Luis Crespo | A la gran mayoría de los sectores políticos, económicos y sociales en Venezuela y en el mundo, ya no les asombra las noticias sobre las condiciones de creciente miseria y precariedad que vive el pueblo venezolano, situacion que motivó el llamado a la declaratoria de la emergencia humanitaria compleja. Aunque la dictadura con su hegemonía comunicacional pretende seguir vendiendo éxitos fantasiosos que buscan esconder la realidad de la población.

Es de resaltar, el perverso manejo de las  penurias, el hambre, la miseria y el desasosiego que viven los venezolanos, a través de la política comunicacional que falsea la realidad, el control social a través de la caja CLAP y el carnet de la patria. A los sectores más vulnerables se les pretende hacer creer que la crisis es responsabilidad de un enemigo externo, intentando ocultar el fracaso de una gestión que se caracteriza por la corrupción, la ineficiencia, la irresponsabilidad, la violación de derechos fundamentales y el control exacerbado de la actividad económica, mientras tanto, la gente padece el deterioro de sus condiciones de vida y carece de los bienes más elementales para su día a día.

Advertimos desastre económico  de Nicolás Maduro y sus nefastas  implicaciones en las condiciones de vida de los venezolanos y cómo  “sumergió al país en la pobreza”. Desde su inicio, el régimen hizo alardes de sus planes o programas, y presentó el segundo Plan Socialista de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2013-2019, del cual hoy solo quedan los nefastos resultados de esa política en materia de alimentación, salud, educación, trabajo, vivienda, derechos que parecieran abolidos por este régimen.

No ha sido cualquier cosa destruir más del 50% de la producción nacional (PIB) en estos últimos cinco años, esto significa devastar las capacidades productivas de la nación y comprometer las posibilidades de la población en mejorar sus condiciones de vida; esto ha ocurrido en Venezuela junto a graves distorsiones macroeconómicas, las cuales hemos trabajado en publicaciones anteriores y donde señalamos las graves consecuencias que tendrían para el país, al mismo tiempo la inmensa corrupción que reina en la gestión del régimen, hace imposible que los escasos recursos en la administración pública puedan destinarse a garantizar el funcionamiento de los servicios públicos en el país, de esto, el dictador y sus funcionarios se burlan en sus acciones diarias que agravan la situación.

La corrupción y la ineficiencia: origen del caos en Venezuela

La crisis en el sector eléctrico se expresa de manera concreta en los apagones que se han vivido en el país, son expresión clara de la nefasta gestión pública de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. En el sector eléctrico reinó la corrupción, la desinversión, la falta de mantenimiento preventivo y la impericia en el manejo del sistema eléctrico nacional, en estas empresas estratégicas privó la gerencia de la corrupción donde se otorgaron contratos mil millonarios que se esfumaron destacando los desembolsos de millardos de dólares a la empresa Derwick Associate, empresa que no tenía experiencia en el sector eléctrico y no estaba registrada como empresa en Venezuela, ni siquiera estaba inscrita en el registro nacional de contratista como lo demostró la investigación del periodista César Batiz en 2009.(Transparencia Venezuela)

Sin embargo, lo más grave es que esta situacion no es exclusiva del sector eléctrico, se repite en el área de la salud con hospitales que no pueden responder a su razón y día a día funcionan sin medicamentos o equipos para atender a la población; escuelas sin maestros, ni comedores y con las infraestructuras en el suelo; el sector transporte y las telecomunicaciones con graves problemas, sin posibilidades de reposición de la flota o equipos por las distorsiones y controles establecidos; y, peor aún, es la industria petrolera donde vimos el colapso de refinerías: el Centro de Refinación Paraguaná (CRP) produciendo al 27% de su capacidad, la refinería de Puerto La Cruz, 26%  y el Palito con graves problemas de operatividad y vemos mensualmente la peligrosa caída de los niveles de producción en la industria petrolera del país,  siendo importante destacar que todo esto es anterior a las sanciones aplicadas por la Estados Unidos.

La gestión pública del régimen venezolano, basada en el Socialismo del siglo XXI representa un modelo caótico, primitivo y sin perspectiva, que desvió el rumbo del país y lo llevó a la debacle, donde la acción política le niega a la población las posibilidades de expresarse y desarrollarseestamos hablando de un sistema que comprometió el futuro de las próximas generaciones del país. Venezuela necesita un cambio político que detenga este caos en el que se encuentra, el país debe enrumbarse hacia la democracia y prosperidad deseada por la inmensa mayoría de venezolanos donde se permita el sano desempeño económico de la nación tan necesario para salir de la miseria, el hambre y el desasosiego en el cual Nicolás Maduro hundió a Venezuela.

ACERCA DEL AUTOR:

Economista, Msc. en Moneda e Inst. Financieras, Prof de Economía UCV.