Durante los primeros días de septiembre de este año, se dictó el taller “Derechos de los pueblos indígenas en el ámbito nacional e internacional: una perspectiva teórico-práctica”, a 12 mujeres y hombres de los pueblos Uwottüja, Baniva, Ye´kwana, Pemón, Yanomami, Warao y Ñengatú, de los estados Amazonas y Bolívar.


Prensa Provea.- Ya está activa la Escuela de Formación Permanente en Derechos Indígenas “José María Korta – Ajishama”, un espacio creado para consolidar la formación de monitores indígenas en Derechos Humanos. 

Doce mujeres y hombres nativos de los pueblos Uwottüja, Baniva, Ye´kwana, Pemón, Yanomami, Warao y Ñengatú, de los estados Amazonas y Bolívar, son los primeros en pasar por la escuela, que busca impulsar el proceso de reconocimiento de la cosmovisión y pluralidad cultural, con enfoque de Derechos Humanos, e impactar de igual modo al resto los 52 pueblos originarios que se ubican principalmente en 10 estados, pero que tienen presencia en todo el país.

Aunque estas comunidades tienen los mismos derechos que consagra la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y sus leyes a todos los ciudadanos, (entre otras cosas a participar en los procesos sociales, políticos y económicos, sin ninguna restricción), hablar de los derechos ambientales e indígenas es un reto en la Venezuela actual. 

Para empezar a superar esos desafíos, se creó una alianza entre líderes y lideresas indígenas y las organizaciones Provea, Odevida, el Grupo de Trabajo en Asuntos Indígenas de la Universidad de los Andes (GTAI-ULA) y Wayamoutheri, para fortalecer y profundizar conocimientos y capacidades que permitan contar con mayores elementos, para continuar con la labor de defensa de los derechos indígenas y ambientales. 

De esa alianza surge la Escuela de Formación Permanente en Derechos Indígenas “José María Korta – Ajishama”, que avanza con la primera cohorte “Virgilio Trujillo Arana”, en honor al guardián territorial y ambiental del pueblo Uwottüja de Autana, en el estado Amazonas, asesinado en junio de 2022 mientras cumplía su labor en defensa del territorio y el ambiente, y que ya dictó un primer taller entre el 1 y 3 de septiembre de este año. 

Los indígenas beneficiarios llevan muchas horas de recorrido y formación en Derechos Humanos. No obstante, esta edición formativa va encaminada a concretar en el campo de lo público la defensa y la exigibilidad de los derechos. 

Virgilio Trujillo fue asesinado el jueves 30 de junio de 2022, en Puerto Ayacucho

Una escuela heredera de la Universidad indígena

José María Korta, (Ajishama, su nombre en vocablo indígena), fue un hombre de profundas raíces humanistas, y de marcados intereses en el desarrollo progresivo de las comunidades nativas, por algo lo llamaban el apóstol de los indígenas.

Korta tiene el mérito de promover proyectos de educación y producción a la manera indígena, vivencias que para 2001 lo motivan a dar inicio al plan de la Universidad Indígena de Tauca, inaugurada, posteriormente, el 29 de noviembre del 2011.

Esta universidad, y el modo de enseñanza de Korta, fue inspiración para la escuela.

Para que la selección de los 12 becados hubo un filtro en la escogencia, pues privó  la trayectoria en la defensa de sus derechos y territorios, se hizo un balance de género y se incluyeron jóvenes, pues otro de los objetivos del programa es capacitar una nueva generación de referentes indígenas.

Aviso: esta foto fue modificada intencionalmente para proteger la identidad de los participantes

Este primer grupo se beneficiará de un programa de ocho meses, iniciado con el taller presencial de septiembre y continuarán con clases a distancia vía WhatsApp.

Y si bien es cierto que la modalidad es virtual, los instructores harán seguimiento en el campo con visitas de acompañamiento y seguimiento.

El plan de estudios incluye módulos sobre derechos indígenas (nacional e internacional), territorialidad, mecanismos internacionales de derechos humanos, autonomía, consulta previa libre e informada y derechos ambientales.  

Más allá de la formación, se plantea también la creación de redes de guardianes territoriales, y se incluye un componente de incidencia, con visitas a instituciones en Caracas, resalta la alianza que lidera la escuela, la cual además responde las siguientes inquietudes. 

Para este reportaje, conversamos con uno de los tutores y ejecutores de este proyecto que recién comienza.

¿Cuáles son los desafíos que enfrentan al implementar este proyecto, considerando el contexto político actual de Venezuela?

El contexto político es sensible, especialmente al abordar temas como la territorialidad.  El movimiento indígena ha sido desmovilizado por el gobierno.  La idea entonces es relanzar la agenda de derechos indígenas, la cual ha sido paralizada.  

Se necesita innovar en las estrategias de defensa y exigibilidad, dada la censura y el miedo a la represión.  Se busca empoderar a los indígenas para que sean ellos los protagonistas. La consulta previa, libre e informada en los temas indígenas es fundamental.

Aviso: esta foto fue modificada intencionalmente para proteger la identidad de los participantes

Con enfoque diferenciador 

¿Qué similitud tiene la escuela con la universidad indígena? 

La universidad indígena es una experiencia muy interesante porque no tiene una estructura académica como uno se imagina. Fue pensada con un enfoque de etnoeducación y de educación intercultural. Los propios estudiantes iban armando su plan de estudios de acuerdo a sus necesidades, sus realidades, sus particularidades como persona y se involucra mucho a los mayores, para un intercambio de saberes.

Era una educación orientada a formar líderes para defender sus territorios, su cultura, sus modos de vida. También tenían toda una serie de actividades que tenían que ver con producción. Porque Korta siempre tuvo el énfasis en el tema de la producción. Promovía que las comunidades indígenas fueran productivas y sustentables en la medida de lo posible.

La universidad fue una experiencia muy valiosa que ha sido poco valorada en el país, que luego asumió el Ministerio de Educación Universitaria y pasó a ser una universidad nacional experimental. No manejo mucho el tema, pero trataron de armar un plan de estudio, con una visión más academicista, muy diferente a su origen. 

La escuela de monitores, se inspira en ese planteamiento inicial: aprender haciendo, con el diferencial que se enfoca en la formación en derechos humanos y que no estamos partiendo de cero. Trabajamos con indígenas que tienen una base en la defensa de los Derechos Humanos.

¿Cuál es el impacto que quieren tener?

Fortalecerlos y que esa formación les permita tener más herramientas para desarrollar el trabajo de defensa y de exigibilidad que vienen haciendo en sus organizaciones y en sus comunidades.

Luego, apostamos a que se conviertan en replicadores en sus territorios. Por eso los llamamos monitores. 

La virtualidad en la enseñanza marca una brecha, principalmente en comunidades indígenas aisladas, eso es un desafío.

Por eso pensamos en usar la plataforma WhatsApp, pues todos la usan y dominan. A través de esa aplicación pueden recibir clases, enviar materiales, actividades asincrónicas, tener una interacción diaria. Las clases pueden programarse una vez a la semana y tendrán su plan formal de trabajo. 

¿Cómo será el seguimiento evaluativo?

Cada mes los aspirantes tienen que enviar un reporte muy sencillo de las actividades que desarrollan en cada módulo.

Son cinco módulos en total, que van a durar ocho meses.

El primero trata sobre derechos indígenas, en el ámbito nacional e internacional; luego hay uno sobre territorialidad, el proceso de demarcación; uno sobre mecanismos internacionales de derechos humanos vinculados a los derechos indígenas, otro tiene que ver el derecho a la autonomía, al autogobierno, la consulta previa libre informada y un último cuyo contenido abarca los derechos ambientales.

En las prácticas está el seguimiento y documentación de casos de violaciones a los derechos indígenas y ambientales.

¿Cómo se preparan para reacciones del lado del gobierno? 

Esto es un tema sensible que puede generar una reacción, principalmente cuando se tocan temas como el de la territorialidad, que para el gobierno se ha vuelto una especie de tabú y ya ni siquiera lo menciona.

Pero, en parte, apostando con este proyecto a la promoción de los derechos indígenas y, obviamente, el componente formativo es una prioridad. 

Hay una agenda de derechos indígenas que se debe reconocer y poner de nuevo en lo público de manera diferenciada.

Las políticas para pueblos indígenas tienen que venir de abajo hacia arriba.

Hay que consultar a las comunidades, hacer levantamientos de necesidades y a partir de allí empezar a construir con la gente. En cambio, desde lo gubernamental vienen con una respuesta preestablecida, con una receta. 

De ahí, la importancia del derecho que asiste a los pueblos indígenas en el ámbito mundial, el derecho a la consulta previa, libre e informada. 

Para cualquier proyecto que se vaya a desarrollar con comunidades o pueblos indígenas, hay que hacer procesos de consulta, eso es el ABC. Y eso es una garantía consagrada, está en la Constitución, está en la Ley Orgánica de Pueblos Indígenas.

Primero, tienen que conocer el marco legal. Y, en segundo lugar, exigir esos derechos y que se implementen, son derechos ganados. No son un regalo que les cayó del cielo. 

Foto: archivo Provea

Hablan los indígenas

*María Pérez: “Soy del pueblo indígena Ñengatu y formo parte de esta primera cohorte. Los talleres nos ayudan a conocer sobre los derechos de los pueblos indígenas, cuáles son los mecanismos de protección nacionales e internacionales

También nos habla sobre los derechos territoriales y la autonomía interna. Y al final vamos también a aprender sobre los derechos ambientales, que es muy importante ahorita lo que estamos viviendo con la destrucción de la biodiversidad, con la minería ilegal.

Y por supuesto la consulta previa. La consulta previa nos permite saber a quién podemos dejar entrar a nuestra comunidad indígena. Eso es muy importante

En la escuela vamos a adquirir más conocimiento sobre los derechos indígenas, y eso debemos multiplicarlo dentro de los siete municipios del estado Amazonas, para que nuestros hermanos conozcan sus deberes y sus derechos, y puedan usar estos saberes para su misma defensa. Para que no se dejen discriminar, para que no abusen de ellos”.

Foto: archivo Provea

**Juan Gómez: “Para mí es un orgullo pertenecer a este a esta cohorte Virgilio Trujillo. Soy el coordinador del Comité de Derechos Humanos de Atabapo, y dentro del comité somos muchos hermanos indígenas que hemos estado luchando a favor de nuestro pueblo, a favor de la defensa de la biodiversidad, de la no contaminación, de la defensa de nuestras manos indígenas. 

Estas herramientas que nos están brindando, son una fortaleza porque me van a permitir apoyar a mis comunidades cercanas, me van a convertir en multiplicador. Voy a formar a otros líderes que vienen atrás y que van a defender nuestros derechos. Con esta formación nos consolidamos como pueblos indígenas”. 


*La identidad de la persona ha sido modificada para resguardar su seguridad

**La identidad de la persona ha sido modificada para resguardar su seguridad