Marino Alvarado | Estoy convencido que este gobierno además de ineficiente e indolente, es cruel. Usan el poder para humillar y chantajear a la población, principalmente a los sectores populares. No les importa el sufrimiento de millones de personas y si para ejercer un mayor control sobre ellas es necesario obligarlas a que sufran más, así lo harán.

Lo que representan como proyecto político constituyó una gran estafa. Resultaron peores a los que criticaron. En lo único que han sido eficientes es en causar una gran destrucción nacional y profundizar las carencias y angustias de las mayorías. Se convirtieron en una gran fábrica de pobreza y en una maquinaria de represión y humillación.

No solo hoy mantienen una amplia exclusión social, sino que han profundizado la exclusión política. El llamado carnet de la patria es la institucionalización de la segregación por motivos y con fines políticos. Es, además, la oficialización del chantaje como política de Estado.

Los motiva la crueldad. Ampliar el sufrimiento de los que a diario sufren. Se burlan de los que de manera forzosa se ven obligados a buscar en tierras lejanas mejores condiciones de vida. Les expropian a los pobres sus escasos recursos aumentando impuestos que no se revierten en beneficios pero si en más corrupción. Aumentan el pasaje mientras producen más caos en el transporte público. Despojan a los y las trabajadoras de sus salarios con una hiperinflación que incrementa el hambre y las carencias. No les duele la muerte que genera la delincuencia, sino que suben a las zonas populares a generar más muerte mediante una violencia institucional cada vez más sanguinaria y letal. No les preocupa la contaminación de los ríos que provoca Pdvsa ni la devastación de la naturaleza con el Arco Minero. No les conmueve los niños y niñas que semanalmente mueren de hambre ni los que fallecen por falta de medicinas.

Un gobierno que se autodefine obrero, popular y revolucionario, resultó ser de los más antipopulares que han gobernado a Venezuela. Prometieron la mayor suma de felicidad y lo que han generado es tormento. Prometieron convertir el país en una potencia y la arruinaron. Pregonaron una democracia participativa y terminaron imponiendo una dictadura.

ACERCA DEL AUTOR:

Abogado, Coordinador de Investigación, Monitoreo y Difusión de Provea.