Marino Alvarado La última cifra oficial sobre la cantidad de estudiantes que cursan educación inicial, primaria y media que corresponde al lapso 2014-2015 emanada de la Memoria y Cuenta del Ministerio de Educación indica que hubo en Venezuela 7.348.935 estudiantes.

Esa cifra está distribuida de la siguiente manera:   1.597.521 niños y niñas cursaron educación inicial. 3.449.592 cursaron educación primaria y 2.301.822 en educación media. De la totalidad de estudiantes 82,4% cursaron en dependencias oficiales y 17.6% en dependencias privadas.

Esa cantidad de estudiantes recibieron clases en 27.626 planteles constituyendo la cifra más alta de la última década y fueron beneficiarios de la labor educativa realizada por 553.948 educadores y educadoras, de los cuales 432.393 son de sexo femenino (78%) y 121.555 masculino (21.9 %).

Cuando se analizan con mayor profundidad las estadísticas oficiales empiezan las preocupaciones. Se desprende de la Memoria y Cuenta 2015 que desde 2005 fecha en que se logró el mayor nivel de inscripción en educación primaria, se produjo al 2015 una reducción de 71.547 niñas y niños. Al analizar educación media desde 2013 cuando se produjo la mayor cantidad de inscritos se produjo una disminución de 70.276 estudiantes. Es decir, entre educación primaria y educación media la matricula disminuyó 141.823 estudiantes.

En un contexto social donde igualmente las cifras oficiales indican que viene creciendo la pobreza y aumenta la delincuencia, el panorama es desolador. Muchos niños y adolescentes que no van a la escuela pueden buscar como alternativa el camino de la delincuencia. Otros muy probablemente ante las difíciles condiciones económicas de su familia opten por buscar ingresos en cualquier trabajo donde se les brinde la oportunidad.

Las condiciones económicas y sociales del país nos presentan un panorama difícil para niñas, niños y adolescentes que si tendrán la oportunidad de estudiar. En una conversación informal con una madre me decía que su preocupación diaria era que les pondría en la lonchera a sus dos hijos que estudian primaria. La letal combinación entre escasez y una inflación superior al 300% produce loncheras casi vacías o simplemente los niños y niñas son enviados a la escuela sin desayuno y sin merienda. A ello hay que agregar las dificultades denunciadas desde hace dos años en el programa de alimentación escolar que cubre cada vez a menos estudiantes y con peor calidad.

Realmente es muy lamentable lo que viene ocurriendo en el sector educativo. Es necesario adoptar medidas urgentes tanto en escala nacional, estadal y municipal para frenar la disminución de la matricular escolar y para garantizar que quienes hoy se encuentran fuera de las aulas puedan ingresar en las mejores condiciones.

Es tiempo de recordar a la joven paquistaní Premio Nobel de la Paz Malala Yousafzai quien expresó “un niño, un profesor, un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo”. Cualquier mejora de la actual situación del país debe incluir una agenda de consenso y trabajo para atender los problemas por los cuales atraviesa actualmente el sistema educativo venezolano.

ACERCA DEL AUTOR:

Abogado, Coordinador de Investigación, Monitoreo y Difusión de Provea.