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El pasado mes de septiembre culminó la tercera ronda de conversaciones del llamado «Foro social Tripartito» entre los representantes de los empleadores, algunas personas que aparecen como representantes de algunas centrales sindicales, y el gobierno con la asistencia de representantes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Muchas expectativas se tejieron en torno a esas rondas de conversaciones, que finalmente quedan en nada para los trabajadores, incluso, ahora pudiera decirse que terminan perjudicando a los trabajadores, que fueron un rotundo fracaso.

Todo dirigente sindical siempre estará de acuerdo con el dialogo y la negociación tripartita, la hemos promovido permanentemente, pero realmente ¿se está en una negociación?

Los empleadores y el gobierno afirmaran que sí; claro han sido los únicos beneficiarios de las tres rondas de negociaciones. Pero los trabajadores no hemos conseguido nada durante ese proceso que lleva más de un año.

Para el gobierno, el Foro Social tripartito le vino como anillo al dedo; se han lavado la cara ante la OIT, dejando atrás todas las denuncias que los sectores sindicales aportamos por violación de los derechos de los trabajadores en nuestro país, incluso hoy pudiera estar en duda las labores de la Comisión de Encuesta y sus recomendaciones.

Para el gobierno, cubrir su faz antidemocrática es una prioridad, y aparecer con los empleadores, las centrales y los patronos, apadrinado por la OIT, lo hace aparecer como unos verdaderos» demócratas».

Quién va afirmar fuera de nuestro país, que aquí se violan los derechos de los trabajadores, si el gobierno está «dialogando» con los sectores sociales fundamentales.

A nadie se le puede creer ante esta «realidad». Así hayan encarcelado a seis luchadores sociales entre ellos dos dirigentes sindicales. Pero, además, el gobierno se quitó la responsabilidad de los incrementos salariales, eso ahora es responsabilidad de una fulana comisión que se encargará de estudiar la situación de los salarios, y ya va para un año que no se incrementa el salario mínimo.

Pero la inflación no ha parado en medio de las» conversaciones», destruyendo el poder adquisitivo del salario.

Entonces el gobierno se ha beneficiado. Incluso se ha mantenido violando los derechos de los trabajadores, la implementación del instructivo por la Oficina Nacional de Presupuesto (ONAPRE) supuestamente inexistente, la detención y enjuiciamiento de los dirigentes sindicales Gabriel Blanco de (ASI) Y Emilio Negrín de CODESA, pertenecientes a las centrales que están en las conversaciones.

El gobierno, conversa con quien sea, y a todos los bypassea. Si se compromete en algo no cumple. Esa es su conducta. Para que asuma sus compromisos tiene que tener presión social en la calle; de lo contrario olvidará los acuerdos a los que haya llegado, así esté la OIT de por medio. La principal preocupación del gobierno es llevar adelante sus planes neoliberales.

Los otros grandes beneficiados son los Empleadores (viejos y nuevos); aquí hay que hacer una reflexión.

Las posiciones de enfrentamiento que ayer tuvieron los empleadores (FEDECAMARAS), contra el gobierno, que incluso los llevó a mantener una denuncia ante la OIT, ha cambiado, y diría que radicalmente.

Hoy los viejos patronos y los nuevos patronos, se han aliado, han visto que en las políticas neoliberales que está implementando el gobierno pueden obtener grandes beneficios, que ellos también pueden participar en el reparto de la patria que se está implementando, y han «ido a la montaña» para participar en el reparto.

El hecho que hayan logrado que no se produzca ningún aumento del salario en lo que va del año, ya es un logro para ellos. El que ahora se escondan en la mora electoral para no discutir contratos colectivos es otra muestra, su apoyo a las llamadas zonas económicas especiales, sin derechos laborales, es la guinda de la torta para los patronos.

En consecuencia, si en algún momento se consideró que los viejos empleadores podían ser aliados en la lucha por los derechos y las libertades democráticas, ese tiempo ya paso.

Qué papel juega la OIT, en todo este embrollo. Mucha gente cifró sus esperanzas en la participación del organismo en la ronda de conversaciones entre empleadores, centrales sindicales y el gobierno. Incluso, algunos llegaron a decir que la libertad de los sindicalistas presos se lograría. Los hechos se encargaron de desmentir y disipar toda ilusión.

La OIT es un órgano de consulta, recomendación, formación y control. Ella no puede resolver los problemas internos de los trabajadores dentro del país; su labor llega a eso a ser intermediación entre los factores de la producción.

Ella no puede obligar al gobierno, o a los empleadores a cumplir los acuerdos firmados, si acaso llegaran a expulsar al país de la organización por incumplimiento de los convenios y eso sería una medida extrema y, el hecho que las conversaciones estuvieran restringidas al cumplimiento de los convenios 26; 87 y 144, refleja que no podía ir más lejos.

¿Significa que la OIT no nos sirve? Tampoco es así; todos los espacios internacionales donde podemos hacer denuncias de las violaciones a los derechos de los trabajadores son espacios importantes que ejercen presión sobre el Estado y el Gobierno, en consecuencia, debemos usarlos permanentemente.

El problema radica en el respeto que tiene el Estado a las leyes y convenios que firma la República y que son de su obligatorio cumplimiento.

En todo esto los grandes perdedores somos los trabajadores, nos crearon esperanzas que fueron burladas, se nos generaron expectativas que no fueron cubiertas, incluso dirigentes y organizaciones sindicales fueron excluidos, algunos se abrogan nuestra representación sin contar con nuestra aprobación, aparentan negociar, cuando saben que solo son conversaciones tripartitas que no les deja nada concreto a los trabajadores, que las hacen a sus espaldas, hasta se prestan, conscientes o inconscientemente, para congelar el incremento del salario mínimo.

Una nueva ronda de conversaciones debe contar con la participación de toda la dirigencia sindical, unificada en una agenda de reivindicaciones laborales, que garantice una mejor calidad de vida para los trabajadores, al mismo tiempo debe contar con un movimiento de trabajadores en la calle que respalde las propuestas que se presenten en la mesa de conversaciones, que transforme el proceso en negociaciones entre los factores representantes del gobierno, los empleadores y los trabajadores.