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La dictadura consciente de la premisa “información es poder”, ha asumido no publicar estadísticas oficiales de los resultados de sus políticas. Desde el 2015, pese a ser mandato constitucional, los ministerios del Poder Ejecutivo no presentan ante la Asamblea Nacional, ni hacen pública, sus respectivas memorias y cuenta, ese similar ocultamiento de cifras oficiales lo practican el Instituto Nacional de Estadísticas y el Banco Central de Venezuela. La información oficial se restringe a cadenas de radio y televisión en la cual el gobierno anuncia resultados de su gestión, cuya expresión responde más a fines propagandísticos que a estadísticas de Estado. Las cifras que existen en Venezuela responden en forma preferente y casi exclusiva a la labor de recolección de información que desarrollan organizaciones no gubernamentales y los centros académicos.

En el contexto de opacidad y la propaganda frecuentemente reñida con la verdad, se encuentra el anuncio realizado recientemente por Nicolás Maduro con motivo de la creación de la Universidad Nacional Experimental de las Telecomunicaciones y la Informática (UNETI), en el que señaló que la matrícula universitaria en Venezuela en el 2018, con respecto al 2017, alcanzó un crecimiento de un 5%, lo que supone que en la actualidad el total de estudiantes universitarios sería 2.853.520. Si bien el crecimiento del total de estudiantes universitarios en Venezuela en los primeros doce años de este siglo es inobjetable, afirmar que esta tendencia se mantiene en la actualidad no puede soportarse empíricamente, no pasa el examen de la razón y resulta francamente cínico.

La matrícula universitaria en tiempos del presidente Chávez

Desde muy temprano el gobierno del presidente Chávez difundió generosamente cifras sobre el crecimiento de la matrícula universitaria ante la opinión pública nacional y organismos internacionales como la UNESCO. Este incremento de la población incluida en la educación universitaria alcanzó, según esas cifras oficiales, un 135% pues pasó de 894.418 estudiantes en el año 2000 a 2.109.331 en el 2008 (1). Contribuyó con esta realidad: a) la creación de nuevas universidades, destacando entre ellas por su capacidad para absorber matricula dado su expansión por diversas regiones del país: la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV) y la Experimental de las Fuerzas Armadas (UNEFA) b) la misión Alma Mater: un programa que creó nuevas universidades, la mayoría de ellas fueron transformaciones de antiguos Institutos y Colegios Universitarios en Universidades Político Territoriales, entre las creadas que no respondieron a este criterio se encuentran la Universidad Experimental del Deporte y la Universidad Nacional Experimental de las Artes y c) las urgencias electorales de un régimen que en sus primeros trece años acumuló casi una veintena de procesos electorales, para lo que impulsó programas como la Misión Sucre que resultaron muy útiles para sumar a la contabilidad de la matricula estudiantil en las universidades, pero su aporte en términos de permanencia y prosecución estudiantil en el sistema de la Educación Superior fue poco y nada.

El examen de esta política de masificación impulsada en tiempos del presidente Chávez ha merecido, justificadamente, innumerables objeciones críticas en relación con la calidad y los fines de la educación que se brinda en esas instituciones, pero es inobjetable que tras el discurso de la inclusión universitaria y saldar la deuda social en esta materia, creció el total de estudiantes universitarios. Esto ocurrió en un contexto de altos precios del petróleo y de crecimiento de la economía y aunque ya aparecían evidencias de la diáspora en Venezuela, esta no alcanzaba las dimensiones actuales, se centraba principalmente en profesionales. Tal vez sobre este proceso de crecimiento de la matrícula universitaria se podría hacer un símil con el descenso de la pobreza medida por ingresos en los once primeros años del régimen, la cual disminuyó de 41,5% en 2002 a 27,4% en el 2011, sin embargo, esta realidad al no descansar en políticas de largo aliento y ocurrir en un contexto de gasto público arbitrario, no podrían ser sostenible como lo evidencia el crecimiento de estas cifras de 27, 4% en el 2011 (2) a 87% en el 2017.

Con el gobierno hoy devenido en dictadura del presidente Maduro, crece la pobreza y con ella la deuda social, siendo uno de sus rasgos notorios la expulsión de los jóvenes de las universidades, bien porque ante el actual estado de crisis les es difícil sostener su vida en las condiciones más elementales y por tanto estudiar en las universidades les es accesorio, o bien porque el examen que realizan sobre el futuro del país en términos sociopolíticos y socioeconómicos les impulsa a abandonarlo.

La matrícula universitaria en tiempos de Nicolás Maduro

A pesar que durante los seis años del ejercicio del poder de Nicolás Maduro se han creado algunas universidades, entre ellas la de Las Ciencias de la Salud y la de Las Telecomunicaciones e Informática, estas no tienen mayor impacto sobre el total de la matricula estudiantil en la universidades.

El panorama que se observa en las casas de estudios superiores y las denuncias que hacen autoridades y gremios universitarios sobre el estado actual de la matricula estudiantil es desolador (3). No es posible hacer un consolidado sobre las cifras a nivel nacional, porque al igual que ocurre con toda la información y estadísticas públicas, ellas son escondidas por el régimen para ocultar sus precarios resultados y el drama que vive el país y su gente. Pese a ello en las próximas líneas haremos un breve examen analítico sobre este proceso que permita aproximarnos al estado del arte sobre la realidad actual de la matrícula universitaria en Venezuela, la cual ha descendido y desciende en forma acelerada a niveles inéditos que podrían generar el cierre de algunas instituciones universitarias y la desaparición de algunas titulaciones. Las causas que impulsan este fenómeno podrían resumirse apretadamente en tres:

1.- En las instituciones universitarias priva la idea de futuro, si en una universidad existen 48.000 estudiantes hay el mismo número de proyectos de vida, de personas con vocación de emprender y asegurarse un porvenir en el que logren vivir dignamente, si esto no lo visualizan como factible no se sostienen en ella. El vehículo mediante el cual los estudiantes garantizarían el logro de sus proyectos sería el trabajo como profesional. La magnitud de la crisis en Venezuela conduce a que la inmensa mayoría de los jóvenes no perciban como posible lograr un futuro con tales características. La pérdida de valor del trabajo y la capacitación como instrumentos para el progreso personal, familiar y social desestimula el estudio y provoca el éxodo masivo de los muchachos de sus universidades y como ocurre en Venezuela, de su país. De modo que una nación en la que se vive un proceso migratorio de su población que no se detiene, al contrario se acelera, afirmar como lo hizo Nicolás Maduro que creció la matrícula universitaria no es un error técnico sobre la medición del total de un tipo de población, sino que es un acto deliberado de cinismo y una muestra más del uso de la mentira como política de Estado, con ella se pretende esconder que en Venezuela es negado el derecho al estudio y al trabajo decente.

2.- Si bien lo afirmado en el punto uno, sobre el descenso de la matricula estudiantil en las universidades, podría definirse como una razón estructural, exógena a la dinámica universitaria y asociada, principalmente, a la dinámica del país. Existen otras razones que podrían definirse como endógenas– aunque su origen esté en las políticas de Estado hacia la educación universitaria- como serían: la asfixia presupuestaria que sufren las universidades públicas (4) y la pérdida de un sistema de protección social del estudiantado conocido como Desarrollo Estudiantil. Para hacer gráfico lo señalado en materia presupuestaria se indica el presupuesto 2018, sin gastos de personal, de las tres facultades de mayor población estudiantil que emiten más titulaciones en la Universidad Central de Venezuela: Medicina, Humanidades y Ciencias Económicas y Sociales. El cual fue informado por sus decanos en Consejos de Facultad abiertos y ampliados realizados entre los meses de octubre y noviembre de 2018.

Como la realidad presupuestaria, el área de Desarrollo Estudiantil vive una situación dramática que impacta directamente en las dimensiones de la matrícula estudiantil, porque los programas de becas, comedor, transporte y servicios médicos y odontológicos, entre otros, tienen como misión favorecer la permanencia y prosecución de los estudiantes, por lo que cuando ellos no funcionan o lo hacen precariamente, indirectamente, impiden que los estudiantes continúen sus estudios universitarios. Podríamos indicar, por razones de espacio, tan solo uno de ellos aunque la crisis les alcanza a todos. Se trata del programa de Becas, este a nivel nacional supone un aporte Bs.S. 700 mensual para el estudiantes, lo que en la práctica es 1 dólar, es decir, no existe. Este programa hasta el año 2012 en la Universidad Central de Venezuela beneficiaba a más 5.700 estudiantes de los estratos IV y V de la población y suponía un aporte mensual Bs. 400, un aproximado de $ 20, de este modo se promovía que los estudiantes de origen popular pudieran cursar estudios en las universidades.

3.- Como muestra de las mentiras dadas por el régimen sobre el crecimiento de la matricula estudiantil, se presenta una comparación de los años 2012 y el 2018 en las tres facultades de mayor población estudiantil en la principal, antigua y más grande universidad del país: la Universidad Central de Venezuela. Se trata de las facultades de Humanidades y Educación, Medicina y Ciencias Económicas y Sociales.

La información presentada muestra un descenso de la población estudiantil en los últimos seis años de un 36,66% en promedio en las tres facultades indicadas. Además se trata de la población inscrita, un número que siempre desciende cuando se mira en relación con el total de los que terminan sus períodos académicos lectivos. De tal manera, que lo que expresa la dictadura sobre mayor incorporación de los jóvenes a los estudios universitarios es mentira, porque aunque no se trata de una muestra con rigurosidad estadísticas para generar inferencias de tipo nacional. Estas facultades de la Universidad Central de Venezuela son, por décadas, las facultades más demandadas por quienes aspiran ingresar en las universidades y si ellas disminuyen su total de estudiantes ¿Qué hipótesis bien fundamentada puede sustentar que esto no ocurre en otras universidades?  Solo el cinismo admite tal consideración, porque la soledad de las aulas y los campus en las universidades es un hecho público, notorio y ha sido hartamente denunciado por gremios y autoridades universitarias.


Gregorio Afonso | Especial para Provea