 metros entre sí. No vio a ninguna otra persona además del puesto de guardia de seguridad. El guardia de seguridad levantó una barrera para dejarlos pasar. Giraron a la derecha y el Sr. Granadillo vio una pared blanca con letras plateadas que decían “Urbanización San José”.

Dejaron a la familia a un lado de la carretera en Caracas, donde pidieron ayuda a un transeúnte para llamar a otros familiares y regresar a un sitio seguro.

Aproximadamente una semana después, el Sr. Granadillo solicitó una reunión con un oficial militar al que conocía desde la infancia. Quería pedirle ayuda para la devolución de sus pertenencias y documentos. Se reunieron en una oficina en el Fuerte Tiuna. El Sr. Granadillo y su hija tomaron un taxi hasta la oficina, y en el camino hacia el lugar, reconocieron la misma vista de la montaña que habían visto desde la ventana de la sala. El amigo del Sr. Granadillo aludió a la detención de la familia por parte de la DGCIM, y la reunión fue tensa. El amigo le dijo al Sr. Granadillo que su primo era un terrorista, y bromeó que “te jodieron duro, ¿verdad?”

Tercera detención de la Sra. Granadillo (24 de junio de 2018)

El 27 de mayo de 2018, mientras la DGCIM retenía a la Sra. Granadillo y a sus padres en un lugar clandestino, el Segundo Tribunal Militar de Control dictó una orden de detención contra la Sra. Granadillo y la Sra. Padilla, alegando delitos militares de traición e instigación a la rebelión militar. Ni la Sra. Granadillo ni la Sra. Padilla tenían conocimiento de la orden.

El 22 de junio de 2018, la Sra. Granadillo y sus padres partieron de Venezuela con destino a Colombia. El 23 de junio en Peracal, cerca de la frontera con Colombia, funcionarios del CICPC subieron al autobús para revisar las cartas de identificación de todas las personas a bordo. Pidieron a la Sra. Granadillo que saliera del autobús y le dijeron que estaba detenida por una orden emitida por un tribunal militar de Caracas. Los padres de la Sra. Granadillo siguieron a cruzar la frontera.

La Sra. Granadillo estuvo retenida durante unos tres días en Peracal en una celda de alrededor de un metro cuadrado. Fue presentada ante un tribunal en San Cristóbal, cumpliendo los requisitos legales, antes de ser trasladada a Caracas.

El 24 de junio de 2018, Douglas Rico, el Director del CICPC, publicó en sus cuentas de Instagram y Twitter información sobre el arresto de la Sra. Granadillo, junto con su foto y el cargo de rebelión militar. La información y su foto fueron ampliamente difundidas en los medios de comunicación social.

Funcionarios del CICPC trasladaron a la Sra. Granadillo con otras detenidas de un centro de detención a otro en los días siguientes a través del país, en camino a Caracas. Pasó por las instalaciones del CICPC en Táchira, Zulia, Mérida, Barinas, Cojedes, Yaracuy, Portuguesa y Barquisimeto, llegando a una base del CICPC en El Rosal en Caracas el 29 de junio de 2018. A menudo no recibía comida o no tenía acceso a una ducha. Mientras estaba en Mérida, la Sra. Granadillo fue retenida con unas 30 mujeres detenidas en una pequeña celda sin camas. El comisario la amenazó con privarla de alimentos durante una semana como castigo por la actuación de ella y su familia

El 29 de junio de 2018, la hermana de la Sra. Granadillo presentó una petición a la Fiscalía de Derechos Fundamentales solicitando garantías para la seguridad e integridad de su hermana.

El 3 de julio de 2018, la Sra. Granadillo fue presentada de nuevo ante un tribunal militar en el Fuerte Tiuna. El Juez Coronel José Rafael Mejía López autorizó la puesta en libertad de la Sra. Granadillo con medidas cautelares que incluían la presentación semanal ante el tribunal.

La Sra. Granadillo huyó de Venezuela el 11 de julio de 2018. No ha podido continuar sus estudios médicos y sigue sufriendo los efectos físicos y el trauma psicológico de la terrible experiencia.

La Misión se comunicó con el Gobierno el 7 de agosto de 2020 solicitando datos actualizados sobre las actuaciones judiciales en este caso. Al momento de redactar el presente informe, no había recibido respuesta.

Conclusiones

Con base en los hechos arriba mencionados, la Misión tiene motivos razonables para creer que Ariana Granadillo, Argenis Granadillo, Sorbay Padilla y al menos otros cinco familiares fueron objeto de detenciones arbitrarias, desaparición forzada a corto plazo y tortura y tratos crueles, inhumanos o degradantes. Además, la Misión tiene motivos razonables para creer que se perpetraron actos de violencia sexual contra Ariana Granadillo y Argenis Granadillo en forma de agresión sexual, amenazas de violación a familiares y amenazas de mutilación genital, como parte de la tortura perpetrada contra ellas.

Oficiales de la DGCIM, bajo la dirección de un oficial con el alias de “Capitán Santiago”, participaron en las desapariciones forzadas a corto plazo y en la tortura y los tratos crueles, inhumanos o degradantes de todos los individuos.


Como parte de una campaña para que los casos de la Misión puedan ser difundidos y leídos en una mayor audiencia, Provea comienza una serie de publicaciones para destacar los hechos, las víctimas y su búsqueda de justicia. También, para que los testimonios de sus familiares, testigos e involucrados no sean olvidados ni ignorados por la sociedad civil. 

Recordemos que el informe de la Misión se centra en los patrones de conducta en los que se produjeron las cuatro violaciones de los derechos humanos previstas en el mandato, encomendado por el Consejo de Derechos Humanos ONU. Dentro de cada patrón, el informe analiza con más detalle incidentes como ejemplos ilustrativos de los patrones dentro de los cuales se produjeron. 

El mandato de la Misión se centra en la responsabilidad, la Misión trató de establecer y verificar los incidentes e investigar las violaciones de los derechos humanos y los delitos previstos en el mandato. También, trataron de identificar a los responsables de esas violaciones y delitos: “Al investigar las pruebas de la vinculación entre los delitos y los responsables, la Misión ha tratado de determinar las estructuras de mando, los patrones de conducta y los indicadores de control y disciplina”

Además,  la Misión encontró motivos razonables para creer que las autoridades y las fuerzas de seguridad venezolanas, encabezadas por Nicolás Maduro, como los ministros de Interior y Defensa, planificaron y ejecutaron desde 2014 graves violaciones a los derechos humanos: “algunas de las cuales, incluidas las ejecuciones arbitrarias y el uso sistemático de la tortura, constituirían crímenes de lesa humanidad

Esta Misión contó con 13 funcionarios, integrada por un coordinador, investigadores de derechos humanos, asesores legales y de género, expertos militares y en tecnología digital y funcionarios de seguridad, administrativos y de presentación de informes. Su sede fue en Panamá. Los expertos no pudieron visitar Venezuela por la falta de respuesta del Gobierno de facto de Nicolás Maduro, pese a reiteradas solicitudes, según la Misión. 

La Misión consiguió entrevistar a distancia a 274 víctimas, testigos, familiares, exfuncionarios estatales, abogados, representantes de organizaciones no gubernamentales y personal internacional. Analizaron documentos confidenciales y 223 casos. 

Si desea leer completo el Informe de la Misión de Determinación de Hechos sobre Venezuela, puede hacerlo AQUÍ

Mision Determinacion Hechos Informe