Oly Millán | Actualmente Venezuela atraviesa una compleja crisis de carácter societal como nunca antes había vivido en toda su historia republicana. A pesar de no publicar cifras oficiales, sobre todo las relacionadas con inflación y cuentas nacionales, en diciembre del año 2017 el Gobierno nacional entregó a la Securities Exchange Comission (SEC) de los EE.UU un informe sobre los resultados del desempeño económico del país hasta el año 2016, dicho informe contiene la siguiente información:

Principales Indicadores Económicos

Como se puede apreciar, en dicha información se refleja una caída para el año 2016, sin precedentes, del PIB ubicada en 16.5%, una inflación que cerró para ese año en 274.4% acompañada de un importante desplome tanto en la cuenta corriente de la balanza de pagos como de las reservas internacionales, reflejando por su parte en el sector público consolidado un déficit que, según datos del propio Gobierno, se ubicó en un 17%.

De igual modo, se puede observar en dicho cuadro, que la situación económica del país se fue tornando entre el año 2012 al 2016, cada vez más dramática y compleja presentando una tendencia sostenida de deterioro, pues bien, a fines del 2017 se empieza a manifestar un fenómeno nuevo, el cual no tiene precedente en la historia económica del país, como es el caso de que Venezuela entra técnicamente a una situación hiperinflacionaria, cuando en octubre del 2017, según información suministrada por la firma Econométrica, se registra una inflación de 50.6% con respecto al mes de septiembre de ese mismo año. Para fines del 2017, según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) la inflación se ubicó por encima de tres cifras, evidenciándose la entrada del país en una espiral perversa de hiperinflación con una estruendosa caída del Producto Interno Bruto (PIB).

Dicha crisis, que resulta ser la confluencia dialéctica y sistémica de un conjunto de factores multidimensionales tanto internos como externos, refleja hoy en día, lamentablemente, una realidad que pareciera no tener salidas en el corto plazo y menos aún que involucre una mejoría en las precarias condiciones de vida del pueblo venezolano. Pero también debemos decir que la comprensión de esta crisis requiere y exige, para evitar cometer errores y justificar lo injustificable, caer en una interpretación lineal y binaria de la realidad y, que de alguna manera, conlleva erróneamente a reducir en el campo enemigo-amigo la compleja realidad que vive el país.

Esta crisis que si bien, tiene factores relacionados con la concepción y conducción de la política económica que a lo largo de los últimos casi veinte años, ha instrumentado tanto el Gobierno de Hugo Rafael Chávez Frías como de su sucesor inmediato Nicolás Maduro, la misma también tiene como sustrato el  agotamiento del modelo económico centrado en la renta petrolera, el cual evidenció sus primeras campanadas, de ese agotamiento,  a fines de la década de los setenta del siglo pasado, teniendo como hito en la historia económica del país, la devaluación ocurrida durante el denominado “viernes negro”.  Otro aspecto de suma importancia para considerar un análisis profundo y necesario de la crisis, es aquel que debe partir por tratar de explicar el fenómeno desde una perspectiva compleja, dialéctica, global e integral de la economía venezolana y su íntima relación con la dinámica económica mundial, es decir, es imposible analizar y comprender la génesis y desarrollo de la crisis económica de Venezuela, sin realizar un análisis serio y profundo de la dinámica que, hoy en día, en pleno siglo XXI presenta el sistema capitalista mundial (SCM), sus propias contradicciones así como la geopolítica que a este corresponde.

Venezuela como parte del concierto de las naciones del mundo, no está exenta de lo que sucede en la geopolítica mundial, aunque es innegable que el orden internacional tiene también un ámbito más cercano, nos referimos a lo que ocurre en los países latinoamericanos y caribeños que indudablemente también tiene sus efectos sobre el país. Por otra parte, cabe expresar que desde que se produce la explotación petrolera a inicios del siglo XX, el país comenzó a vivir una metamorfosis en cuanto a su estructura económica y social que tuvo sus efectos en el modelo que se fue perfilando a lo largo del siglo XX y que generó una muy particular vinculación al sistema capitalista mundial y, por ende, a la geopolítica energética, según Baptista: entre 1920 y 1995 el 91 por ciento del petróleo extraído se comercializó en el extranjero, pues hoy en día se puede afirmar que esa situación no solo ha continuado, sino que se ha profundizado. Esta forma particular de relación, nos permite asegurar que cualquier cambio ocurrido en el plano internacional (en la geopolítica energética) tiene sus efectos concretos y directos sobre el desempeño de la economía venezolana.

Es indiscutible que hoy en día el país vive una compleja crisis, donde innegablemente existe responsabilidad en el diseño y conducción de la política económica implementada tanto por el Gobierno de Chávez como por el de Nicolás Maduro, pero también no podemos negar que el actual colapso del modo de vida de los venezolanos, ha tenido como denominador común: la pérdida de dinamismo o agotamiento del modelo del capitalismo rentístico que en esencia ha caracterizado a la economía venezolana desde los años veinte del pasado siglo y que, durante el presente siglo XXI, se ha profundizado la dependencia de la economía a la renta petrolera y por ende a los vaivenes de la geopolítica energética mundial.

Por lo tanto, cualquier cambio político verdadero que ocurra en el país y que busque evitar repetir los eternos errores del pasado, debe ir acompañado del gran desafío que significa mirar a Venezuela, más allá del rentismo.

Información  contenida (Anexo D del formulario 18-K) en el Informe anual entregado a la Comisión de Bolsa y valores de los EEUU que corresponde al ejercicio fiscal finalizado el 31/12/2016.

Según la definición de Philip Cagan.

https://www.efe.com/efe/america/economia/venezuela-entra-en-hiperinflacion-por-primera-vez-su-historia/20000011-3426684

Nos referimos a la abrupta devaluación que, durante la presidencia de Luis Herrera Campins, sufrió el bolívar ocurrida el 18/02/1983.

Baptista, A (2003). El Relevo del Capitalismo Rentístico. Hacia un nuevo balance de poder. Caracas, Venezuela: Fundación Polar. Pág.44.

Ibídem.

ACERCA DEL AUTOR:

Economista (UCV) y exministra del Ministerio para la Economía Popular (2006). Integrante de la Plataforma Ciudadana en Defensa de la CRBV y de la Plataforma Contra el Desfalco a la Nación.