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Un régimen donde germina la pobreza

La pobreza es un tema que debemos enfocar desde la perspectiva del desarrollo humano, se origina por la privación inaceptable de las libertades a las personas, restringe sus capacidades para vivir una vida de oportunidades, ya sea por limitaciones económicas, sociales o culturales. Concebir la pobreza como privación de capacidades básicas y no solo desde la perspectiva económica, permite tener una visión más amplia al caracterizar esta problemática en la Venezuela del siglo XXI, donde según la Encuesta de Condiciones de Vida 2017, la pobreza por ingreso se ubica en 87%.

Nicolás Maduro arribó a la presidencia de la República en abril de 2013 y en septiembre de ese año presentó ante la Asamblea Nacional, el segundo Plan Socialista de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2013-2019, en el que expuso los “Objetivos Históricos, Nacionales, Estratégicos y Generales” que regirían su gestión. Sin embargo, los resultados en su primer año de gobierno en materia de condiciones de vida fueron negativos; para el año 2014 el 48% de la población estaba en condición de pobreza (ENCOVI) en comparación con el 33,1% del 2013 (CEPAL), lo que mostró un aumento en los niveles de pobreza del 15% entre los años 2013-2014.

El avance de la pobreza y el fracaso del régimen

A medida que avanza la gestión del dictador, las condiciones de vida de los venezolanos se deterioran, muestra de ello: en 2015 la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI) reflejó un 73% de pobreza (49,9% extrema) en 2016 registró un 81,8% de pobreza (51,5% extrema) y en 2017 un 87% (61,2% extrema) los no pobres descendieron de 51,6% en 2015 a un 13% en 2017.

Cinco años después, es obvio, que no se han cumplido las metas nacionales referidas a los aspectos macrosociales ofrecidas en el año 2013 y contenidas en el Plan de la Patria. Peor aún, muy lejos está del objetivo de reducir a un 15% la pobreza y a 0% la extrema como objetivo del periodo de gobierno 2013-2019.

Por el contrario, otras variables indican también el colapso que atraviesa el país por la nefasta gestión del dictador; según datos de la Memoria Educativa Venezolana de la Universidad Central de Venezuela (UCV), los inscritos en el sector público del sistema educativo, sin incluir las misiones, ni la educación superior, para el año escolar 2013-2014 ascendían a 5.979.455 estudiantes y cinco años después 2016-2017 habían 5.036.734, lo que representa una caída de 15,76% en el número de inscritos.

Memoria Educativa Venezolana en su informe titulado “El estado de la Educación Nacional”, revela que las primeras etapas de la educación son las más afectadas dado que, en el período 2012-2013 el número de inscritos en el Sistema Nacional de Atención a la Infancia (Senifa) era de 140.157 niños, mientras que para 2014-2015 habían 100.597. El porcentaje de la población escolarizada disminuyó, el gobierno afirmaba que el 51,6% de los venezolanos estaban escolarizados y la realidad es que en 2016 se redujo a 33,9%.

En materia de salud los resultados no son alentadores, en el Informe Mundial de Lancet de agosto de 2017 (Informe epidemiológico) se advirtió la situación insostenible del sistema de salud en Venezuela, el cual reveló un aumento del 65% en mortalidad materna, un aumento del 30% en la mortalidad infantil y la muerte de 11.466 bebés durante 2016. Además de señalar el regreso de varios brotes epidémicos que habían sido controlados en el país. Al mismo tiempo si revisamos la “Encuesta Nacional de Hospitales 2018” de la Organización Venezolana No Gubernamental Médicos por la Salud, encontramos que la mayoría de los servicios de laboratorio y nutrición hospitalaria están disponibles intermitentemente o son completamente inoperantes, escasez de medicinas básicas, catéteres, materiales quirúrgicos y fórmulas infantiles, destaca que 14% de las unidades de cuidados intensivos han sido cerradas porque no pueden operar, rayos X, tomografías y el 79% de las instalaciones no tienen agua en absoluto.

Nicolás Maduro hundió al país en la miseria y el caos

Obviamente todo este cuadro de crisis se ha configurado en estos cinco años del régimen de Nicolás Maduro. Para tratar de ocultar su fracaso el gobierno ha hecho uso de una ofensiva comunicacional en la que responsabiliza a otros de su infortunada gestión. Es evidente entonces, que el gobierno no da respuesta a los principales problemas del país y, por el contrario, el escenario que se visualiza es de aguda crisis social, originada por un régimen que hunde en la miseria, el caos y la desesperanza a los venezolanos.

El país se encuentra sumergido en un proceso hiperinflacionario desde el mes de noviembre del 2017. Las condiciones que motivaron esta situación fueron creadas por el Gobierno de Nicolás Maduro con la complicidad de las autoridades del BCV. Este organismo, con el objetivo de financiar el déficit fiscal o insuficiencia de recursos para costear los gastos de empresas públicas inoficiosas, corrupción, reparto de bonos, entre otros, se convirtió en una gran máquina de impresión de dinero inorgánico, que destruye la estabilidad de los precios, además es el combustible que detona el fenómeno de la hiperinflación, altamente destructivo y que se manifiesta en la vida de los venezolanos pulverizando sus salarios, ahorros y exponiendo a los venezolanos a alarmantes niveles de pobreza.

Nicolás Maduro y su régimen han construido un modelo que niega a la población oportunidades de mejorar sus condiciones de vida, el fracaso de las políticas económicas y sociales durante los últimos cinco años, privaron a la gran mayoría de los venezolanos de las libertades necesarias para tener calidad de vida y capacidades para desarrollarse.

Han pasado los años y se ha evidenciado que las ineficaces políticas económicas del régimen junto a la ausencia de políticas adecuadas para enfrentar la crisis social que vive el país, desembocó en una crisis de empobrecimiento estructural, que nos pone en la situación de emergencia humanitaria compleja, además, impacta en lo emocional; ello se evidencia en los niveles de angustia que causa en los venezolanos ver destruido su poder adquisitivo, patrimonio, condiciones de vida y en fin su futuro.


Especial para Provea / Econ. Luis Crespo / Prof. UCV- MSC. Moneda / @camberin